Archivo de la etiqueta: tratamiento

Infección persistente por herpes genital

El herpes genital es la enfermedad de transmisión sexual, más común en todo el planeta. Su reconocimiento temprano y tratamiento, es de importancia principal en reducir la duración de la enfermedad.

La transmisión de la enfermedad parece ser mayor durante el período de tiempo que precede a la salida de las lesiones y durante las mismas. Se recomienda evitar las relaciones sexuales, durante estos períodos de tiempo. El uso de preservativos, puede disminuir la tasa de transmisión.

El diagnóstico suele ser clínico, pero las personas que sufren lesiones atípicas, pueden requerir de la confirmación de laboratorio, para lo cual la detección de DNA viral en las lesiones mediante PCR, parece ser la prueba más fiable. No se recomienda como prueba diagnóstica de rutina la detección de anticuerpos, o la citologia de papanicolau, salvo en medios con recursos limitados.

Las serologias pueden ser útiles en establecer el pronóstico de recurrencias, la presencia de anticuerpos contra HSV2, sirven para diagnosticar el antecendente de infección por herpes genital, en pacientes sin lesiones. La presencia de anticuerpos contra HSV1, no permite diferenciar, en pacientes sin lesiones, el antecedente de infección por herpes oral o genital. Las recidivas son poco frecuentes en pacientes con HSV1. Si hay historia de herpes genital en las parejas, se recomienda hacer test serológicos a las embarazadas, con el fin de establecer estrategias para evitar su transmisión durante el embarazo. Se debe ser cuidadosos al interpretar los resultados de las pruebas de anticuerpos (serologías) puesto que los anticuerpos pueden desaparecer con el tiempo, o pueden no formarse a pesar de haber pasado la infección, de allí que no tenga valor diagnóstico un resultado negativo de la prueba serológica.

El tratamiento de la primoinfección debe iniciarse al sospecharla aún antes de la confirmación de la infección, el tratamiento suele ser altamente efectivo. Se recomienda el tratamiento con antivirales por via oral, los tratamientos tópicos antiretrovirales, no se recomiendan por tener menor efectividad y por la posibilidad de generar resistencias. Se suelen recomendar tratamientos por 5 dias. Algunas pacientes pueden requerir tratamiento por más de 5 dias.

Además se recomienda lavado de las lesiones con suero salino, analgesia tópica con geles de anestésicos locales y el uso de analgesia adecuada por via oral. Se debe evitar la benzocaína tópica, pues suele producir sensibilización de la piel. En mujeres con dolor servero al orinar puede ayudar sumergir los genitales en solución salina y separar los labios, durante el proceso.

En cuanto al asesoramiento, se debe ser claro en explicar, los riesgos de transmisión, incluyendo la posibilidad de transmitir la enfermedad en ausencia de síntomas y el efecto limitado del uso de preservativos y de los tratamientos retrovirales en alterar la evolución a largo plazo de la enfermedad. Se debe enfatizar la baja incidencia de patologías asociadas a la enfermedad y la alta prevalencia de la infección en la población en general. Así como informar en relación a la necesidad de terminar un eventual embarazo por cesárea en la eventualidad de lesiones activas durante el trabajo de parto.

En cuanto a las recurrencias, suelen ser autolimitadas y los síntomas suelen ser menores que los de la primoinfección. Su manejo incluye, la sólo terapia de soporte, el tratamiento antiviral episódico y el tratamiento antiviral supresivo.

La terapia de soporte consistiría en lavados con solución salina y el uso de alguna crema hidratante oleosa con o sin lidocaína. El tratamiento antiviral durante los brotes suele reducir la duración de las lesiones en uno o dos dias, sin ventajas adicionales sobre la terapia de soporte sola. Un tercio de las pacientes pueden evitar que aparezcan las lesiones con el tratamiento retroviral si se inicia precozmente. Es una buena recomendacion en pacientes con recurrencias frecuentes, que lleven su medicación antiretroviral siempre con ellas. Se recomienda intentar regímenes de corta duración de 2 a tres dias en las recurrencias. La terapia supresiva de largo plazo, estaría indicada en pacientes con más de 6 recurrencias al año aunque puede beneficiar a pacientes en cualquier espectro de la enfermedad. Se ha de aclarar que algunas pacientes a pesar de la terapia contínua, pueden desarrollar alguna recurrencia de leve intensidad. Existen estudios con terapia antiretroviral por hasta 18 años contínuos, sin evidenciar toxicidad acumulativa de los tratamientos, sobretodo con aciclovir. Muchos pacientes no logran reducir la frecuencia o severidad de los cuadros luego de discontinuar la terapia contínua.

