Nuevamente me motivo a escribir, intento entender lo que sucede, pareciera que la sociedad retrocede, en nuestra civilización se palpa un transfondo de desconfianza, basado tal vez en la vida fácil y hedonista, donde cada quien busca su propio beneficio a costa de lo que sea y lo peor es que se trata de una conducta socialmente aceptable, los banqueros especulan, sin escrúpulos, los políticos se entregan al poder económico en una bacanal, donde los ciudadanos, terminan siendo cómplices, esperando las migajas que se caen desde su mesa y mirando alelados, los programas de televisión alienante, cómo viven de bien los que se han quedado con el pastel, cómo burlan la justicia y cómo los justos acaban juzgados, mientras los «presuntos inculpados» campean en las calles con una sonrisa.
Da miedo éste mundo al revés, donde hay que justificar el valor del trabajo bien hecho, que tendría que ser un valor en sí mismo, donde los que toman las decisiones, sólo miden con una sola vara, la del beneficio inmediato, tal vez por una sensación de declive, de que las cosas no van a durar y de que lo que importa es aprovecharse mientras se pueda.
Ésta es la marca, el signo patognomónico de que vivimos en una civilización que ya alcanzó su acmé en su curva de crecimiento y que hace algún tiempo comenzó su declive. Es el sentido de la corriente y siempre terminamos arrastrados por ella, a pesar del deseo de nadar en contra, la corriente termina arrastrándonos en el sentido que elige la sociedad, así como la sociedad vota mayoritariamente por incompetentes y les da poder absoluto para tomar decisiones, que a todas luces no solucionan los problemas para cuya solución fueron elegidos, si no que empastelan más la situación de crisis, como empastelan sus discursos y sus decretos basados en ideologías obsoletas en éste m mundo global.
Pues bien esto es lo que decide la mayoría, un gobierno de novela de Orson Wells, es el péndulo histórico me dirán, sí pero los que están del otro lado del péndulo terminan exasperados ante ésta versión de la tercera ley de Newton, y los que ya tenemos un tiempo viviendo ésto, nos entra la angustia de ver como se desperdicia el tiempo y las oportunidades en manos de los que tienen que tomar las decisiones y ni siquiera se enteran de los problemas, pues miran más dentro de sus necesidades que en el exterior, sin entender que el beneficio de todos es el camino, que las sociedades progresan en la medida que progresa el grupo y que las sociedades extremadamente individualistas terminan en tiranías causantes de miserias que sólo sirven a los de siempre, al poder económico que se desplaza moviendo los hilos de entre bastidores.
A veces, sentimos que los problemas los causan personas que obran mal, o que son diferentes, o que piensan distinto. Si tenemos autocrítica, nos detenemos a pensar ¿hasta que punto no soy yo el causante de lo que me quejo?.
Es una buena pregunta, para hacerse cuando sentimos que no hay salidas, la respuesta casi automática es: «Claro que no, es culpa de mis iguales que son imbéciles o de mi jefe que es idiota, o de los inmigrantes que le quitan el empleo a los de aquí, o de las trasnacionales que explotan al pueblo, o pare usted de contar.»
No se confundan yo también detesto los escritos de autoayuda, así que sigan leyendo…
Pero una vez hecho el análisis te das cuenta de que sí es cierto en algo eres culpable de algunas cosas de las que «injustamente te suceden», pero no, siguen existiendo causas situaciones y sintémicas allá afuera que condicionan ambientes, francamente destructivos para las soluciones asertivas.
¿Es que la sociedad se ha montando en un tren de autodestrucción?, ¿Cómo puede suceder eso?.
Tengo una teoría: «Cuando las sociedades tienen ciclos de Bonanza que afectan a más de una generación, la vida relativamente fácil, hace que valores como el trabajo bien hecho, la virtud de la honradez, el colectivismo, que generaron esa prosperidad, se pierdan en la generación siguiente, que ha vivido de una vida cómoda sin esfuerzo y sean sustituidos por individualismo, la picardía y la ley del mínimo esfuerzo, que crea una generación de mediocres, que si perpetúa, genera una sociedad con valores invertidos, que lleva a la explotación de muchos por unos pocos, hasta que se genera una revolución, por parte de estos muchos, hasta que vuelve a haber bonanza y el ciclo se perpetúa».
Hasta que las sociedades acaban entendiendo lo anterior y maduran. Y mientras tanto ¿Qué hacemos?
