El premio Nobel de la economía de este año, se lo lleva un estudio que explica las desigualdades económicas.
Al parecer los países que tenían riquezas o donde el clima, era desagradable o inhóspito, la colonización europea, sentó las bases de una economía extractiva y de explotación de los recursos humanos y naturales locales.
En cambio en sitios donde los recursos eran más escasos y el clima más favorable, se instalaron y edificaron instituciones, similares a las de su país de origen.
Según los laureados, este podría ser el origen de las desigualdades económicas que vivimos actualmente.
Daron Acemoglu, Simon Johnson and James A. Robinson win for research on the contrasting fortunes of postcolonial nations.
— Leer en www.nature.com/articles/d41586-024-03367-5
Ser empresario no es fácil, menos en países donde la presión fiscal es tan alta como en España, algunos se abren camino con el ingenio, otros con un golpe de suerte, otros con esfuerzo tenaz, al final muchos alcanzan el éxito profesional, a base de excelencia y de sacrificios, como suele ocurrir en las economías de libre mercado.
La palabra clave es libre mercado, lamentablemente en nuestro país, existen oligopolios y monopolios, cada vez más fuertes que se encargan de poner reglas sobre la economía, basándose en parámetros de beneficios empresariales lo cual no es nada criticable y es de esperar.
El problema de los monopolios en las economías, llámense de empresarios, del estado, o de grupos económicos, es que caen en la tentación de regular los precios, los sueldos y los salarios, tomando en cuenta intereses diferentes de los del libre mercado, como es el beneficio de un grupo, económico, político o social determinado.
Es una fuerza de supervivencia, instintiva y que tiende a crear una especie de miopía mental, esto es no ver las consecuencias de los actos más allá del beneficio inmediato que está en una corta visión de la economía en el tiempo y en el espacio.
En una España heredera del franquismo, donde los empresarios muchos lo eran por afinidad con el estado, y donde se invirtió en hostelería, donde los salarios son bajos y temporales, generando empleos de mala calidad, con pocas perspectivas de crecimiento personal o intelectual de trabajadores, los empresarios transportan éste modelo, con el que están familiarizados a otras áreas de los servicios, mucho más complejas donde tal vez no funcione tan bien, ya que se requiere de profesionales más cualificados, cuya formación es costosa.
Enfrente se encuentra un modelo empresarial expansivo, donde mejores salarios, permiten más consumo, mayor consumo permite crecimiento económico, actualización de equipos, uso de tecnología punta y mayor crecimiento económico mayor oferta de servicios y es un círculo de empoderamiento social, cultural y económico que se auto alimenta.
El modelo empresarial que paga salarios de subsistencia para tener más ganancias, en realidad, limita la economía, bloquea la expansión económica, generando economías precarias, y a su vez limitando el consumo del servicio que se vende. Es esto lo que denominamos miopía mental. En el modelo hotelero funciona, pues el consumidor del servicio, viene del exterior, en el resto de servicios este modelo es auto limitante ya que restringe el consumo de la población general, a lo básico para subsistir.
Es así como la medicina privada se encuentra en un punto de inflexión, los baremos no se han actualizado en 30 años, las infraestructuras de servicios, de equipos médicos y de diagnóstico, no se pueden renovar, ya que no hay manera de recuperar lo invertido, con pagos de consultas que apenan cubren los gastos y pagos por procedimientos complejos que requieren de experiencia y entrenamientos costosos, muy por debajo de la tasa de retorno del tiempo y dinero invertido en formación.
Es así como los monopolios, en salud están matando a la gallina de los huevos de oro por querer extraer ganancias cada vez mayores a expensas reducir pagos a los profesionales que prestan los servicios.
De allí que por ejemplo, los profesionales jóvenes, no se sientan atraídos por el ejercicio profesional en el país, la responsabilidad es muy alta y sus habilidades conseguidas con tanto esfuerzo personal y económico, no son reconocidas en un pago justo de sueldos en la pública y de honorarios en la privada, donde además hay dificultad para actualizar los equipos dado lo mal que pagan las aseguradoras.
El profesional sanitario en general es un potente dinamizador de la economía, utiliza proveedores, genera empleos, moviliza la industria, aparte del valor agregado que otorga a una sociedad un sistema sanitario eficiente y de calidad.
Todavía hay gente que se pregunta por qué los profesionales jóvenes se van del país y agentes del gobierno se plantean medidas coercitivas como aumentar el MIR a 8 años, o prohibir la salida del país a profesionales jóvenes hasta después de un tiempo de graduados, sin atacar el problema de fondo, que es el mal reconocimiento al profesional, tanto a nivel público como privado.