Los regímenes recomendados de terapia contínua en dosis diaria, incluyen Valaciclovir 500 mg diarios, llevandolo hasta 1 gr al dia, en las pacientes con recurrencias más frecuentes. Se recomienda revisar la necesidad de continuar el tratamiento al menos una vez al año, con menos tiempo de seguimiento en pacientes con menos de 10 recidivas al año, descontinuando la terapia y estableciéndo la necesidad de continuarla o no. Reinstalando el tratamiento en pacientes que presenten persistencia de las recidivas.

En ocasiones, cursos cortos de tratamiento supresivo pueden ser útiles en algunas pacientes. La terapia contínua, también es de utilidad en disminuir la excresión del virus en pacientes sin lesiones. La excresión del virus, suele ser más frecuente en pacientes con infección por HSV2, durante el primer año de la infección o en las que tienen recidivas frecuentes. Los cursos cortos de tratamiento supresivos con antiretrovirales, pueden disminuir la transmisión de la infección hasta en un 50 %. Estos tratamientos pueden ser usados en en adición al uso de preservativos.

En cuanto al embarazo, el manejo de la infección se relaciona con la condición de la madre, si se trata de una primoinfección o una recurrencia y dependiendo de la edad gestacional.

La infección por virus del herpes simple, activa durante el trabajo de parto se relaciona con infección del recién nacido que puede ser severa, causando encefalitis y meningitis virales que son infecciones severas del recién nacido que pueden tener un mal pronóstico.

Las drogas antivirales como aciclovir o valaciclovir, se pueden utilizar si existe la infección durante el embarazo y la clínica de la paciente lo amerita. Las dosis supresivas de aciclovir 400 mg 3 veces al dia desde las 36 semanas, pueden prevenir la aparición de lesiones al término del embarazo y disminuir la necesidad de realizar cesárea por la presencia de lesiones activas durante el trabajo de parto. Las embarazadas que presenten una primoinfección por Herpes virus en el tercer trimestre, se les deberá programar una cesárea electiva, pues el riesgo excresión viral en ausencia de lesiones, es muy alto. Si la paciente acepta el riesgo y desea un parto vaginal se puede ofrecer un regimen diario supresivo de aciclovir, desde las 36 semanas hasta el parto, descrito anteriormente.

En los casos de enfermedad recurrente en embarazadas el manejo de las lesiones no difiere de las de fuera del embarazo, a excepción del primer trimestre precoz, donde no está indicado de entrada, el uso de antivirales. Las recidivas suelen ser breves y no está indicada la cesárea en ausencia de lesiones activas durante el parto. En pacientes que no quieran cesárea en el caso de lesiones durante el parto, se les puede ofrecer un regimen supresor con aciclovir 400 mg 3 veces al dia desde la semana 36 hasta el parto.

Se recomienda preguntar en la consulta prenatal, si la pareja, ha tenido, infección oral o genital por el virus del Herpes simple, para recomendar, abstinencia selectiva y uso del preservativo. El sexo oral con parejas que tengan excresión del virus herpes por boca, (herpes bucal), puede ser una causa de infección genital por herpes simple y las embarazadas, deben estar al tanto de esta posibilidad.

Fuente.

Prolapso de órganos pélvicos

Se trata de una condición incómoda que afecta la calidad de vida muchas mujeres.

La expresión de los síntomas que produce, sensación de peso, lesión de estructuras expuestas, alteraciones en la micción o problemas para evacuar el intestino, pueden llegar a ser limitantes y en los casos leves, pueden no relacionarse con los hallazgos durante el examen clínico.

