Necesitamos seguridad, para ello hemos desarrollado creencias, que es una forma de explicar, el mundo que nos rodea, y al tener una explicación de lo que sucede, nos sentimos seguros.
Lo curioso de las creencias, es que para darnos seguridad no tienen que ser ciertas.
Basta con que creamos que lo son. (ciertas).
En ésta época de la post verdad, resulta que acabamos creyendo lo que nos parece cómodo, no importa si es verdad o no.
Por ejemplo si alguien nos dice que el causante de todos los males que padecemos, es el que es diferente, llámese, julio, marroquí, palestino, negro, blanco o amarillo.
Y resulta que ésa persona diferente, por tener otra cultura, o tener hábitos distintos nos incomoda.
Es una respuesta que proviene de nuestro pasado violento, cuando luchábamos por territorios de caza o de vivienda, el que era diferente era un enemigo potencial.
Por eso el discurso contra el que es diferente nos llega tan tan fácilmente.
Nos creemos el discurso de que los extranjeros son los culpables de nuestros problemas, en contra de toda la evidencia científica sólida que nos dice que no es así.
Quien nos trata de explicar los motivos por los que nuestras creencias están erradas, lo descalificamos por «Rojo, Comunista o Perroflauta». Descalificamos a la persona sin entrar a evaluar los argumentos.
El problema está en que gracias a creencias erradas, se han realizado las mas grandes desgracias de la humanidad, y no han mejorado la vida de nadie.
Puesto que la realidad nos acaba alcanzando y mientras más nos alejemos de ella, más duro será golpe cuando finalmente nos la encontremos.
Hemos de evitar las creencias ciegas, tenemos el deber de pensar, sobre todo cuando se trata de decisiones que afectan nuestro futuro lo es el votar cada 4 años.


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