Carta a la OEA

Carta abierta al Sr. José Miguel Insulza. Secretario General de la OEA
En comentario a la carta numero 4. enviada por parte del Sr. Thor Halvorssen, presidente de la Human Right Foundation intitulada, “Cerrando y cercando congresos”: sometimiento del Poder Legislativo al Ejecutivo en Bolivia, Ecuador y Venezuela.
Muy señor mio:
Tengo a bien dirigirme a usted con el fin canalizar una preocupación, que afecta a la institución que usted encabeza y por tanto debe ser de su incumbencia.
Existe una necesidad humana de confiar en las instituciones sociales, básicamente por que desde tiempos de Platón, está planteada la discusión de si el hombre es esencialmente bueno o esencialmente malo, quiero creer, como diversos experimentos sociales lo demuestran, que es lo primero.
Lo anterior hace que confiemos en las instituciones, y que esperemos que si alguien hace algo indebido, nuestra evolucionada sociedad cuente con mecanismos para solventar el daño y evitar que éste vuelva a producirse, lo anterior es garantía de evolución social.
Con frecuencia ante una situación injusta que no nos afecta personalmente, a nivel individual, miramos a otro lado y pensamos “no me corresponde a mi resolverlo, ya vendrá quien le corresponda a hacerlo…” y de esta forma acallamos a ese pepito grillo, que nos sugiere que hagamos algo.
Es fácil detectar la injusticia cuando vemos la cara de una víctima y de un victimario, ahora cuando las personas afectadas son colectivos, y los victimarios también lo son, ya es mas difícil establecerla y entiendo que se pueda pensar que mientras hayan ciertos visos de legalidad, se llegue a aceptar la misma, aduciendo argumentos de soberanía, en un discurso que es similar en muchas facetas al mismo que utilizan los victimarios y de esta manera, al menos en apariencias todos quedamos felices y “sin problemas”.
En este punto es bueno preguntarse por las víctimas. Si tenemos sospecha que puede haberlas, usted tiene el deber moral de buscarlas, estoy seguro de que no debe ser difícil por su numero y habida cuenta de los recursos de que dispone su institución para ello. Estoy seguro de que se encuentra entre las toneladas de papel de informes a que tiene acceso su despacho y que justifican su puesto.
Pido disculpas, tal vez no sea la persona indicada para decirle como hacer su trabajo, estoy seguro de que en la balanza de toma de decisiones entran otros factores a los cuales no accedo, y que de alguna manera justifican su inacción. Pido a dios que esos factores no sean intereses diferentes a los que corresponde a la digna magistratura que temporalmente le toca ejercer.
El punto es ¿Que hacer cuando las personas que deben actuar no actúan?, el primer paso es exigirles una actuación, la que sea, pero que haga algo y de esta manera, poder canalizar de forma evolucionada, esta situación en la cual lo que se juega es el futuro de millones de personas.
Muchas de ellas, personas honradas que se levantan cada mañana en un país secuestrado, a tratar de subsistir en un medio sin garantías, esperando que una vez que se han roto los mecanismos de control interno, exista algún tipo de actuación externa que obligue a estos señores que llevan el gobierno sin ningún control interno, a poner orden en casa.
En un mundo cada vez mas globalizado e interdependiente, lo que pasa en cualquier sitio, termina afectando el día a día del ciudadano de a pié, así bien que no es una petición altruista que actúe Sr. Insulza, es una necesidad, para evitar que estas injusticias se sigan propagando.
Históricamente sabemos que estas visiones tienden a propagarse y evolucionar, causando muerte y destrucción a muchos, hasta que existen personas de temple que les hacen frente, y usted tiene los recursos para hacerlo.
Si las instituciones no actúan, o actúan de forma insulsa, la justicia suele abrirse camino, lo que sucede es que mientras inferior sea el nivel, por donde surja, los daños de restitución suelen ser mayores.
Por favor Sr. Insulza, actúe, Latinoamérica se lo demanda y el mundo entero se lo agradecerá y las generaciones siguientes lo juzgarán.
Agradecido de la atención dispensada, y en espera de su respuesta, quedo de usted atentamente.

Julián LP.