Esto es. según evaluación clinica hasta un 50 % de las mujeres podrían tener algún grado de prolapso genital, pero según los síntomas, su prevalencia es mucho menor, presentando síntomas entre un 2 y un 8 porciento de las pacientes, que es la condición principal para establecer la necesidad de tratamiento.

Se han descrito algunas teorías para explicar la aparición del prolapso genital, siendo la más importante la presencia de una debilidad en la fascia endopelviana, esta es la estructura de sostén de los órganos de la pelvis, de causa adquirida, por lesión durante el parto, o asociada a factores de riesgo como la menopausia, el envejecimiento, la obesidad, el antecedente de una histerectomia, factores genéticos, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, ocupación y hábito tabáquico.

Se tratan de verdaderas hernias, dentro de las estructuras de sostén de los órganos pélvicos, La zona mas frecuentemente afectada es la que corresponde a la vejiga urinaria. (compartimiento anterior), pero se trata de una situación dinámica, que la mayoría de las veces afecta, tambén el útero (apical) y el recto (posterior).

Entre un 6 y 12% de las pacientes a quienes se les ha realizado una histerectomía, tendrán un prolapso de cúpula vaginal.

La prevalencia del prolapso genital varía con la edad siendo más frecuente después de los 65 años, de edad de la mujer, aunque puede observarse a cualquier edad. Después de los 65 años, casi la mitad de las mujeres, tendrán un prolapso sintomático. Con el envejecimiento de la población se piensa que ésta condición en las décadas por venir será un verdadero problema de salud pública.

Se estima que entre un 10 a 20% de las mujeres en algún momento de su vida, requerirán cirugia, para tratar síntomas relacionados con el prolapso de órganos pélvicos. De éstas hasta un 30 % podrían requerir algún tipo de reintervención.

Existen tratamientos médicos para tratar síntomas acompañantes, medidas de terapia física y de rehabilitación y medidas generales como llevar una vida sana, evitar excesos, hacer ejercicios adecuados y evitar hábitos tóxicos. Casi no hay nada que una vida sana no ayude a mejorar.

Existen tratamientos regenerativos que en casos seleccionados pueden mejorar los sintomas, y por últimos existen tratamientos quirúrgicos que suelen tener altas tasas de satisfacción, con buena selección de los casos.

El presente post tiene función meramente informativa y no sustituye, las rescomendaciones que pudiera hacer un profesional sanitario de su confianza.

FUENTE:

Reserva Ovárica

Es un hecho que la función ovárica tiene un tiempo establecido, dependiendo de la edad pricipalmente, pero también entran en juego, factores ambientales y genéticos.

La función hormonal y reproductiva de los ovarios, depende de unas estructuras, llamadas folículos, que son las que contienen los óvulos, que potencialmente serán fecundados para producir un embarazo.

Estos folículos son lmitados en número, se estima que al nacer las nenas tienen en sus ovarios unos 7 millones de óvulos, y el proceso de desaparición de éstos folículos por diversos mecanismos es contínuo durante toda la vida.

Ya en la pubertad queda menos de un millón de folículos en el ovario y acabarán siendo funcionales unos 150.000 y de éstos sólo unos cuantos llegarán a convertirse en embarazos. Por tanto parecería que la naturaleza se asegura la función reproductiva, con un saldo importante de óvulos.

Es un modelo que funciona, que la selección natural ha elegido por cientos de miles de años.

Parece ser además que esta condición de función ovárica fínita, ha permitido, que nuestras ancestras del paleolítico, sobrevivieran a los partos y constituyeran una base para la memoria social, que después sirvió para que se forjaran civilizaciones, cumpliendo una función de evolución social, a través de generaciones.

En algunas ocasiones ésta reserva ovárica se vé mermada antes de tiempo, y dada la realidad familiar actual, donde la maternidad por razones sociales y económicas, se retrasa, se presenta la necesidad de medir ésa función, que no es regenerable.

Además de la necesidad de medirla a medida que avanza la edad, es un hecho conocido que a partir de los 35 años el número y la calidad de los óvulos comienza a disminuir. Además a veces, es necesario medir ésta reserva en pacientes en las que se sospecha que por algún motivo una afectación del número de folículos, factores ambientales como infecciones, o radiaciones o tratamiento del cáncer, o por condiciones genéticas, herencia, trastornos cromosómicos o de los propios genes, Pueden afectar el número de óvulos disponibles para la función del ovario.