Luchar contra corriente, generalmente es como tratar detener un tren de mercancías, nos arrastrará la inercia, ¿Subirse al tren a sabiendas que las vías desembocarán en violencia?, O hacer lo mejor posible lo que hacemos y prepararnos para lo que vendrá.
No sé es lo que se me ocurre, ¿alguien puede aportar algo más?.
Tiempos grises, de orcos y de agotamiento de un sistema, una compañera de trabajo, me pidió que le explicara sencillamente los motivos de la crisis, que injustamente, sentía que padecía, divorciada, dos hijas a su cargo, que son jóvenes pero que no encuentran trabajo, y ella el único sostén de su casa sin estabilidad laboral. Está pasando, no son inventos de la oposición, mientras los servicios, los impuestos, los cobros del estado, suben, los sueldos bajan, pues hay que hacer recortes, baja el consumo de bienes, se entorpecen los flujos económicos, las empresas cierran, aumenta el desempleo, disminuye la estabilidad laboral gracias a leyes que facilitan los despidos, bajo la visión de que si es más fácil despedir, los empresarios tendrán menos problemas en contratar.
Ésto último es válido si la economía va in crescendo, más no si está estancada o va en retroceso. Obviamente el desempleo lleva a que las personas no compren lo que cierra un círculo vicioso de menor consumo, menos ventas, menos trabajo.
Pero ¿Cómo llegamos a esto?.
Lo primero que hay que entender es que el sistema económico que alimenta nuestra sociedad de consumo, está basado en la utilización desmedida de recursos naturales del planeta, como si fuesen inacabables, y ésta es una premisa falsa. Los recursos cada vez son más difíciles de encontrar y de repente nos damos cuenta de que no alcanzan para todos, por lo que hay que racionarlos.
Alguien dirá, pero es ésa no es la causa, fue la burbuja inmobiliaria, en realidad se trata de lo mismo, nos pusimos a especular unos con otros, los banqueros con la gente de a pié y la gente de a pié entre ella, en una orgía de consumo que no paraba y que se autoalimentaba de especulación, de dinero que no generaba riqueza y que además era fácil de obtener. Si no te hacías rico sin esfuerzo era por que eras imbécil, si bien los banqueros tienen gran responsabilidad en lo que está pasando al prestar dinero a personas que no lo podían pagar. (Por que ésto a su vez le permitía crear dinero en base a un compromiso de pago, que ponían a circular directamente, con una módica comisión, por supuesto y cobrando primero lo de sus intereses y después amortizando deuda); la sociedad al perder valores tradicionales fue cómplice, ya que estoy seguro que muchos de éstos cambios no se dan sin no existe complicidad social.
Y después… pasa lo que pasa. De repente hubieron más viviendas que las que la gente compraba, y al pararse la espiral, la burbuja de especulación inmobiliaria, se desinfló, (por eso se llama burbuja), y ¿qué paso?. Que de repente había un montón de dinero en la calle, que estaba respaldado por obligaciones de pago, de obligaciones de pago, de obligaciones de pago, sin riqueza real. Pero, alguno dirá, «los pisos están», si pero fueron construidos con dinero que no tiene respaldo en físico, estaban respaldados por hipotecas de personas que no pueden pagarlas, por que se pensaron que aguantando 5 años con la que tenían, venderían su piso más caro, pagarían la hipoteca y se quedarían con dinero, o tomarían una hipoteca mayor, con dinero que provenía, de otras hipotecas, sin respaldo en físico.Esto está muy bien mientras el consumo no se pare, pero así como, el planeta no tiene recursos para que todos los seres humanos los despilfarremos de la manera que lo estamos haciendo, existe un límite de viviendas que se pueden construir para que viva la gente, llegamos a un punto que por lo menos en España, sobraban millones de viviendas, ¡Qué locura!.
Al pincharse la burbuja inmobiliaria, el estado (que no tenía deudas), de repente se dio cuenta de que el dinero que tenían los ciudadanos en sus bolsillos, era papel y nada más y que los depósitos que había en los bancos, eran números escritos en una libreta y nada más. NO EXISTÍA FÍSICAMENTE GRAN PARTE DEL DINERO que utilizan los ciudadanos. Es por ello que tuvo que hacer un RESCATE FINANCIERO, que no fue otra cosa que suministrarle sus fondos a los bancos para poder respaldar el dinero circulante, para que existiera físicamente.
