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VIOLENCIA OBSTÉTRICA.

Se trata de un tema polémico, la preocupación en la sociedad en general por que se cometan actos de violencia, es un mecanismo de defensa, necesario, alertarnos sobre estos hechos, evita la impunidad de los perpetradores de esa supuesta violencia.

En este marco hay cierto interés político en lo que ha pasado a denominarse violencia obstétrica. Sería la realización de actos lesivos, sobre una mujer en trabajo de parto sin notificarle y sin solicitar su autorización por parte del personal sanitario.

El embarazo y el parto constituyen un proceso fisiológico, no se considera una enfermedad y la mayoría de los embarazos y partos evolucionarán bien independientemente de lo que hagamos los profesionales sanitarios.

El problema está en ése porcentaje de embarazos y partos minoritarios que presenten algún problema, donde las cosas no vayan tan bien como se espera.

Algunas de estas pacientes son detectables durante el control prenatal, otras no. Las tasas de mortalidad materna y fetal, se han llevado a mínimos en los países desarrollados gracias, a los avances en medicina materno fetal. Desde la declaración de la OMS de Alma Ata, en 1985 ha corrido mucha agua bajo ese puente, y los conocimientos han avanzado a pasos agigantados. Permitiendo ésta reducción de la mortalidad a mínimos en los países desarrollado.

Aún así, existen riesgos relacionados con el embarazo, mismos que aumentan al aumentar la edad materna o en la presencia de morbilidad asociada, eso hace que los especialistas nos comencemos a preocupar además por la morbilidad, esta son las condiciones no mortales que se asocian a el embarazo y al parto que pueden afectar la calidad de vida de ésa madre y de ése futuro bebé.

La máxima «Primo non nocere», primero no hacer daño, es un precepto ético primordial que se nos inculca desde que iniciamos la carrera de medicina. esto es que cualquier intervención, diagnóstica o terapéutica, que hagamos, los profesionales sanitarios, debe evitar causar daño.

Mucha de ésta mortalidad ha disminuido gracias a la implementaciòn de procedimientos diagnósticos, que nos permiten evidenciar problemas y por ende a tomar actuaciones terapéuticas, que implican acelerar el proceso del parto o intervenir en el mismo.

En algunos casos éstas actuaciones no pueden esperar, básicamente por que esperar, aumenta la morbilidad fetal, requieren de actuación rápida. Generalmente da tiempo para explicar a la madre lo que está pasando y el algoritmo de decisiones que soportan la realización de un procedimiento determinado. En ocasiones no.

Con frecuencia el parto y el nacimiento constituyen una experiencia intensa, asociada a dolor y a esfuerzo físico extenuante. Las técnicas de relajación, e incluso las de anestesia modernas, permiten transitar por esta situación de manera menos intensa. Pero aún así constituye una de las experiencias más importantes en la vida de una pareja.

Pienso que unas expectativas muy altas en la capacidad de manejar esta experiencia, de manera natural, asociado a la necesidad de realizar una intervención inmediata, en una situación de vulnerabilidad psicológica de una paciente que está en dolor. Es la mezcla que lleva a usar el inadecuado término de Violencia Obstétrica.

Además implica una falta de capacidad del sistema sanitario en conectar con la paciente, a veces damos informaciones diferentes por diferentes profesionales del equipo, que contribuyen a la confusión y generan desconfianza. Y esto también se puede interpretar como violento.

Todos queremos un parto natural, la parturienta y el personal profesional que la atiende, la mayoría de las veces ocurrirá así, pero inevitablemente habrá algún momento en que se tendrá que indicar un procedimiento, siempre pensando en lo mejor para la paciente o el futuro bebé, en estos casos el procedimiento puede requerir de una actuación rápida, pero siempre se ha de tratar de explicar, antes, durante o después, si las condiciones lo permiten.

