Una palabra:
El proceso de sensibilización fue conveniente, planificado, hasta permitir que las emociones venezolanas más auténticas, la risa o el llanto fácil se manifestaran, sin importar si algo se ocultaba o no se contaba, la mentira era conocida y aceptada. Así llegamos de a poquito a la era Juan Bimba, caracterizada por la exaltación de lo ridículo, mediocre y grotesco, la cúspide de la intolerancia y la hipersensibilidad, la época en donde acaban las definiciones, agotadas en el abuso o mal uso de la palabra y se echa mano rápido de lo místico-religioso para aglutinar o amasar voluntades con el discurso heredado, en posición de copia mal calcada o de exaltados rasgos vulgares. Entramos en una etapa más difícil, hasta más radical, desequilibrada, seguramente de menos tolerancia, de piel sensible y carente de juicio crítico, otro rasgo cultural muy propio e inaceptable. La única manera sensata de hacer contrapeso al desgaste es a través del uso coherente del lenguaje, una hermenéutica distinta, una práctica, un lenguaje nuevo que ofrezca la oportunidad cierta de redefinirse mirando hacia adelante, hay que ofrecer estrategias de reconciliación en el reconocimiento verdadero de la necesidad de convivencia, orden y aceptación a la diversidad, hay que ir quitando los uniformes, los colores, las consignas, y entregando sensatez en otro lenguaje. Durante 14 años hablamos un idioma figurado y cargado de dualidades, hay que dar nuevo sentido a las palabras. Los paradigmas son transitorios, temporales y cambian según las necesidades, solo hay que saber interpretarlas.
Jesús Zurita Peralta. CI: V-6.625.245
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Es muy pronto quizás para escribir algo sensato y objetivo sobre los hechos recientes, las épocas de luto, compartidas o no, son así, momentos que obligan a hacer pausas. La muerte es parte de la vida y no entiendo mucho la obsesión de inmortalidad que persiguen algunos y otros complacen, a los extremistas, por la razón que sea, les encantan las momias y la presencia física de los muertos que le dan legitimidad a sus herederos y extienden su permanencia en el poder. Hasta que al final esas momias estorban y van a parar a donde tienen que ir, al sepulcro.
Aun con lo fresco de las imágenes recientes de las pompas funerarias cargadas de solemnidad, ligera falsedad o exageración, creo que la muerte de Chávez no cambia nada, para mí, el sigue siendo lo que era, mi opinión no la cambia esa insana costumbre de hacer de los muertos seres perfectos y a quienes deben perdonarse errores o desagravios. Él fue, como nadie, el cultor de la retórica del odio y el resentimiento como modelo político, fue el reinventor del militarismo y el caudillismo como solución, bajo la consigna del socialismo del siglo XXI, fue el cultor del personalismo y el show mediático, fue quien legalizó el delito y la impunidad como solución contra la pobreza que gobierno/estado no logran combatir, es cierto que dio protagonismo a los pobres y marginados, pero un protagonismo cargado de violencia y resentimiento con dosis excesivas de odio inoculado, despertó la necesidad de ocuparnos de lo social, de las desigualdades sociales, pero también demostró que ese interés resulta un negocio lucrativo y una solución para hacer ricos a un puñado de resentidos oportunistas o hacer más ricos aun a otros burócratas no tan convencidos de lo que significa revolución y socialismo, pero que entendieron que con esa retórica acaban con las carencias, las de sus propios balances personales. Bajo el régimen de Chávez se promovió lo ilícito con ínfulas de legalidad y se legitimó el uso excesivo de la palabra y el abuso. Parafraseando a Cabrujas con su célebre frase de que no hubo un día más venezolano que el 27F podríamos decir que no hubo, por ahora, un régimen más venezolano que el de los 14 años de Chávez.