Como en todo lo referente a la salud, la mejor manera de enfrentar una situación es previniendo, si se piensa diferir la maternidad, más allá de los 35 años, siempre está la opción de extraer los óvulos y guardarlos para el momento en que sean necesarios.

En pacientes que van a recibir quimioterapia, intentar poner los ovarios en reposo con medicación es una forma de limitar el daño.

El uso de estimulantes de la ovulación en pacientes con reserva ovárica mermada y no diferir más la función reproductiva, son opciones de tratamiento aceptadas, durante un tiempo.

Por último cuando ya no quedan folículos, queda la opción de embarazo con ovulos donados.

Para la función hormonal se recomienda cada vez más el uso de terapias hormonales de reemplazo, con cada vez más evidencia a favor de su seguridad y beneficios.

Recordad que son estós artículos constituyen recomendaciones de tipo general y no sustituyen el buen consejo de un profesional de confianza.

Terapéutica hormonal…

Sin título

“…Es que no quiero hormonarme, llenarme de hormonas…” , “Son hormonas ¿Verdad?”, “¿No me harán daño…? ¿Me harán engordar…?.

Existe en la mentalidad  colectiva  cierta resistencia a recibir tratamientos hormonales, que en el caso de ginecología se suele relacionar con dos tipos de hormonas esteroideas, los estrógenos y los progestágenos, ambas producidas naturalmente en los ovarios, con funciones diferentes en el ciclo menstrual y efectos   en la fisiología reproductiva.

Ahora bien, las alteraciones hormonales  suelen requerir hormonas para corregirlas.  Como el caso cuando a alguien le faltan hormonas tiroideas, que ha de recibir tratamiento sustitutivo de ésta hormona.

Existen varios motivos para temer su uso indiscriminado,  las hormonas tienen efectos biológicos potentes,  y su uso sin control,  puede llevar  a riesgos  en relación a problemas cardiovasculares y algunos tipos de cáncer.

Decía Paracelso: ” Todo es veneno, es cuestión de dosis”.  Digamos que el uso indiscriminado de estas hormonas llevó  a  evidenciar la posibilidad de efectos secundarios importantes,  mismos que han ido en un péndulo histórico,  desde pensar que los beneficios  superaban a los riesgos en todos los casos, a pensar que los riesgos  superaban los beneficios en casi todos los casos,  al momento actual donde se plantea una medicina personalizada, donde la posibilidad de efectos secundarios se ha de individualizar mediante la evaluación de factores de herencia, biológicos,  sociales, culturales y hasta  genéticos.

Los médicos estamos acostumbrados a hacer un balance beneficio, riesgo, costos,  cada vez que indicamos una terapéutica. Y es lo que hacemos al explicar ventajas y ventajas.  La máxima “Primero no hacer daño”, siempre esta presente en terapéutica, y el paciente tiene derecho a conocer  ventajas y desventajas de un tratamiento dado. Para de acuerdo con el principio ético de autonomía,  decida si desea ser ayudado o no de manera informada.

Y lo usual es que al proponer un tratamiento  específico, se establezca que los beneficios, superen los riesgos y de que el costo de este beneficio, en lo económico, en lo  social y en lo  cultural sea asumible individualmente. Todo ello con el objetivo principal  de restablecer ese estado ideal de bienestar, biológico, psicológico y social que conlleva el concepto de salud.

Imagen tomada de: Pinterest

Tratamiento del prolapso de órganos pélvicos.

Comentabamos en un post previo la preocupación  por la morbilidad y es que a medida que avanzamos en el tratamiento de patologia severa, surge la preocupación por la morbilidad  residual. Un problema frecuenta en la salud reproductiva  de la mujer, es la patología de suelo pélvico. Una condición  que puede llegar a  afectar de manera importante,  la calidad de vida.

El prolapso de órganos pélvicos se relaciona con  la bipedestación,  un precio que se paga por caminar, efecto de la gravedad, se asocia además con partos previos, y con la lesión durante el parto de estructuras evolutivas de sostén de los  órganos pelvicos,  esto es en la mujer,  el útero,  la vejiga, el recto y la vagina.