Indudablemente algo tiene que cambiar en un sistema sanitario donde algunas usuarias, pueden percibir que están siendo tratadas con violencia, tal vez no estemos preparando bien a las pacientes para el proceso del parto, tal vez estemos actuando sin aclarar antes o después de nuestra actuación las justificaciones de nuestra conducta, tal vez sea una mezcla de factores.

Pero puedo garantizar, que en cada actuación seguramente prevalece la motivación de hacer lo que en nuestras manos y conocimientos, consideramos lo mejor para el binomio materno fetal.

Inmunización covid-19 en embarazadas.

La nueva variante delta, mucho más contagiosa, aumenta la tasa de afectación grave en cifras absolutas de personas jóvenes, dentro de éste grupo se encuentran las mujeres embarazadas, que cuando desarrollan enfermedad grave, lo hacen con cuadros más agresivos que las no embarazadas en las mismas condciones.

Como ya comentamos en otro post las vacunas de ARN m (Pfizar y Moderna), teóricamente no tendrían que afectar el embarazo, sin embargo, las normas de prudencia, nos obligaban a sugerir la inmunización contra el SARS COV2, sólo en embarazadas de riesgo de exposición, individualizando cada caso en particular.

En otros países ya se había comenzado la inmunización de embarazadas, en USA. ya tienen series de más de 40.000 pacientes embarazadas vacunadas sin reportar efectos significativos de la inmunización.

La evidencia científica demuestra que las personas inmunizadas no desarrollan enfermedad severa si se infectan.

El aumento de embarazadas ingresadas con esta nueva variente y el acontecer trágico de cuatro embazaradas fallecidas en España por la enferemedad que nos ocupa, además del aumento de ingreso de recién nacidos a las unidades de cuidados intensivos. la tasa de partos prematuro y las cesaréas de urgencia en el colectivo de madres que han pasado la COVID 19: hace que revisen las recomendaciones de vacunación en embarazadas.

Con fecha de 3 de agosto pasado, la SOCIEDAD ESPAÑOLA DE OBSTETRICIA Y GINECOLOGIA y el CONSEJO INTERTERRITORIAL del Sistema Nacional de Salud de España, Publicaron un auerdo sobre la vacunación frente a COVID-19 en embarazadas. acuerdan las siguientes recomendaciones, Cita textual.

1. Se recomienda la vacunación frente a COVID-19 a las mujeres embarazadas. La vacuna evita complicaciones durante el embarazo, especialmente, si existen factores de mayor riesgo como pueden ser obesidad, edad mayor de 35 años, hipertensión arterial, diabetes o preeclampsia.

2. No existe contraindicación para la vacunación frente a COVID-19 en ningún trimestre del embarazo.

3. Se debe facilitar que las mujeres embarazadas lleguen completamente vacunadas al periodo de máximo riesgo de complicaciones en caso de infección por COVID-19 (finales del 2do trimestre y 3er trimestre del embarazo).

4. Se debe priorizar la vacunación de las mujeres embarazadas por su mayor riesgo frente a COVID- 19 fomentando estrategias de captación específicas para mujeres embarazadas.

5. Las vacunas elegidas para la vacunación de las gestantes deben ser de ARNm, independientemente de la edad de la gestante.

6. Es importante también que las personas del entorno de la embarazada estén correctamente vacunadas frente a COVID-19 y que, tanto embarazadas como convivientes, refuercen las medidas de prevención:

– Limitar al máximo los contactos – Usar mascarilla
– Lavarse las manos
– Ventilar los espacios

– Mantener la distancia interpersonal

– Evitar las aglomeraciones


7. Si se está planificando un embarazo, es conveniente completar la vacunación antes. 

8. Puede consultar el mejor momento para vacunarse con su profesional sanitario.

En resumen, el mensaje es el siguiente:

Las mujeres embarazadas tienen más riesgo de complicaciones por COVID-19.

Si estás planificando un embarazo, ¡vacúnate antes!