Y es así como un estado rico que no sabía qué hacer con el dinero, construyendo trenes de alta velocidad en sitios donde no hay personas que los tome, o aeropuertos en sitios donde no hay pasajeros, de repente se da cuenta que no tiene dinero para mantener los servicios básicos, esto es Justicia, Salud , infraestructuras y educación.
Y la solución de los que manejan el cotarro, no es otra que si no tienes dinero, haz lo que haces en tu casa cuando no llegas a fin de mes, recorta los gastos, sólo que en vez de recortar en las salidas de vacaciones y en los restaurantes caros, y en el coche de lujo, se decide recortar, en los servicios públicos que es donde se genera más gasto. O sea dejan de mandar a los hijos a la escuela o a la universidad y si alguien se enferma que se espere a que haya dinero para atenderlo y aún más que espera a que haya dinero para comprar las medicinas, pero eso sí mi coche de lujo con chofer y guardaespaldas, lo mantengo.
De verdad que no puedo evitar sentir una sensación de Deja vu.
Y ¿cual es la solución? Einstein dijo una vez que «no se pueden solucionar los problemas utilizando los razonamientos que en un principio los crearon», O sea que por lógica se impone pensar diferente, cambiar el paradigma, como dicen los científicos, esto es, darnos cuenta de que ESTA CRISIS NO ES PASAJERA. Se trata de un ocaso de un sistema económico que ha causado miserias en el tercer mundo, de manera comprobada científicamente, o sea que es una verdad del tamaño de un rascacielos, que se está cargando el planeta, (otra verdad demostrada) y que ahora está afectando el estado de bienestar del primer mundo comenzando por la cola, pero que todo parece indicar que terminará afectando todo el sistema. Darnos cuenta de ello es el primer paso.
El siguiente paso les corresponde tomarlo a los que tienen capacidad de decisión, en primer lugar a las alrededor de 120 transnacionales que gobiernan el planeta, que son la nobleza de nuestra era y son los que deciden cómo se bate el cobre, éstas tienen que entender que el sistema está colapsando, aunque la historia enseña que «a los nobles» con frecuencia hay que descabezarlos antes de que acepten cambiar los esquemas, sólo nos queda esperar que nuestra civilización haya evolucionado lo suficiente para que éstos cambios , inevitables, no tengan que ser traumáticos. Es decir tienen que cambiar su forma de hacer negocios, y ya existen opciones alternativas (Googlear «Economía azul» o «Productividad sin crecimiento» )
El segundo nivel de decisión lo tiene la clase política, que lamentablemente nunca ha estado mas divorciada de la realidad, a veces parece estar más interesada en sus propias prebendas y en satisfacer a los poderosos que en cumplir con las funciones que tienen asignadas, como son hacer valer los intereses de sus electores, no es hacer ver que intentan hacerlo, esto es engañar, si no hacerlo de hecho.
El tercer nivel de decisión lo tenemos nosotros individualmente, qué permitimos y qué no y qué hacemos por crear un mundo mejor a nuestro alrededor en el día a día, qué hacemos para ahorrar agua, energía y disminuir nuestra producción de CO2, qué hacemos con nuestros desechos y qué le exigimos a los políticos que elegimos que hagan, para ello es necesario poner a funcionar los mecanismos democráticos que existen y que tal vez en España estén oxidados, o funcionan de manera errática, el problema de los regímenes pseudodemocráticos es que no dan salida a las necesidades sentidas de la gente, perdiéndose la vía institucional como válvula de escape a la presión social, y es cuando ocurren los estallidos, que pueden ser violentos, miremos los hechos recientes de la denominada «primavera árabe».
La justicia es una necesidad inherente a la vida en sociedad, las sociedades cuyas instituciones no garantizan que haya justicia social, generalmente la terminan buscando de una manera o de otra, no es una incitación a la violencia, nada mas lejos de mis intenciones, es la constatación de un hecho histórico, ojalá nuestra civilización que está en un ocaso, haya evolucionado lo suficiente para entender que los «indignados», no son 4 revoltosos, inadaptados, son la expresión del rechazo a un sistema que ya ha dejado de ser funcional, son pioneros en exigir la generación de un cambio, por demás necesario, por que lo que está en juego es la supervivencia de nuestra civilización. Por lo tanto… ¡Dirigentes oídles! ¡Tienen respuestas que dar !
No se puede huir de los problemas, la vida nos enseña continuamente a enfrentarlos, luego de mucho andar, tal vez por que una coalición frontal, no funciona, se llega a la conclusión del sabio, que se han de enfrentar con excelencia, tal vez por que si la sociedad se decanta por un camino, nos arrastrará indefectiblemente a todos, estemos de acuerdo o no.
