Necesitamos seguridad, para ello hemos desarrollado creencias, que es una forma de explicar, el mundo que nos rodea, y al tener una explicación de lo que sucede, nos sentimos seguros.
Lo curioso de las creencias, es que para darnos seguridad no tienen que ser ciertas.
Basta con que creamos que lo son. (ciertas).
En ésta época de la post verdad, resulta que acabamos creyendo lo que nos parece cómodo, no importa si es verdad o no.
Por ejemplo si alguien nos dice que el causante de todos los males que padecemos, es el que es diferente, llámese, judio, palestino, , marroquí, negro, blanco o amarillo.
Y resulta que ésa persona diferente, por tener otra cultura, o tener hábitos distintos nos incomoda.
Es una respuesta que proviene de nuestro pasado violento, cuando luchábamos por territorios de caza o de vivienda, el que era diferente era un enemigo potencial.
Por eso el discurso contra el que es diferente nos llega tan tan fácilmente.
Nos creemos el discurso de que los extranjeros son los culpables de nuestros problemas, en contra de toda la evidencia científica sólida que nos dice que no es así.
Quien nos trata de explicar los motivos por los que nuestras creencias están erradas, lo descalificamos por «Rojo, Comunista o Perroflauta». Descalificamos a la persona sin entrar a evaluar los argumentos.
El problema está en que gracias a creencias erradas, se han realizado las mas grandes desgracias de la humanidad, y no han mejorado la vida de nadie.
Puesto que la realidad nos acaba alcanzando y mientras más nos alejemos de ella, más duro será golpe cuando finalmente nos la encontremos.
Hemos de evitar las creencias ciegas, tenemos el deber de pensar, sobre todo cuando se trata de decisiones que afectan nuestro futuro lo es el votar cada 4 años.
El envejecimiento cerebral normal no implica necesariamente enfermedad ni pérdida de la autonomía.
Con la edad, es habitual que cambie la forma en que pensamos, recordamos y procesamos la información, pero estos cambios suelen ser leves, graduales y compatibles con una vida funcional.
Lo usual es que al envejecer haya una disminución de la velocidad de razonamiento, una cierta dificultad para ir de una actividad a otra, una recuperación algo más lenta de recuerdos recientes y, en ocasiones, más esfuerzo para planificar o resolver problemas complejos.
Sin embargo, el lenguaje ya establecido, el vocabulario y gran parte del conocimiento adquirido, las actividades ejecutivas, suelen mantenerse bien, e incluso pueden seguir mejorando con el tiempo y la experiencia.
Estos cambios en la función cerebral normales asociados a la edad, se explican por varios mecanismos que se combinan entre sí.
Con el paso de los años puede observarse una menor eficiencia de las conexiones neuronales, las que permiten que las células cerebrales se comuniquen entre sí.
Además, algunas regiones cerebrales, disminuyen su volumen.
Con la edad, se produce una reducción del flujo sanguíneo en múltiples estructuras de nuestro cuerpo y el cerebro no es la excepción.
Además se producen modificaciones en la forma en que se procesan los nutrientes, el metabolismo cambia, también a nivel cerebral. Lo que afecta la función de las células cerebrales.
Se producen respuestas inflamatorias que afectan al rendimiento de las redes neuronales. Las que comunican las neuronas entre sí.
Estos cambios, no necesariamente afectan la función cerebral.
El cerebro conserva una capacidad notable de adaptación.
Tiene una reserva funcional dada por la capacidad de las conexiones neuronales de mantener múltiples vías de comunicación, así si falla alguna vía; quedan muchas vías operativas. Es lo que conocemos como plasticidad neuronal.
Esa “reserva cognitiva”, ayuda a compensar parte de los cambios asociados a la edad y explica por qué muchas personas mayores mantienen un buen desempeño intelectual.
La clave está en diferenciar el envejecimiento normal del deterioro anormal. .
En el envejecimiento fisiológico puede haber más lentitud y necesidad de más tiempo para funcionar; pero no debería producirse una pérdida importante de independencia o autonomía, ni un descenso progresivo de la función cerebral que interfiera con la vida diaria.