Por eso me enfadaba con los aplausos de la pandemia, los profesionales sanitarios, no necesitamos aplausos por un trabajo bien hecho, ése es nuestro deber, lo que necesitamos es que se nos considere de acuerdo a las habilidades y experiencia, que tantos trasnochos y esfuerzos, nos han costado lograr.
El principal objetivo de la política, es dar un servicio público de la mejor calidad posible, con los recursos disponibles.
En un sistema donde los recursos se agotan, el ejercicio del gobierno se convierte en una actividad costosa. buscando ésa optimización de los recursos, surgen modelos mixtos de gestión, pública y privada, con el fin de lograr el objetivo de la mejor utilización posible de éstos recursos cada vez más escasos.
Lamentablemente vivimos en etapa económica conflictiva, en un período de transición económica, desde un sistema que se basa en la premisa falsa de que los recursos son inagotables y que hay que consumir más para que la economía prospere, a un sistema donde los recursos se hacen escasos y por lo tanto más caros, en el que debemos aprender a consumir menos. Ya que el planeta no puede sostener un sistema de consumo desmedido humano, para garantizar su estado de bienestar.
Luego están los que administran los medios de producción, que tienen que rendir cuentas y requieren que las empresas sean productivas, cuando los recursos alcanzan para todos, se permiten un grado de repartición de la riqueza Pero si los recursos se agotasen, primero se suplirán las necesidades de los dueños de los medios de producción, ésto ocurre en democracias, dictaduras, comunismos, socialismos, sistemas feudales y tribales, siempre ha sido así. Creando cada vez más desigualdades.
Como toda etapa de transición se crean incertidumbres y algunos de los que tienen que tomar decisiones, generalmente se encuentran decidiendo con esquemas obsoletos, tratando de hacer lo que siempre hacen, con las mejores de las intenciones, esperando resultados diferentes, que no acaban de llegar.
Lamentablemente los cambios en nuestra realidad son cada vez más rápidos y no nos dá tiempo de prepararnos para ellos. De repente esquemas de pensamiento que pensábamos que eran sólidos, no lo son tanto. Es como vivir un terremoto, donde lo más estable que objetivamente tienes que es el suelo, se vuelve inestable. Cuando nos damos cuenta, nos puede pasar lo de los dinosaurios, si seguimos haciendo lo mismo, no nos adapteremos a éstos cambios y el resultado es conocido, nos extinguiremos, como mucha de la biodiversidad del planeta, en sentido figurado y real.
Pero a pesar de todo, soy optimista o quiero serlo, hemos avanzado en mucho social, cultural y tecnologicamente, con vestigios retrógrados en muchas sociedades que tienden en el péndulo del tiempo, a reaparecer, sobre todo en períodos de desigualdades sociales y económicas, me refiero al racismo, a la xenofobia, al sexismo todos puenden resumirse en una palabra, a la ignorancia.
Parece que tendremos que aprender a consumir menos, a pagar por uso en vez de tener propiedades, a contaminar menos y a un sistema económico donde el bienestar no se mida sólo en beneficios económicos, si no en salud, en paz, en un ambiente sano, en tiempo de calidad para nosotros y los nuestros.
El hacernos ecológicamente sostenibles, es nuestro reto actual y el de generaciones futuras. Por que éste aumento de desigualdades que vivimos se debe a que el planeta ya no da para más, no puede seguir sosteniendo a éstos humanos con un sistema económico global insaciable. Y como cada vez hay menos que repartir, surgen las desigualdades, que suelen generar cambios cuando se llega a un punto crítico.
Pienso que o cambiamos o nos quedan muchas opciones. O eso o la extinción.
Quiero creer que somos capaces de lograrlo. Puede ser que la respuesta no sea el tener más, si no aprender a conformarnos con menos. Confío en la resilencia de nuestra especie, y en la capacidad de la ciencia para hacernos mejorar. Ojalá que aún estemos a tiempo de cambiar.
«No se pueden resolver los problemas aplicando como respuestas los planteamientos que nos llevaron a ellos». Me parece que es una cita de Albert Einstein, que tiene una contundencia lógica innegable, parece ser una condición humana ontológica, nos aferramos a lo conocido, insistimos en aplicar fórmulas por que dan la impresión de funcionar.
La clase media se creyó una ilusión de progreso, veníamos en la época de los 70 de una bonanza dada por una productividad sin precedentes, lo que produjo clases medias pujantes, que fueron la base de una visión optimista del futuro. La realidad fue otra.