A muchas personas formadas en valores arquetípicos, les suele chocar la prevalencia de antivalores, cómo prosperan y se van adueñando de espacios, ante la indignación de algunos, la tolerancia de muchos y la indiferencia de demasiados. Son caminos errados trenes en los que en un momento dado se monta la sociedad y nos arrastran a todos en un camino autodestructivo, a pesar de muchos que gritan, se paran a reflexionar y dicen cosas que no quieren ser oídas en una orgía, eufórica de conductas erradas, que causan miserias, y malestar en su camino.
En lo que parecen ser ciclos históricos, terminan prevaleciendo éstos antivalores, que se convierten en culto a los pecados capitales, y que terminan con civilizaciones, cuando llevan a la mayoría a padecer lo indecible y es cuando ocurren los estallidos, violentos que generalmente cambian las cosas para seguir igual, citando a Lampedusa en su célebre obra El Gatopardo.
Luego de dar tumbos por la vida, te das cuenta de que la soberbia y la vanidad son malos aliados, sobre todo cuando dominan en la sociedad, en el fondo se utilizan como justificantes disfrazados de justicia, cuando en realidad, lo que terminan es beneficiando a unos pocos y perjudicando a la mayoría. Y acabando con los que los enfrentan.
El enfoque de enfrentar directamente la mediocridad (sin intención peyorativa, utilizo la acepción de mediocre: «de calidad media» según la RAE), funciona si la mayoría de la sociedad se rige por valores de excelencia, entonces un enfoque de enfrentamiento directo, podría funcionar pues conseguirá apoyo en todas las esferas y terminará aplastando el comportamiento mediocre. Sin embargo si la sociedad ha llegado al punto en que la mayoría ha perdido sus valores, entonces ya se ha montado en el tren de la autodestrucción, como civilización, que pasa por generar miserias y daños a muchos, hasta que éstos «Indignados», generan un cambio de paradigma, que no es más que un intento de restablecer los valores.
Si bien existen fuerzas situacionales y sistémicas que ya comentamos en éste blog en relación al «Efecto Lucifer» que si no se tienen en cuenta, terminan moldeando a los nuevos líderes, lo que explica la cita de Lampedusa…y vuelva a comenzar.
Tal vez uno de los marcadores de que éste cambio autodestructivo de una sociedad está ocurriendo, es cuando cuesta comunicar valores, o mejor dicho cuando tienen que enunciarse constantemente, para aclarar que existen, con el agravante de que cuando se habla de valores, con personas que no los profesan de la misma manera, es difícil lograr una comunicación real, más si la persona con antivalores, detenta el poder. Es como si se hablase en idiomas diferentes, lo triste es pensar que se tiene un diagnóstico, que se puede plantear un tratamiento, pero que la sociedad no le interesa tratarse, en una conducta de negación autodestructiva que terminará con ella. Y donde siempre terminan pagando los que menos responsabilidad tienen. Me parece oír un: «Que se ajusten, tu»
Dice uno de los principios éticos primarios, el de autonomía, que «no se puede ayudar a quien no quiere ser ayudado». Y es verdad y es una pena.
Siento que la salida puede ser para los que guarden algún tipo de principio, el convertirse en islas de cordura, desde las cuales con eficiencia, pueda construirse todo cuando el tren haya pasado, con humildad, generosidad, templanza, fraternidad, moderación y diligencia.
Si esto no resuelve el problema, al menos permitirá a unos cuantos vivir mejor.
Ojalá éstas sean elucubraciones de un tío cansado de andar por el mundo enfrentándose cíclicamente a los mismos discursos.
Crisis, palabra que parece seguirnos a donde vamos.
La explosión de la burbuja inmobiliaria puso en evidencia algo que múltiples observadores, tildados de «profetas del desastre» vienen diciendo, el sistema capitalista basado en la explotación sin medida de los recursos naturales, la especulación que crea dinero sin productividad, lo que equivale a no crear riqueza. El medio que es el dinero se confunde con el el fin que debería ser producir y el resultado, es una sociedad que rinde culto a la riqueza sin importar su origen y que deja de lado valores que garantizan la vida civilizada en el planeta. La falta de valores es salvajismo refinado que causa miserias en todo el planeta y que pone en peligro el cacareado estado de bienestar.