Cuando aparece la desorientación, esto es no saber dónde estamos, ni quiénes somos o el momento del día que vivimos.
Si hay fallos de la memoria que afectan a la rutina, al funcionamiento del día a día.
O si se presentan cambios conductuales, esto es agresividad, apatía, depresión, ira, celotipias. Que limiten la vida diaria.
O en los casos que éstos cambios tienen una una evolución rápida.
En estos casos ya no hablamos de un cambio esperable y conviene estudiarlos.
La buena noticia es que la salud cerebral puede cuidarse durante toda la vida.
No existen secretos para una buena salud en general y cerebral en particular.
Las recomendaciones más útiles se centran en hábitos consistentes y realistas.
La actividad física regular es una de las intervenciones más efectivas: caminar, nadar, montar en bicicleta o cualquier ejercicio adaptado a nuestra condición física, mejora la salud cardiovascular y favorece el riego cerebral.
Cosas tan sencillas como apretar una pelota con las manos. Alternando las manos han demostrado que pueden mejorar la memoria, estimulando la corteza frontal.
También es fundamental controlar los factores de riesgo cardiovascular, como la hipertensión, la diabetes, la obesidad y el colesterol, porque el cerebro envejece peor cuando el sistema vascular está dañado.
A esto se suma la importancia de dormir bien, mantener una alimentación saludable —idealmente con patrón mediterráneo—, evitar el tabaco y limitar el alcohol.
La estimulación cognitiva también cuenta: leer, aprender cosas nuevas, tocar un instrumento, hacer crucigramas o practicar idiomas ayudan a sostener la reserva cognitiva. Aumentando la plasticidad cerebral.
Otro ejercicio sencillo que parece mejorar la memoria, es dedicar 2 minutos al día para contar hasta 100 y luego ir al revés, de 100 a uno. Al parecer mejora de alguna forma la memoria reciente.
Del mismo modo, una vida social activa protege frente al aislamiento y contribuye al bienestar emocional, que también influye sobre la cognición.
En resumen, envejecer con un cerebro sano no significa conservar intactas todas las funciones, sino mantener la mayor capacidad posible de pensar, recordar y adaptarse.
El objetivo no es evitar cualquier cambio, sino ralentizarlo y preservar la autonomía.
Para ello, la combinación más eficaz sigue siendo la misma: moverse, dormir, comer bien, controlar los factores de riesgo y mantener la mente y la vida social activas.
Nada que no dicte el sentido común.
La presente información no sustituye el buen consejo de un profesional sanitario de su confianza.
Un creciente conjunto de estudios científicos respalda que compuestos presentes en el café —principalmente la cafeína y los polifenoles, como el ácido clorogénico— activan la vía metabólica de la AMPK (proteína quinasa activada por AMP), una enzima clave en la regulación del equilibrio energético celular.
La activación de AMPK se asocia con múltiples beneficios para la salud metabólica: facilita la oxidación de grasas, mejora la captación de glucosa, reduce la acumulación de lípidos en el hígado y promueve un perfil metabólico más eficiente. Estos efectos han sido comparados con los beneficios del ejercicio físico o ciertos medicamentos como la metformina . Estudios publicados en revistas científicas como Cell Metabolism, Frontiers in Nutrition y Frontiers in Pharmacology; demuestran que: • La cafeína puede activar AMPK mediante alteraciones del índice AMP:ATP dentro de la célula y a través de vías de señalización dependientes del calcio . • Los polifenoles del café, en especial los derivados de subproductos como la cáscara o la “silverskin”, también activan AMPK, reducen el estrés oxidativo y estimulan la función mitocondrial, lo que favorece la salud hepática y metabólica .
Un artículo particularmente relevante, publicado en Frontiers in Nutrition en 2022, demostró que ciertos extractos del café redujeron entre un 23% y un 41% la acumulación de lípidos en modelos celulares hepáticos, y regularon positivamente genes implicados en el metabolismo energético .
Estos hallazgos consolidan la idea de que el consumo moderado (una o dos tasas al día) y regular de café podría contribuir a prevenir enfermedades como el síndrome metabólico, la resistencia a la insulina o el hígado graso no alcohólico, además de favorecer la longevidad saludable.