La clase media de los 80 no mejoró sus condiciones de ingresos, a pesar de la mayor producción de riqueza de origen especulativo, ésta al no basarse en bienes o en producción si no en especulación financiera, creó corporaciones con capacidad para influir en política, de repente los empresarios que generaban empleos, se dieron cuenta que era más rentable especular en la bolsa que producir.
Además ésta hegemonía de la bolsa llevó a que las empresas se convirtieran en corporaciones, que a su vez han ido creciendo especializándose, absorbiendo la competencia, sobredimensionándose, concentrándose en monoproducciones y tratando de garantizar mayores ganancias a los accionistas. Lo que lleva automáticamente a reducir costos y por supuesto una forma de recortar es pagando menos a quien hace el trabajo, haciendo que la producción sea más económica a expensas de los trabajadores y aumentando los beneficios de los accionistas, mientras se mantiene una escalada inflacionaria «sana».
Esto es, las cosas cuestan más pero los salarios son los mismos o menores.
A su vez, estas poderosas corporaciones se constituyen en Lobbys del poder, creando matrices de opinión política, favoreciendo campañas y adueñándose de los medios de comunicación, lo que lleva a la consecuencia de legislaciones que les favorecen permitiendo «socializar las pérdidas y capitalizar las ganancias».
Por otra parte, la capacidad de los bancos de generar dinero en base a la deuda, llevó a la consolidación de un sistema que atrapó a la clase media, basado en la ilusión de un futuro mejor, con un aumento de la capacidad de endeudamiento, para así mantener un nivel de vida con ingresos que, relativa o absolutamente, disminuyeron.
La consecuencia final fue una disminución del poder adquisitivo de la clase media, con un endeudamiento colosal a manera de una burbuja que acabó pinchando, cuando la esperada mejora de la calidad de vida que permitiría pagar la deuda, no llegó.
La realidad es que ahora la clase media trabaja más para apenas llegar a fin de mes, los que tienen la suerte de trabajar y la capacidad de ahorro es nula. Lo que a su vez, afecta negativamente el consumo y genera un espiral de recesión económica.
Lo grave del asunto se presenta cuando los gobiernos, en el caso europeo, por presiones de poderoso FMI y del Banco Mundial, son obligados a aplicar la receta de recortar los gastos y lo hacen, como si no, a nivel de los servicios que presta, educación, sanidad y seguridad, lo que afecta directamente aún más la calidad de vida, de allí el deterioro del llamado «estado de bienestar». Se aplican los criterios de las corporaciones privadas a los servicios, es decir se busca aumentar su «rentabilidad». Para poder pagar el auxilio financiero a las corporaciones que generaron la debacle económica, además haciendo creer a la clase media que era la causante de los males actuales.
Lo cual según el economista Nassim Nicholas Thaleb que ya cité un post previo, es antinatural y expresa en un ejemplo la visión errada de los asesores económicos, lo natural es que haya variedad y escalas pequeñas, es lo que hace la naturaleza, inclusive que haya redundancia, en la producción, esto hace a las empresas más versátiles y permite que afronten mejor contingencias inesperadas.
El ejemplo de redundancia, es que la naturaleza nos hizo con dos ojos, dos oídos, dos pulmones, dos riñones; aún en los órganos que son únicos como el hígado, el estómago, el páncreas, el corazón o los intestinos, existe una redundancia en función, con gran capacidad de funcionar por partes más allá de lo calculado para una vida normal. Gracias a ello se mantiene la vida. Si hubiésemos sidos proyectados por un asesor económico del FMI, nos harían hecho con un sólo ojo, un riñón, un oído para abaratar costos y aumentar las ganancias de los accionistas, con un funcionamiento aceptable, desde el punto de vista de beneficio, riesgo, costo.
Y esto es lo que podría estar pasando con la economía global.
La solución, pues como comenté inicialmente, es necesario plantear un cambio de paradigma económico, en ésto la clase política se encuentra atrasada en décadas en relación a la población que les elige.
A nivel personal pienso que podría pasar por asumir un hábito de vida estoico, por lo pronto me estoy releyendo las «Meditaciones» de Marco Aurelio.
Una mañana fría y ventosa de un noviembre que había tardado en entrar con días
Boat Bangladesh (Photo credit: Wikipedia)
soleados entre días neblinosos y luego 3 días seguidos de lluvia y viento que alertó los programas de alerta se protección civil.