La muerte de Chávez deja más realidades develadas, su régimen no será menos malo por el hecho de ya no estar físicamente, y hago distinción entre lo que significa físico y espiritual, porque su presencia espiritual será prolongada. Tampoco su muerte deja a la oposición en alguna mejor ventaja para otro proceso electoral en el que seguramente serán derrotados por un nuevo tipo de voto emotivo, el voto herencia, el voto sentimental, el voto legado, el voto divino, el voto en las exigencias del autoritarismo del más allá que será una nueva forma de gobierno mediocre en el triunvirato cívico-militar-religioso de la Era Juan Bimba.
Las lecciones están claras, todos debemos derrocar el odio, el odio que está en nosotros mismos, odio incrustado en todos los estratos sociales. La lección está clara, nada cambia eligiendo o cambiando presidentes porque los que estamos mal somos nosotros y nos negamos a aceptarlo, los gobiernos y sus líderes son el reflejo de nuestras realidades y necesidades, nos gobiernan los que nos convienen como mayorías y los que elegimos reflejan nuestros valores culturales, que están, dicho sea de paso, bastante trastocados o volteados.
Capriles perderá, no puede hacer país, no puede aglutinar voluntades, no tiene con quien lograrlo. Maduro triunfará, será nuestro nuevo chofer, literalmente. Ganará con los poderes usurpados y apoyado en el ventajismo de estado/gobierno, seguramente dará continuidad al legado de odio de su padrastro político llevándonos con firmeza por los caminos del caos invocando a cada rato la memoria del líder convenientemente momificado.
En lo inmediato nos quedan muchas interrogantes, la manera como se manejó la información en el proceso de enfermedad presidencial, hasta donde correspondía informar la verdad? Donde están los límites entre lo privado y lo público cuando enferma un funcionario y hombre público como es un jefe de estado? Quien debe informar? Quien cubre los gastos en la enfermedad de un funcionario público? Hasta donde llegan las obligaciones del estado para cubrir los gastos de enfermedad de un ciudadano común sin recursos y un ciudadano común en ejercicio de funciones públicas disponiendo de recursos de forma ilimitada? Por qué las desigualdades? Cuáles son los límites de la edición mediática del engaño?.
Aquí se abusó por igual de la buena fe de una gran parte de la congregación y feligresía barriozolana que tolera bien cualquier disparate, y también de una minoría de país pensante. Se nos dijo que había un presidente en ejercicio de funciones, que nombraba funcionarios, que firmaba decretos, y no tuvimos manera de comprobarlo, aquí se nos informó que el presidente se recuperaba, que hablaba con sus colaboradores más cercanos y sus familiares, se negó mil veces su enfermedad real, se habló de su derecho a ser atendido donde le diera la gana disponiendo ilimitadamente de los recursos del estado, hasta se generó culpa en la población atribuyendo su enfermedad a su dedicación por el pueblo y excesivo trabajo, o su exposición ingenua a las maldades de la oposición y los agentes imperiales. Aquí se jugó cínicamente con la información, según la cual, había un presidente que ya sanaba, que estaba “en franca mejoría y rehabilitándose”, se le otorgaba todo el tiempo necesario para su recuperación contraviniendo mandatos y exigencias constitucionales, se publicaron fotos de un hombre enfermo recuperado, se convocaron concentraciones para orar, se convocó a chamanes venidos de todas partes en viajes financiados con la chequera del gobierno, brujos celestiales y oradores profesionales para pedir por la recuperación de un enfermo encerrado en el hermetismo que convenía a unos cuantos. Se manipuló toda la información a la conveniencia de unos cuantos, para luego salir a anunciar la tragedia con palabras entrecortadas y mucho llanto, se me antoja que eran ellos mismos los más beneficiados con todo el mamotreto informativo. Aquí se usaron las instituciones, se usó al TSJ para legitimar o alcahuetear la imposibilidad de juramentar a un presidente electo, enfermo, ausente y se juramentó con complicidad y sin demoras a un presidente irrito, se le colocaron con premura los símbolos del poder político a un usurpador, y hasta hubo aplausos en medio del supuesto luto nacional que ellos mismos habían decretado, aquí la mentira viste traje de marca. Aquí pasó de todo, como siempre, y nunca pasa nada porque vamos olvidando muy rápido en la inmediatez de la risa o el llanto. Aquí reina la ignorancia y la desgracia, porque aquí hay un pobre pueblo manso.Xen Ten Xiao, (Jesús Zurita Peralta, El Chaman de Güere) 11 de marzo de 2013
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Tuve un sueño,
El paciente se encontraba postrado, abotagado, los ojos cerrados cubiertos con esparadrapo, el cuerpo inerte, edematizado, cubierto con una bata, de ésas que tienen abertura por detrás, sin ropa interior, olor a antiséptico, mesclado con algún perfume caro que algún familiar, ofrendoso colocó luego de que expertas manos de enfermería le bañasen.