Si estás embarazada ¡vacúnate! La vacuna es segura en el embarazo y reduce el riesgo de complicaciones.

Es importante también que las personas de tu entorno estén vacunadas y que todos reforcéis las medidas de prevención:

o Limita al máximo tus contactos o Usa mascarilla
o Lávate las manos
o Ventila los espacios

o Mantén la distancia interpersonal o Evita las aglomeraciones

Infección covid 19 en el embarazo

La infección por SARS COV 2, un coronavirus de origen animal, que se ha transmitido finalmente a humanos, causa la enfermedad llamada COVID 19.

Las embarazadas parecen tener un riesgo mayor en adquirir el virus, que la población general, sin embargo las medidas utilizadas para la población en general son las mismas que se han de utilizar, para las personas embarazadas.

Los síntomas y signos más comunes en las embarazadas, son la fiebre, la tos, la disminución de los linfocitos en la analítica y la elevación de la proteína C reactiva.

El embarazo conlleva un riesgo mayor de infección severa por el virus comparado con la población en general, esto incluye mayor riesgo de pulmonía, admisión a cuidados intensivos y fallecimiento. El riesgo de abortos no parece estar aumentado.

La evidencia es confusa en relación a la asociación de la infección por SARS COV 2 con parto prematuro y aumento de la mortalidad perinatal. siendo estas complicaciones más frecuentes en pacientes con síntomas severos.

El riesgo de transmisión de madre a hijo es generalmente bajo. Los procedimientos invasivos de diagnóstico fetal, parecen ser seguros en madres portadoras de la infección por SARS COV 2., aunque la evidencia actual al respecto es limitada.

El uso de esteroides no debe ser evitado si están indicados clínicamente, igualmente los antiinflamatorios no esteroideos si no hubiese contraindicaciones aparte del embarazo para su uso durante la infección.

Se recomienda la tromboprofilaxis con heparinas de bajo molecular en pacientes embarazadas con la infección que nos ocupa.

Las pacientes con infección diagnosticada por el virus, deberian ser evaluadas para descartar trastornos del crecimiento fetal, sobre todo las que han tenido síntomas severos.

Las pacientes sintomáticas o con pocos síntomas al término, se les podria ofrecer razonablemente la inducción del parto. Al dia de hoy no existe un consenso universal sobre la inducción del parto en las pacientes con síntomas graves. En las pacientes sin síntomas o con pocos síntomas el manejo obstétrico ha de ser el estándar. Utilizando las medidas de prevención recomendadas para el personal sanitario.

Los cuidados postnatales de los recién nacidos de madres infectadas por SARS COV 2 , deberian ser los usuales, tomando las medidas de prevenciòn, para la transmisión, no se deberia separar al recién nacido de la madre, si la condición de la madre lo permite, se debe permitir el contacto piel con piel y la lactancia materna.

La inmunización parece ser segura en embarazadas, sin embargo la falta de evidencias al momento, hacen que en general se discuta con la paciente los beneficios y riesgos, informando la ausencia de conocimiento en relación a los efectos de la exposiciòn del feto a la vacuna, junto con el mayor riesgo de complicaciones de la enfermedad en embarazadas y tomar una decisión individualizada, tomando en cuenta la exposición individual.

Fuente: counseling-in-maternal-fetal-medicine-sars-cov-2-infection-in-pregnancy

Fumar en el embarazo

El consumo de tabaco durante el embarazo, constituye el principal factor de riesgo prevenible de enfermedad materna y fetal.

La salud materna puede verse afectada por fumar, por un aumento del riesgo de complicaciones obstétricas, una mayor tasa de abortos espontáneos, de embarazos ectópicos, de desprendimiento de placenta, de placenta previa y de parto prematuro. Cuando se comparan fumadoras con embarazadas no fumadoras.