Llamé un taxi pues no puedo conducir con todo lo que tomo para domar a un tigre que va viajando conmigo desde hace años y que ahora se ha despertado con toda su fuerza.
Pero ésa es otra historia, el taxista llegó puntual, ma abre la puerta trasera, y luego de sentarme comenzamos una conversación trivial, hablando del tiempo, de allí al comentario de que la tierra tiene fiebre, y de allí a la necesidad de cambio de la sociedad de consumo. Hasta ahí todo bien, pero hizo una pregunta más inteligente de lo que parece: ¿Qué puedo hacer yo para cambiar esto?. Le di las repuestas usuales, reciclar, consumir menos plástico, no usar bolsas, elegir productos que no exploten a sus trabajadores o que no dañen el ambiente, y todo lo demás que no voy a repetir aquí.
Pero, a pesar de que la respuesta satisfizo al taxista a mi me dejó con un mal sabor de boca, puesto que me quedó la certeza de que como individualidades por mucho que sumemos, no cambiaremos mucho las cosas, son los gobiernos los que tienen que actuar, todo ello cuando me llega la noticia, de que 133 países se marcharon del foro de la ONU por que no llegaron a un acuerdo de indemnización por los daños que ocasionan sus políticas de consumo sobre el planeta y el calentamiento global.
O sea que vamos de chulos, nos cargamos los recursos del tercer mundo, generamos un gasto colosal de CO2 que está produciendo cambios que no son más que intentos de un organismo vivo que es el planeta tierra de compensarlo, de paso causa tragedias humanas, y nos negamos ni siquiera a condonar un céntimo de la deuda, o pagar algo por los daños ocasionados por siglos de barbarie.
Hay mucho que podemos hacer de manera individual para mejorar ésta situación pero en verdad, son los gobiernos los que deben tomar acción, de allí que los ciudadanos debemos tomar conciencia y aumentar la capacidad política de los partidos ambientalistas.
Además el sistema ha de cambiar añadiendo bienestar a la ecuación económica, como consumidores debemos preguntar siempre si el producto tiene origen en una empresa justa, que no dañe el ambiente y que trate de manera adecuada a sus empleados, que no los tenga trabajando en Bangladesh sobre explotados en un local que se les puede caer encima y matarles.
És el poder de los microsistemas en la medida que tengamos una cultura ecologista y de justicia social generaremos bienestar colectivo. O al menos eso pienso.
En el marco de crisis que nos envuelve, surgen planteamientos de buena fe, que buscan soluciones, a la escasez de recursos públicos, por supuesto también influye un poco la ideología política, es decir si soy de derechas pienso que los servicios públicos son un gasto (por ejemplo salud y educación) y que cada quien debería buscar la manera de costearlos, puesto que el beneficio es individual y no se deberían emplear los dineros de todos en resolver problemas individuales, además como exponen los que argumentan en USA contra un sistema público de salud, ¿Qué culpa tengo yo del cáncer de pulmón por fumar ? ¿Por qué he pagarle el tratamiento del cáncer a un fumador, si se lo buscó?.
En el otro punto del espectro, se encuentra el socialismo (Ya el comunismo desapareció del mapa), que ideológicamente establece que los servicios no son gastos, son inversiones, y que en la medida en que todos colaboremos, tendremos una sociedad mejor, donde el estado se encarga de distribuir la riqueza via recolección de impuestos a los que más tienen y generar servicios de calidad, que garanticen el bienestar social, que es el verdadero fin último de los recursos económicos.
El enfoque privado establece criterios de productividad para evaluar el desempeño de una actividad, éstos criterios suelen ser de índole económico, es decir dinero que produce.
Pero ¿Qué ocurre cuando los resultados no pueden ser medidos en moneda contante y sonante?- Por ejemplo el precio de una vida salvada en una unidad de cuidados neonatales, donde lo que se gasta en dinero no se retribuye en metálico si no en vida. Y donde existen pocos servicios privados que lo ofrezcan pues no genera ganancias en metálico ni para sostenerse funcionando. Obviamente falla un marco referencial de la sociedad donde se preste el servicio, ya que en donde los servicios son sólo privados, existen las unidades, pero ¿son accesibles a toda la sociedad?.
O en educación, la formación en investigación y desarrollo tarda mucho en retornar ingresos a más, la inversión en vías de investigación que no terminan en algo rentable desde el punto de vista económico es muy alta antes de obtener un resultado económicamente rentable.