Tubos por todas partes, es lo que llama la atención, un tubo en la tráquea que sale del cuello por donde respira, un tubo por la nariz que llega al estómago, por donde salen fluidos del tubo digestivo y entran soluciones con nutrientes. Tubos en los brazos, por donde entran líquidos, y drogas, que lo mantienen sedado para que así pueda soportar todos los tubos que entran por todos lados y salen por todas partes, tubos en el abdomen, para limpieza de la sangre de todos los tóxicos que producen las células cancerosas de metabolismo acelerado y las células normales de metabolismo mas lento. Tubos en sus genitales para cuantificar la orina y evitar que caiga en el pañal, bolsa de colostomia para recoger por la barriga las heces que se puedan producir y para medir mejor los ingresos y egresos que deben ser monitorizados constantemente.
Cables en los dedos que miden la oxigenación periférica.
Cables en el pecho que monitorizan cuidadosamente la frecuencia cardíaca, más cables en el pecho que comunican con un marcapasos, que genera shocks eléctricos para azuzar a un corazón cansado agrandado, donde caben pasiones extremas y que es capaz de despertar desde una admiración que llega a la adoración de sus seguidores, como un odio impensable en su dimensión en sus enemigos.
Piel amarilla por toxinas de la sangre acumuladas que un hígado sembrado de células tumorales es incapaz de limpiar.
Pecho que se expande gracias a los esfuerzos de una máquina por meter oxígeno a la fuerza dentro de la sangre, con presión positiva al final del la espiración por que los pulmones sembrados de células tumorales son menos permeables al oxígeno necesario para mantener latiendo ése corazon enfermo y azuzado, de allí que también se haga servir la cámara hiperbárica, lo que sea con tal que ése corazón no deje de latir.
La conciencia se fué hace rato, entre las drogas y las células tumorales que también han invadido el cerebro. El cáncer como una ideologia fanática ha invadido todos los rincones del razonamiento y aquel que fuera una vez un hombre poderoso, no ha escapado, allí yace semidesnudo y lleno de tubos inconsciente, tal vez queriendo marchar, pero a merced de sus propios demonios, generados por el ansia de poder, transmitida a sus herederos.
Pagando en un purgatorio el infierno que crearon sus buenas intenciones.
Pero todo ésto fué sólo un sueño, afortunadamente pude despertar, no así el enfermo, que sigue allí a la espera involutaria que ocurra algo. -
Me asombra un poco cómo se superan los duelos tan rapidamente en Venezuela, me imagino que la tragedia diaria del día a día, sustituyendo un duelo por otro sin pararse a reflexionar, tal vez no da tiempo o tal vez forma parte del mecanismo mas primario de defensa psicológica que es la negación. Por la razón que sea no nos detenemos a analizar causas y efectos.Como puedo hacerlo y tengo necesidad de hacerlo, escribiré mi punto de vista sobre las elecciones en Venezuela, No me trago los resultados, pero los acepto puesto que así el líder lo decidió.
Resta analizar las dos opciones posibles, la primera no hubo fraude, entonces la sociedad decidió mayoritariamente un proyecto de pedigüeños gobernados por bandidos, con el que no me identifico. Y refuerza la tesis de que los políticos son la expresión de las sociedades y las representan, no hay nada que hacer y los que nos oponemos a ése proyecto somos minoría. En éste caso Capriles es una especie de caballero que con un rocín y una abarda emprendió una aventura ingenua contra una realidad imposible, y cuesta creer que un político curtido peque de ingenuo, pero bueno en ése caso sería una especie de héroe a quien agradecer su esfuerzo por luchar tan solo con unos principios contra una estructura de poder abusiva e intolerante y los resultados lejos de ser una derrota, son una victoria.