Estudios observacionales han establecido que fumar durante el embarazo, aumenta a su vez en los fetos el riesgo de muerte fetal intrauterina, bajo peso al nacer, niños pequeños para la edad gestacional, mayor riesgo de algunas malformaciones, como labio y paladar hendido o algunas cardiopatias y mayor riesgo de sufrimiento fetal intraparto, en comparación con los hijos de madres no fumadoras.

Si esto no fuera suficiente los hijos de madres fumadoras, tienen más riesgo, de muerte súbita inexplicada en la infancia, mayor riesgo de enfermedades respiratorias, mayor incidencia de cáncer, problemas de desarrollo neurológico y de comportamiento y mayor riesgo de padecer enfermedades en general.

El dejar de fumar tiene un impacto positivo en la evolución de los problemas de salud antes mencionados. Sin embargo existen varios retos a vencer para lograr éste objetivo, tales como ambiente familiar y/o social que favorezca el hábito de fumar, estrès, problemas de salud mental, violencia de género, abuso de otras substancias y dificultad para acceder a los servicios de ayuda a dejar de fumar.

Desde el punto de vista de los trabajadores de salud, también existen retos a superar, a veces desconocimiento de los efectos del tabaco en el embarazo, desconocimiento de los métodos y tratamientos para de manera efectiva ayudar a dejar este mal hábito, temor de que el consejo de dejar de fumar pueda afectar la relación con la paciente y la falta de optimismo en de que haya un resultado exitoso en las recomendaciones para dejar de fumar.

El presente post, no sustituye el buen consejo de un profesional de su confianza.

Fuente:

Fuente:

Inmunización de COVID y embarazo

A la luz de los conocimientos actuales, no existe una recomendación universal de vacunación en las embarazadas con la vacuna de PFIZER, como suele pasar en estos casos la mayoría de las sociedades y comités de expertos recomiendan prudencia.

En teoria la vacuna al no contener virus vivos y al tratarse de fragmentos de material de RNA mensajero, tendría de que ser segura durante el embarazo.

Sin embargo como es de esperarse, no es ético probar vacunas en embarazadas, por lo cual no existe información al respecto en los estudios disponibles.

Por otra parte las embarazadas que contraen el virus suelen pasar asintomáticas o con pocos síntomas. En cuanto al embarazo la infección por SARS COV 2, se ha podido relacionar con un riesgo aumentado de partos prematuros y con recién nacidos prematuros que necesitan con más frecuencia soporte respiratorio.

De allí la recomendación de individualizar cada caso en particular, es decir ofrecer la vacuna sólo en casos de riesgo alto de infección o en pacientes de riesgo de complicaciones como embarazadas de edad avanzada, hipertensión, obesidad, diabetes o enfermedades respiratorias.

En estos grupos de riesgo, la recomendación es consensuar con la paciente los beneficios posibles contra los riesgos y tomar una decisión informada.

En cuanto a lactancia no parece haber riesgos asociados a la vacuna.

Como medida general no se recomienda el embarazo hasta pasados dos meses de la dosis de refuerzo, aunque algunas comunidades autónomas han acortado éste período a dos semanas.

La información suministrada es meramente orientativa y no sustituye el buen consejo de un profesional sanitario de su confianza.

FUENTE: Comite asesor de vacunas AEP

Covid 19, ¿Por qué casi no se transmite al feto durante el embarazo?

Una nota de prensa dei instituto nacional de salud inglés (NIH), señala una investigación que explica el hecho que virus SARS COV 2, raramente se encuentra en el líquido amniótico o en los recién nacidos hijos de madres infectadas.

De acuerdo con un estudio las células placentarias y del líquido amniótico carecen del RNA que codifica la proteína para receptor, que utiliza el virus para entrar en las células, se trata del ACE2, presente en gran cantidad en los tejidos pulmonares, y muchos otros y que es la puerta de entrada del virus a las células.

Además el virus requiere de una enzima específica llamada TMPRSS2, igualmente el RNA que codifica esta proteína, no fue encontrado en las células placentarias ni de las membranas que envuelven al feto.