La educación privada tampoco garantiza autonomía, mírese el daño que facultades manipuladas por los intereses económicos como la prestigiosa Universidad de Harvard, ocasionó a la economía mundial promoviendo profesionales, con sesgos, en relación al liberalismo económico, afectando una generación que fue responsable en gran parte de la crisis especulativa mundial actual.
Ambos sistemas se basan en una suposición económica general, que el consumo es necesario para mantener activa la economía, se crea así una paradoja en un mundo con recursos finitos y una población que crece exponencialmente, y demanda mejoras en su calidad de vida.
La solución pasa por un sistema económico que incluya el bienestar en la ecuación de ganancias y pérdidas, en desarrollo sin productividad, y en economía azul. Vero tras entradas de éste blog con ésas palabras claves.
Desde hace unos 40 años, más o menos desde que tengo uso de razón, que no es que tenga mucha… Me corrijo: tal vez desde tengo uso de la poca razón de que fuí dotado, oigo hablar de crisis.
¿Cómo es posible que una crisis se suceda a otra?, será que las creamos.
Estoy convencido que vivimos en una civilización cuyo principal producto es la crisis, o al menos es una de sus principales tendencias.
La explicación podría estar en que la economía se constituye en la ciencia que prevalece sobre las otras, no puede ser de otra manera, puesto que la ciencia requiere de recursos para funcionar, tal como está estructurada la sociedad, entonces la ciencia que trata del dinero es la que lleva la voz cantante.
Se imponen los principios económicos en un intento de hacer las cosas bien, pero resulta la balanza de valores que establecen lo que está bien, no está clara, puede ser que lo que está bien es lo que me haga ganar dinero y que no me pillen en alguna ilegalidad, o puede ser que lo que esté bien sea no causar daño a los demás.
Que es uno de los límites de la libertad, o sea que mi libertad termina, donde comienza la de los demás.
Para eso existen leyes puestas por la sociedad para garantizar la convivencia.
Y hace falta una entidad que las haga valer para dirimir las diferencias inevitables y garantice Justicia, una necesidad individual y social que genera la armonía y la Paz.
Si no hay justicia los individuos y las sociedades terminan buscándosela de la manera mas bestia y es cuando ocurren las revoluciones, que muchas veces han sido a la larga «Un cambiar todo para que las cosas sigan igual»
¿Por que las crisis?. Y además ¿Por qué cada vez son más severas?.
Hace 40 años la crisis se trataba de la lucha de principios, entre dos visiones económicas que igualmente exprimian a los trabajadores, pero unos los exprimian «con libertad» y fué el sistema que terminó imponiéndose.
Mismo que tenemos la impresión de que se nos vendió la falacia que siendo libres, todos tendríamos igualdad de oportunidades y de que si no progresabamos era por que no aprovechamos las oportunidades que se nos dieron, que somos nosotros mismos responsables de nuestras miserias.
En parte es verdad, pero el sistema capitalista ha acabado con los recursos del planeta y los pocos que van quedando se distribuyen de manera desigual y sin criterios de justicia, un sistema basado en premisas falsas, como que los recursos naturales son inagotables, se irá agotando en medida que se vayan agotando ésos recursos y de hecho, se encuentra en su ocaso, para ser sustituido ¿por cual? y ¿cuándo?.
La primera pregunta és más fácil de responder, ha de ser un sistema donde el bienestar sea moneda de cambio y dónde el capital éste supeditado al bienestar, sostenible, que cambie la utilización industrial de reaccciones quimicas por interacciones físicas, menos desigual y más humano. Ya lo hemos comentado en otras entradas de éste blog, desarrollo sostenible, economía azul, economía del bien común.
El cuando es más difícil de establecer, cuando maduren los líderes políticos, cuya madurez siempre parece ir rezagada de la madurez de los pueblos, o cuando suceda lo que ha pasado históricamente, cuando los que no tienen cabida en el sistema, alcancen una masa crítica, o cuando el desastre ecológico ocasione la falta de alimentos y agua, lamentablemente las revoluciones de la historia se han iniciado por el hambre.
Ojalá nuestra civilización haya madurado lo suficiente para desarrollar los mecanismos de cambio filosófico y práctico que hacen falta para restituir el equilibrio, equilibrar la balanza de la injusticia, generar opciones de vida los indignados que no encuentran cabida en el sistema, que cada vez son más, si no alcanzará la masa crítica y socialmente se generará un cambio que será violento y tal vez más difícil de reparar. Ya está sucediendo, en oriente próximo.
Y por lo que veo será cuestión de tiempo para que se traslade a occidente. ¡Hagamos algo!