La otra cara de la moneda: Hubo fraude, aquí el panorama se hace más turbio todavía, con éste me costaría mas vivir, a lo mejor se puede justificar de manera lógica la decisión de Capriles de validar una estafa, estableciendo que tal vez eligió un «mal menor», evitar la masacre que hubiera desencadenado una horda de fanáticos armados contra ciudadanos indefensos, desarmados. Que sin duda habrían salido a la calle a defender su ilusión. Era una decisión difícil, pero creo que si éste era el caso no le tocaba a Capriles tomarla por sí solo, de ninguna manera él era responsable de lo que hiciera o dejase de hacer Chavez si no validaba el supuesto fraude. De nuevo ingenuidad, ¿es que no tenia idea de lo que eran capaces?¿ Y los militares que supuestamente lo apoyarían y respetarían la institucionalidad si ganaba Capriles?. Mas ingenuidad si confió en personas que se le voltearon. ¿Y el plan B que lleva toda planificación estratégica?, me cuesta creer que a estos niveles, se confiara sólo en ganar las elecciones y que el gobierno reconocería la derrota.
Otra opción es que Capriles sí decidió el mal menor entre ser un exilado de facto, o ser el gobernador legal de uno de los principales estados del país.
No lo sé tal vez sólo estoy frustrado por los resultados, de una elección que en el fondo sabía que no ganaría la oposición y es la frustración de que siempre el peor panorama se presenta.
Existen muchas dudas que aclarar, al final la responsable sigue siendo una sociedad demasiado tolerante con los manejos turbios de sus líderes, y los cambios que hubieran de ser, han de iniciarse desde las bases hacia arriba, no lo contrario, la sociedad debe cambiar para que cambien los políticos y esto lo sabe demasiado bien el comandante Chavez.
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Tomado de RunRun.es
Interesante análisis de psicología de masas, vale la pena leerlo completo.

Imagen tomada de RunRun.es A propósito de la enfermedad del presidente:
Cita textual:
«Muchas veces me pregunto si ¿La masa estará siempre consolidada?, y ¿Qué ocurrirá cuando el líder muera?, En ese instante nacerán más dudas, ¿las lagrimas serán reales o fingidas?, ¿formaran parte de la exhibición pública de un dolor? o ¿expresan la supervivencia política y la competencia de la lealtad de quién llora más? Aunque el pánico puede ser el mayor peligro para la masa, ya que en estas circunstancias, los individuos dominados por la angustia cuidaran solamente de ellos, Freud menciona que en los momentos que la masa queda huérfana aprecia más el peligro, comprende la ausencia del líder que no podrá ser remplazado rápidamente, y esto creara un caos estructural. El filosofo alemán Sloterdijk, explica que una masa solida con líder, se transforma rápidamente en una masa espumosa al desaparecer el líder, en las que se establecen complejas y frágiles interrelaciones, carentes de centro, y en constante movilidad expansiva, dejando sujetos descomprometidos, egoístas hasta su máxima expresión, y donde la banalidad del mal se expande en tanto que la relación se licua y volatiliza. Una masa espumosa tiene dos formas de consolidarse u normalizarse, la primera es una guerra fratricida, entre los posibles reemplazantes del líder, que históricamente siempre termina con la asunción de otra dictadura más atroz a la anterior, (de derecha o izquierda), como la que trajo al poder a Stalin en Rusia o Franco en España, la segunda forma de remplazar al líder, es el transito pacifico a la democracia, con elecciones libres, en donde las fuerzas armadas acaten los resultados. Recemos que Dios ilumine la segunda opción, la más lógica, porque la realidad nos demuestra la finitud a la que estamos sometidos los seres humanos, y que termina por hacer del poder una fantástica banalidad.»
Fin de la cita.