c.c. Thor Halvorssen HRF

Reflexiones

No ser cómplices….
Como una historia de Tolkien, existen situaciones inverosímiles, en relación al grado de degradación al que puede llegar una determinada sociedad.
Pareciera que cuando se toman decisiones económicas, en detrimento a valores establecidos y olvidando las virtudes, se va apoderando de la sociedad, un handicap negativo acumulativo, que como una avalancha va cuesta abajo aumentando su fuerza a medida que desciende arrasando todo a su paso y causando muerte y destrucción.
Lo que ocurre en varias repúblicas africanas y lo que ya se vislumbra en diferentes países latinoamericanos, es expresión de este antisistema que se ha venido implantando en el tercer mundo.
Diversos autores han denunciado la existencia de un sistema económico mundial que favorece las desigualdades en el tercer mundo, promoviendo tramas gubernamentales corruptas y sociedades ignorantes, que permiten el saqueo de las ingentes riquezas del tercer mundo.
Al contrario de lo que solemos pensar, muchos de estos países no son pobres, son sociedades pobres en países ricos, expoliados por la codicia de sus dirigentes y de cierto orden perverso de las transnacionales.
También es cierto que un mundo donde su organización se basa mas en criterios de economía que en criterios humanitarios, se compartimenta en países, con una figura de derecho internacional que se denomina soberanía, que cuando las reglas del juego democrático funcionan, permiten un control local de los poderes del estado por los ciudadanos, evitando así abusos y permitiendo que las sociedades tomen las riendas de su destino. Sin injerencias externas en los destinos de un país, de esta manera cada sociedad tiene la libertad de funcionar en acuerdo a sus propios intereses.
Cuando las reglas democráticas se alteran, aunque hayan elecciones, se legitima a regímenes que terminan utilizando el poder en su propio beneficio y en beneficio de intereses de terceros con frecuencia internacionales, que terminan tomando vida activa en los destinos de un país, presionando para cumplir sus objetivos y favoreciéndose de la conflictividad social, por aquello de que “En aguas revueltas, ganancia de pescadores…” y se escudan en esa “Soberanía”, para terminar haciendo lo que mejor les sirva a sus intereses.
Lo cual moralmente debería tener sus límites cuando se comienza a dirigir a las sociedades hacia su propia destrucción. La dificultad estriba en cómo establecer que lo anterior está pasando y una vez hecho el diagnóstico quién es el encargado de realizar el tratamiento. Siguiendo el modelo de derecho internacional actual deberían ser las propias sociedades mediante el voto democrático quienes establezcan estos controles. Sin embargo cada vez con mas frecuencia en nuestro planeta estos mecanismos fallan.
Los organismos internacionales, los foros, las Naciones Unidas, a pesar de sus buenas intenciones, han demostrado como es de esperar, dada su organización, cierto vasallaje con éste orden perverso establecido.
Queda entonces una población indefensa que ha elegido o se enfrenta a unos gobernantes “legítimos”, que abusan de su posición y los mantienen ignorantes y asustados en un terrorismo de estado, que les va minando poco a poco, sin ningún escrúpulo, todos sus derechos.
Cuando ocurre una injusticia, todos lo que la conocemos y callamos nos hacemos cómplices de ella. En este sentido, todos somos en parte responsables de lo que sucede, la solución usual es mirar a otra parte y ocuparnos de lo nuestro, o donar dinero a una ONG y con eso salvar nuestra conciencia, sin embargo esto ha demostrado ser poco eficaz.
El primer mecanismo de defensa se llama negación, suele ser el más primitivo, y siempre termina cuando recibimos en nuestra cara el duro golpe de la realidad.
El cuanto al segundo mecanismo, la experiencia ha demostrado que a pesar de las buenas intenciones, y de prestar una ayuda necesaria, en muchas ocasiones, las ONG son tiritas sobre un absceso, lo maquillan un poco, nos hacen pensar que estamos haciendo algo, pero el problema de fondo sigue allí debajo, siguiendo su historia natural.
Entonces ¿Que hacer? Como dice Pablo Coelho, “…Existen dos maneras de enfrentar la vida, la acción y la contemplación y la dos llevan al mismo destino…”.
Obviamente no existen soluciones fáciles, y tal vez corresponda a los políticos dar las respuestas, para eso son profesionales de este campo, pero es perceptible la sensación de que algo tenemos que hacer para no ser cómplices.

Una apuesta por la vida…

La apuesta por la vida es una apuesta segura…
Si consideramos que la vida es el producto de una ley natural que tiene como objetivo disipar gradientes de energía, que se producen al recibir un flujo constante de energía procedente del sol, y que lo que trata es de aprovechar al máximo ese flujo de energía que se refleja desde La Tierra al espacio, entonces, mientras exista un sol siempre existirá vida….
Y a pesar de nosotros, la vida siempre se abrirá camino, ahora bien lo que no reconforta es que no existe garantía de que la vida que se irá creando tenga las “ventajas evolutivas” que nosotros hemos desarrollado…
El reto es en realidad mantenernos vivos nosotros mismos como especie, tenemos la herramientas para hacerlo, tal vez nuestro siguiente reto evolutivo es mantener el estado de “bienestar”, hacerlo extensivo a todo la especie humana, y no cargarnos el planeta en el intento…

¡Hola a todos!

Bueno siguiendo  un consejo,  a ver que tal va esto del blog…
Simplemente un espacio donde colgar mis opiniones….y las cosas que quisiera compartir…
siempre en ánimo constructivo…

Medicina, en salud reproductiva…