Un estado confiado, en que no tenía deuda pública, apostó por ignorar la crisis que se avecinaba confiando en su capacidad (que resultó incapacidad) para hacerle frente. Resultó que la avaricia de banqueros y usuarios, dejaron un hueco económico gigante, que para que el aparato económico continuase funcionando, hizo que el estado echara mano de sus reservas públicas, para llenar ese vacío de deuda privada irresponsable, donde banqueros y usuarios tienen responsabilidades, tal vez más los primeros, pero que cuando de dineros públicos se trata, siempre terminamos pagando los de a pié.
Sucede entonces que el estado entra en bancarrota por mantener a flote un sistema que los especuladores financieros torpedearon y les garantizó ingentes cantidades de dinero público, que el estado tenía destinado para mantener los servicios, que para ello era todos los trabajadores contribuíamos fiscalmente.
Entre los servicios que debe garantizar un estado responsable, están los servicios sanitarios y de educación como puntales principales del mencionado «estado de bienestar», de los que, como no tenemos receptores de que informen que todo está bien, nos damos cuenta de sus fallas cuando los necesitamos.
Lo anterior permite a los responsables políticos, habida cuenta de estar en quiebra económica, hacer ajustes, y recortes en un sistema, que ya se sostenía gracias a los bajos salarios comparativos que paga a sus trabajadores.
En el sector de servicios un porcentaje importante del gasto, lo constituye los gastos de personal, puesto que es personal calificado, el que presta el servicio, dependiendo del ramo entre un 60 % y un 70 % del gasto de mantenimiento se puede ir en sueldos y salarios.
En una perspectiva materialista, se entiende que si se quiere recortar el gasto, en ésta área, el rubro que se verá más afectado es el de gastos de personal, con expresiones añadidas de los gestores, de que «de esta manera no se afecta la calidad del servicio» o de «se pretende disminuir la cantidad sin afectar la calidad».
Llegados a este punto, no puedo dejar de opinar:
1,- El sistema capitalista está en su ocaso, causa grandes desastres en el planeta, genera miseria e inclusive ya coloca en peligro el estado de bienestar en el primer mundo, creo que es un precio muy alto el que se paga por mantener un sistema decadente que, a riesgo de parecer alarmista, (me considero optimista), si sigue como va puede ser el responsable de que desaparezca nuestra civilización tal como la conocemos de la faz del planeta. (Ya vendrán otras civilizaciones, espero).
2.- Esta crisis del capitalismo ha hecho que un sistema de servicios que estaba en equilibrio precario, colapse. Particularmente, el sistema sanitario español ya no es sostenible, en la manera en que está planteado de gratuidad universal, había sido sostenible gracias a cierta bonanza basada en un nivel de vida más alto que el que correspondía, dado el nivel tecnológico e industrial del país, secundario en gran parte a la especulación financiera, que sostenía un sistema económico inflado con base en la burbuja inmobiliaria. Y a costa de los bajos salarios, comparativos que se pagan en España al personal del área de servicios. Cuanto antes nos demos cuenta de ello antes se plantearán soluciones reales.
3,- Las medidas que se tomen para reducir el gasto indudablemente afectarán la calidad del servicio, es un hecho de precisión matemática, esto causará malestar en los actores sociales, y será lo que finalmente genere el cambio de paradigma en el sistema, que serán los que vienen vociferando desde hace décadas expertos en las materia, que al parecer tienen el mismo efecto en generar cambios que los que tiene este humilde blog, osea ninguno.
4,- Vivimos una época de transición económica, del camino que tomen los responsables políticos dependerán muchas cosas en el futuro, tengo la certeza de que los cambios se dan cuando son necesarios, en justicia. Por lo que nos queda es jugar nuestras cartas de actores sociales (todos somos actores sociales) de la mejor manera, para que el cambio, que vendrá, por imposición interna o externa, se genere con el menor trauma posible. (¿Veis que soy optimista?).
Imagen tomada del blog "don't stop travelling", hacer click en la imagen para vistar la fuente
¿Por qué algunas personas dedican tiempo y esfuerzo a actividades, que podrían parecer tediosas?
Lo que parece tedio puede referirse a concentración, abstracción, que genera actividad creativa.
¿Crear qué?
Lo que sea, la creación implica generar algo que no existía previamente, sea un cuadro, un dibujo, un origami, una base de datos o un escrito.
Todo lo que nos rodea surge de la creación de alguien, alguien antes lo soñó, lo diseño y lo plasmó en una realidad.