El receptor y la proteína, sin embargo sí pudieron ser identificados en muy poca concentración en la placenta. Así como el virus.

Los mismos investigadores identificaron receptores con mucha expresión placentaria, usados por el virus del Zika y el citomegalovirus, en la placenta, ambos microorganismos relacionados con afectación fetal importante.

Fuente Contemporary Ob/Gyn

Recomendaciones para embarazadas durante la pandemia.

La Sociedad Española de Ginecologia y Obstetricia nos hace llegar una actualización del documento de recomendaciones durante la pandemia por SARS COV 2, las embarazadas por su situación especial, deben seguir las recomendaciones estándares, al pie de la letra, las citamos en este apartado.


o Lavado de manos frecuente y con jabón durante al menos 20 segundos.
o Al toser o estornudar cubrirse la nariz y la boca con el codo flexionado.
o Evitar tocarse los ojos, nariz y boca ya que las manos facilitan la trasmisión.
o Usar pañuelos desechables para eliminar secreciones respiratorias y desecharlos tras su uso.
o Evitar aglomeraciones y transporte público.
o Limitar las relaciones sociales.
o Fuera de la casa y ante posibilidad de contacto social, aun respetando la distanciade seguridad (>2 m), se recomienda llevar mascarilla.
o Desinfección de todas las superficies (y objetos) al alcance. o Limitar los viajes a los estrictamente necesarios.
o Limitar las relaciones sociales.
o Limitar las visitas en hospital y casa durante la epidemia. En caso de sintomatología, autoaislarse en el domicilio y ponerse en contacto con los servicios sanitarios según las recomendaciones vigentes en la comunidad autónoma.

Uso de tecnologias, para soporte de la embarazada.

La gestación y el parto, constituyen una etapa especial en el proceso de la vida y de la sociedad, el aislamiento que plantea la pandemia por COVID 19, puede afectar ésta experiencia, la tecnología puede ser empleada para limitar el aislamiento social, por seguridad. El colegio Americano de Obstetras y Ginecológos, sugiere unas ideas en este sentido, dados los efectos beneficiosos demostrados reiterademente, del soporte familiar y de la pareja durante todo el proceso del parto. En el caso de madres aisladas por la infección por SARS COV-2.

Se sugiere que la tecnología de comunicación este disponible en la sala de partos, el uso de aplicaciones que ayudan al manejo del estrés (Mindfullness), uso de aplicaciones de soporte como grupos de chat, aplicaciones de información médica actualizables, las páginas web de los centros de atención obstétricas, podrían tener «visitas virtuales» que expliquen el proceso desde el ingreso de la paciente y lo expliquen en vídeo, hasta la atención obstétrica, así los pacientes y familiares, saben que esperar y restar incertidumbre.

Algunas ideas son fáciles de implementar, otras tal vez no tanto, sin embargo es innegable su utilidad para garantizar atención de calidad y seguridad, durante tiempos en que se ha de limitar el acceso de acompañantes a los centros prestadores de atención sanitaria.

Los comentarios anteriores son sugerencias orientativas y no sustituyen las recomendaciones que pueda hacer un profesional sanitario de su confianza.

Fuente: ACOG current coments

Coronavirus y embarazo

La escalada de esta epidemia nos obliga a hacer las siguientes observaciones en relación al embarazo.

Impacto de la infección sobre el embarazo: Aunque la información es limitada, no existe evidencia de que la infección sea más severa en las embarazadas o de que evolucione de manera diferente de lo que ocurre en la población en general. Esto es personas jóvenes y sanas rara vez requieren un manejo diferente al de un cuadro sintomático. La mayoría de los investigadores se muestran de acuerdo en que éstos datos han de ser interpretados con precaución dada la baja muestra de pacientes en los estudios.