Como siempre, estos beneficios deben considerarse dentro del contexto de un estilo de vida activo y una alimentación equilibrada.
Grupos de riesgo
El café y, en particular, la cafeína deben consumirse con precaución durante el embarazo.
Las principales autoridades sanitarias, como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y asociaciones como el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG), recomiendan que las embarazadas limiten la ingesta de cafeína a un máximo de 200mg al día, lo que equivale aproximadamente a una taza de café filtrado (230-250ml).
Esto se debe a que la cafeína atraviesa la placenta y su eliminación es más lenta durante el embarazo, aumentando la permanencia de la sustancia en el organismo materno y fetal.
Evidencia científica sobre riesgos: Un consumo superior al recomendado puede asociarse a un mayor riesgo de aborto espontáneo, parto prematuro, restricción del crecimiento fetal y bajo peso al nacer. También se han detectado posibles alteraciones en el desarrollo neurológico del feto y hay cierto debate sobre la seguridad de consumir incluso cantidades muy bajas de cafeína, ya que algunas publicaciones recientes abogan por la precaución máxima ante la posibilidad de efectos adversos.
Además, la sensibilidad a la cafeína varía: algunas mujeres pueden notar que incluso con una taza diaria tienen síntomas como nerviosismo, insomnio o molestias digestivas. El café también puede interferir en la absorción de calcio, nutriente esencial durante la gestación.
Otros grupos que deberían evitar o limitar el café: La cafeína no es aconsejable o debe restringirse también en: • Personas con trastornos de ansiedad: La cafeína puede agravar síntomas como nerviosismo o ataques de pánico. • Personas con problemas cardíacos: Puede aumentar la presión arterial y la frecuencia cardíaca, lo cual es peligroso para personas con hipertensión, arritmias o enfermedades cardíacas. • Personas con problemas gastrointestinales: El café puede irritar la mucosa gástrica y empeorar gastritis, reflujo o úlceras. • Personas sensibles a la cafeína: Quienes experimentan insomnio, temblores, palpitaciones u otros síntomas con pequeñas dosis de café deben evitarlo o limitarlo al máximo. • Madres lactantes: Ya que parte de la cafeína pasa a la leche materna y puede afectar al bebé.
Recomendaciones prácticas • Durante el embarazo, limita el café a una taza al día y revisa otras fuentes de cafeína en tu dieta (té, refrescos, chocolate, bebidas energéticas). • Consulta siempre a tu ginecólogo sobre tu tolerancia y la cantidad segura en base a tu historial y características personales.
En conclusión:
El café no está contraindicado en el embarazo, pero debe tomarse con moderación y siempre bajo supervisión médica. Los mismos principios de precaución se aplican a otros grupos de riesgo como quienes padecen ansiedad, problemas cardíacos, trastornos digestivos o son especialmente sensibles a la cafeína.
Siempre es mejor pecar de prudentes, individualizar el consejo médico y priorizar la salud tanto materna como fetal.
La presente información no sustituye el buen consejo de un profesional sanitario de su confianza
Referencias 1. Caffeine promotes autophagy in skeletal muscle cells by increasing calcium-dependent activation of AMPK (Biochimica et Biophysica Acta). 2. Caffeine attenuates lipid accumulation via the activation of AMP-activated protein kinase in HepG2 cells (Food Sci Biotechnol). 3. Activating Effects of the Bioactive Compounds From Coffee By-Products on Hepatic Metabolism (Frontiers in Nutrition, 2022). 4. Natural products targeting AMPK signaling pathway therapy: mechanisms and prospects (Frontiers in Pharmacology, 2025).
5,Organización Mundial de la Salud (OMS): “Healthy eating during pregnancy and breastfeeding”. 6. Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA): “Scientific Opinion on the safety of caffeine” (EFSA Journal 2015;13(5):4102). 7. Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG): “Moderate caffeine consumption during pregnancy” (Committee Opinion No. 462, 2010, reaffirmed 2020).
Hace unas décadas, comentaba con una amiga, la situación en mi país de origen, mi argumento establecía que tantos desaguisados, no podían deberse a una simple incompetencia, desarrollaba una hipótesis de que tenía que haber un plan, premeditado de destrucción de las instituciones, para adueñarse de los recursos de un país rico.