En realidad es una especie de hernia de los órganos a través de la vagina. ocasionando sensación de peso vaginal, bultos y en ocasiones,  disfunción de esfínteres afectando la continencia de la orina e inclusive de las heces.

El tratamiento es complejo, incluye ejercicios,  terapia física y rehabilitación, uso de láser,  hasta diversas modalidades de tratamiento quirúrgico.

En el tratamiento quirúrgico, existen técnicas que utilizan los propios tejidos de la paciente para reparar el daño de las estructuras de sostén y recientemente  la colocación de tejidos  sintéticos  para sustituir el tejido dañado, tipo mallas, que con tanto éxito son utilizadas ampliamente en el tratamiento de las hernias abdominales.

Probablemente el uso indiscriminado de las mallas, llevó a su descrédito, por que no cumplian las espectativas planteadas inicialmente,  la evidencia científica las coloca en su puesto nuevamente dentro del arsenal terapéutico disponible, con buena selecciónd e los casos,  y en manos especializadas adecuadas,  constituyen una opción más en el manejo de esta patología. Además  las evolución del material  lo ha hecho más seguro y con menos efectos secundarios.

El tratamiento  ha de ser individualizado de acuerdo con los síntomas  de la paciente,  la severidad del cuadro,  y la presencia o no alteraciones de la función de los esfínteres  implicados con la amplia disponibilidad de opciones.  Lo que permite en la mayoría de los casos lograr un solución  adecuada.

pexels-photo-266094.jpeg

¿Cuándo iniciar las mamografías?

Hacer click en la imagen para ir al sitio de origen

La discusión sobre el momento de iniciar el screening anual del cáncer de mama, marcó un hito cuando los estudios poblacionales, evidenciaron que las mujeres que se hacían mamografías anuales  a partir de los  40 años, no tenían mayor espectativa de vida, que las que iniciaban el cribado  a los 50 años, al contrario la gran cantidad de falsos positivos de la prueba, aumentaba  las intevenciones en un grupo de pacientes de bajo riesgo, causando morbilidad injustificada.

De allí que algunos expertos sugiriesen que se iniciase el cribado a los 50 años, conducta tomada por varias administraciones,  dada la solidez de la evidencia.

Pues bien, ahora se añade  un  nuevo factor al debate, una reseña reciente de Frank Lowri, publicada con fecha  2 de diciembre de este año  en Medscape, de la Asamblea anual de la Asociación de Radiológos Norteamericana, establece  la posibilidad de que  la realización de mamografías anuales  en el grupo de edad de entre  40 y 50 años,  tendría un efecto beneficioso, en reducir la radicalidad de la cirugía, al momento del diagnóstico.

Se estable en un trabajo del Dr. Nicholas Perry, director del Instituto de Cáncer de mama en Londres, que las mujeres que se realizan mamografía anual entre los 40 y los 50 años podrían tener un riesgo menor  de que se les realice una mastectomía, para el tratamiento de  esta patología, que las que se realizan el cribado a partir de los  50 años.

Como suena lógico, una detección más precoz  de la patología, permite un tratamiento menos agresivo, sin embargo el beneficio debe sopesarse en relación al daño causado  por los falsos positivos de la prueba.

Generalmente si se mira a nivel individual, la mayoría de las mujeres correrían el riesgo de una, evaluación  que podría ser invasiva, con el fin de lograr un mejor tratamiento; si se mira desde el punto de vista   poblacional, es necesario    demostrar que una prueba de cribado es beneficiosa   para justificar su uso.

El balance entre éstas dos visiones del cribado, establece la conducta a seguir y generalmente diferencia el enfoque de la medicina desde el punto de vista público (Centrado en lo mejor para la población) y el punto de vista privado (Centrado en lo que se piensa mejor para el paciente en particular).

Trabajar ese equilibrio en forma óptima, requiere  del uso de la mejor evidencia  científica, de la individualización de los casos  y de la participación del paciente en la toma de decisiones,  debidamente informado, se trate del ejercicio de una  medicina pública o de una medicina privada.

Información adicional en temas de Ginecología, haga click  aquí