Riesgo de Parto prematuro: Se piensa que podría haber alguna relación , pero surge la duda de si el parto lo desencadena la infección o el parto se adelanta debido a la afectación materna, en ningún estudio se ha demostrado que el virus se trasmita a los recién nacidos por via placentaria.

Cuidados de la embarazada: El manejo ha de ser similar al del cualquier paciente con la enfermedad, en las madres con cuadro clínico importante, se debe monitorizar el bienestar fetal, su afectación puede ser un síntoma precoz de afectación materna. Se sabe poco de la evoluciòn del embarazo luego de que una embarazada supera la infección.

Momento del parto: En teoría la infección por coronavirus no debería afectar el momento del parto, en las embarazadas que se recuperen de la enfermedad, no se debería adelantar el parto. Al contrario en mujeres positivas para la infección, en el último trimestre, si no existe otra indicación el parto puede esperar a pasar el periodo de aislamiento recomendado para el virus. El CDC, habia recomendado separar temporalmente a las madre positivas a la infección o en período de observación, del recién nacido si ocurre el parto durante éste período, ahora se acepta una orientación individualizada, manejando opciones en cada caso en particular.

Lactancia: No se ha podido detectar la presencia del virus en la leche materna a la fecha. Por tanto si la madre es positiva para la infección y desea dar el pecho, si se encuentra separada del recién nacido, se puede permitir la lactancia obteniendo la leche, con todos los cuidados, para evitar su contaminación y luego que otra persona se la suministre al recién nacido con biberón. Si la madre no es separada del recién nacido y desea dar leche materna a su recién nacido, siendo positiva para el virus, podría hacerlo usando mascarilla y con las medidas de protección, esencialmenete de lavado de manos frecuente.

Las presentes recomendaciones son orientativas y no sustituyen las recomendaciones que pueda hacer un proveedor sanitario o las autoridades correspondientes.

FUENTE: Contemporary OBGYN

Sindrome anafilactoide del embarazo.

Es una complicación poco frecuente del embarazo, que ocurre alrededor del parto, una de las causas de mortalidad, antes era conocida como Embolismo de líquido amniótico.

Se pensaba que era debida al paso de líquido amniótico, al torrente sanguíneo, que causaba la obstrucción de la circulación pulmonar y era la causa del fallo circulatorio severo que caracteriza al síndrome.

Investigaciones recientes han demostrado que se trata más de una reacción exagerada de las defensas maternas ante antígenos fetales que normalmente se ponen en contacto con la circulación materna.

La función del obstétra ante este cuadro grave consiste en descartar otras causas de fallo circulatorio agudo, y activar el concierto de múltiples especialidades para el manejo de este complejo cuadro, si no ha ocurrido el parto está indicado su terminación inmediata, Se han de activar protocolos de transfusión masiva, así como medidas de soporte cardiorespiratorio, y manejo de terapia intensiva.

Desafortunadamente al momento no es posible identificar factores de riesgo ni existen medidas para prevenir éste síndrome. Que tiene una relativa alta tasa de mortalidad, misma que ha ido disminuyendo en las últimas décadas. En los casos de paro cardíaco la mortalidad permanece alta, así mismo las sobrevivientes pueden tener secuelas respiratorias, renales o neurológicas secundarias a la hipoxia del shock.

La recurrencia en las sobrevivientes en embarazos subsiguientes no se reportado en la literatura, tal vez por la condición específica de inmunidad en el embarazo en cuestión, que es muy improbable que repita en embarazos subsiguientes.

Aparte del soporte vital intensivo, la activación de los protocolos de transfusión masiva, el consenso multidisplicinario, se ha recomendado el uso de ATROPINA, ONDASETRON y KETOROLAC, con eficacia incierta pero con sobrevida documentada en pacientes que recibieron éste tratamiento.

La fundación de Embolismo de Líquido Amniótico (https://www.afesupport.org) da apoyo a profesionales, pacientes o familiares que han pasado por la experiencia de esta condición.

FUENTE: Obgyn.Net