Y digo yo ¿esto no es lo que las religiones enseñan?.
Si según los conceptos religiosos, «dios creó al hombre a su imagen y semajanza»…
¿Qué hace un dios que es especial?.
La omnipresencia, la inmortalidad, características divinas que logran rozar algunos cuantos, que logran éxito en su actividad creativa proyectándose en el tiempo y el espacio a través de sus productos.
Es por eso que la actividad creativa nos absorbe, genera bienestar y buena onda.
Los grandes genios de la literatura, del arte y de las ciencias logran desarrollar estas características divinas. , ¿quién no ha oido hablar o no han sido influenciados por la obra de Shakespeare, de Einsten, de Mozart, de Goya, de Velázquez, listados casi interminales, de hombres y obras que han logrado una proyección humana que los acerca a los dioses.
También logran celebridad los grandes destructores, la antítesis de la divinidad, pero éstos son tristemente célebres y sus obras están allí para recordarnos, lo que sucede cuando la humanidad toma derroteros negativos.
Tengo fe en la creación, vista como construcción a partir de necesidades no satisfechas, sé que al final la esperanza de que iremos a mejor se concretará en hechos, sé también que depende del cambio de paradigmas de muchos actores de la sociedad.
El estado de bienestar actual ya deja de ser sustentable, aún para las grandes economías, es aquí donde se impone el proceso creativo, en generar cambios que garanticen igualdad, y bienestar a la mayoría, las reservas del tercer mundo se agotan y la miseria causada por el saqueo sin piedad por parte del primer mundo, ya tiene repercusiones en las grandes ciudades del planeta que viven asustadas ante la posibilidad de crueles atentados terroristas, injustificables. Pero que son el resultado de políticas económicas inadecuadas.
Se impone entonces generar un cambio, crear una rotura epistemológica que garantice un futuro mejor,
¿Cómo?
Creando y dejando de lamentarnos.
Las necesidades están, es hora de ponernos a crear, no de sentarnos a llorar…
¿Quién no busca respuestas?. Los que han sucumbido a la necedad , y lo escribo sin intención peyorativa.
Con frecuencia recibo e-mails, que agradezco pues me dan una oportunidad de crecer al analizarlos, con escritos donde se sacan conclusiones generales y se establecen juicios de valor, sugiriendo cierta ignorancia (que es la definición de la Real Academia de la Lengua Española de necedad), y que da la impresión de que lo buscamos es justificarnos a nosotros mismos ante una realidad que no entendemos o que no queremos entender.
Revisando, con frecuencia yo mismo me he visto escribiendo hace algunos años este tipo de cosas, que ahora comento, y lo digo con afán de aclarar que con frecuencia me veo reflejado en éstos escritos recibidos. La evolución de lo escrito en este blog es histórica al respecto.
Con esto , logramos calmar nuestra conciencia, estableciendo que no somos responsables de lo que nos sucede y que todo lo que nos acontece es culpa de alguien más.
¿Pero realmente es así?, y si no es así, ¿dónde buscar?.
Esto constituye lo que científicos llaman el momento de una rotura epistemológica, esto es cuando se produce un cambio en las estructuras de conocimiento que manejamos, el plantearnos ésta duda, nos lleva generalmente a buscar externamente, estudiamos sociología, psicología, leemos los clásicos, los premios nobeles, libros de ciencia, buscamos en internet, leemos poetas, escritores que prometen respuestas y luego de un largo trajinar, por estos derroteros externos, durante los cuales nos imbuimos de sabiduría, de pensadores, que transitaron por estas dudas antes que nosotros y que seguramente encontraron las respuestas…
De repente…. se enciende una luz y gracias a este camino exterior, obtenemos herramientas para una búsqueda más cercana, interior, es entonces cuando nos damos cuenta de algunas verdades, lo que se expresa externamente en conductas, que generan paz y bienestar, y nos enteramos al fin que muchas de las cosas que nos suceden no se deben a un tercero, dejamos entonces de ser víctimas para convertirnos en buenas personas. (Hacer click para ver una definición).
Entonces, comienzan los cambios, cambios que nos conectan con un todo y nos permiten ubicar la ansiada, paz, algo que puede ir mucho más allá del placer y de la felicidad.
Cada quien debería intentarlo, al menos se ganará en el camino, que con frecuencia es mucho mas importante que el destino.
Lo dejo hasta aquí puesto que ya parezco un gurú barato, lo siento queridos lectores.