La respuesta de mi inteligente amiga fue: «Tu desestimas el poder destructivo de la incompetencia».
Y resulta ser una verdad monumental, en éstos tiempos donde la información es tan fácil de obtener, impresiona la incompetencia asociada a la ignorancia. No lo entendía en su momento, la lectura reciente de NEXUS de Yuval N. Harari; me generó una Epifanía, resulta que la función social de la información, es generar orden y no necesariamente se relaciona con la verdad.
De allí la proliferación de informaciones falsas, adoptamos las ideas que nos hagan sentir cómodos, aunque no necesariamente sean verdad. No conocer la verdad, genera ignorancia y la ignorancia genera incompetencia.
El problema de rehuir la verdad, es que acaba surgiendo y nos suele golpear de manera violenta, acabamos chocando contra una pared que nos hemos negado a visualizar.
El diseño del razonamiento de nuestro cerebro por defecto, son las creencias; creemos antes que pensamos, a pensar se aprende y requiere de cierta disciplina.
Muchos invertimos años en las universidades para aprender el método científico. Que es el mecanismo que hemos desarrollado para conocer la verdad y sobre lo que se fundamenta nuestra revolución tecnológica.
Esta tendencia a creer, explicaría entre otras cosas, la ignorancia en política, que acaba destruyendo economías y afectando la vida y muerte de personas a gran escala, como demostró la reciente tragedia de Valencia. Y como seguramente mostrará el resultado de las elecciones americanas.
La información falsa es peligrosa, la ignorancia en temas como el cambio climático, la emigración y la economía, por parte de las personas que toman decisiones; mata personas.
Tal vez sea el mecanismo natural del universo de restablecer el equilibrio, en éste planeta, que el homo sapiens ha logrado desestabilizar.
Se aproximan tormentas en el horizonte, de manera figurada y real.
Más vale estar preparados y con una mirada optimista, hacer lo mejor posible para luchar por un mundo mejor, confiando en que después de la tempestad, llegará la calma.
«Al final, todo acabará bien y si no acaba bien, es que aún no es el final».
Este milenio, nos plantea retos importantes, para el planeta y para nuestra supervivencia como especie. Vivimos una etapa de transición económica, donde llegamos al tope de la capacidad, del planeta para sostener un estilo de vida. Es un hecho físico. Un problema de espacio, ya llegamos como especie a copar la capacidad del planeta para sostenernos.
Se impone un cambio de paradigmas económicos, tenemos que pensar en contaminar menos, en reutilizar, en reciclar, en pagar por uso, en vez de tener propiedad de los recursos. Añadir el bienestar personal, social, cultural y del planeta en las variables que usamos para medir el bienestar, los índices económicos no son suficientes para medirlo y en época de escasez de recursos, ésta manera de pensar crea desigualdades patentes. Y toda desigualdad genera desequilibrios sociales.
Tengo la certeza de que las generaciones siguientes, lo están haciendo mejor. Se trata de una generación de nativos digitales, que utilizan la tecnología de manera automática, que tienen una amplia cultura general, humanistas, ecologistas, virtuosos. Que han descubierto que el camino del bienestar es un viaje interior, que tienen entre sus valores para encontrar trabajo, por ejemplo, no sólo la remuneración que reciben, si no que valoran además las posibilidades de crecimiento personal y de aportes cruciales a los grandes problemas de nuestra civilización, como parte de la satisfacción por lo que hacen.
Ésta fuerza que siento, al compartir con la generación, me hace sentir que la termodinámica de la vida que mueve los hilos profundos de nuestra evolución, funciona.
El camino no será fácil, pero las dificultades son los que retos que nos han convertido en una especie tan resilente, el triunfo de la ciencia sobre las creencias constituye nuestra principal baza para el éxito.
Lo vivido recientemente me llena de optimismo y me da la certeza de que será posible un mundo mejor, de todas maneras, o ponemos correctivos nosotros mismos a nuestra civilización, o el planeta como ente biológico, vivo y equilibrado, ya nos pondrá en nuestro lugar, la vida sigue y se mantendrá con o sin nosotros.