Terapia hormonal de reemplazo, actualización.

La Sociedad Norteamericana de Menopausia, actualizó este año, las recomendaciones de terapia hormonal de reemplazo estrogénica en la postmenopausia.

La terapia hormonal de reemplazo se acepta como el tratamiento más efectivo para tratar los molestos síntomas vasomotores (calores, sofocos), del molesto sindrome urogenital de la postmenopausia, . que se caracteriza por atrofia genital, sequedad, molestias para las relaciones, molestias urinarias, urgencia miccional e infecciones de orina a repetición. Además ha demostrado que previene la pérdida de masa ósea y las fracturas por osteoporosis y trata otras alteraciones que afectan la calidad de vida en las que padecen un síndrome climatérico severo.

Los riesgos de la terapia hormonal de reemplazo son un discreto aumento en la presentación de algún tipo de tumores en las mamas o en el útero en un 1% superior al de la población en general y la posible aparición de fenómenos embólicos y trombosis. Éstos riesgos, difieren dependiendo del tipo de terapia, la dosis, la duración del tratamiento, la via de administración, el momento en que se inicia la terapia, si se usa o no un progestágeno asociado y el tipo de progestágeno utilizado.

De allí que cada tratamiento debe ser individualizado usando la mejor evidencia disponible, con el fin de minizar éstos riesgos. Además de ser necesarias evaluaciones periódicas para establecer éstos riesgos y beneficios potenciales, en casos de terapia continuada.

La mujeres menores de 60 años o que no han pasado 10 años desde el inicio de la menopausia, que no tengan contraindicaciones para la terapia, la evaluación de riesgo beneficio, suele ser favorable, para suministrar la terapia de reemplazo, tratar los síntomas molestos descritos y en prevenir la pérdida de masa ósea, mejorando la calidad de vida.

En las mujeres mayores de 60 años que no hayan comenzado la terapia antes, o que tienen más de 10 años desde que se inició la menopausia sin tomar terapia hormonal, este beneficio no es tan evidente, ya que la prevención del riesgo cardiovascular asociado a la terapia de reemplazo, en éste grupo de edad no es tan evidente. Esto es, se tiene una ventana de edad en la cual la terapia puede disminuir éste riesgo cardiovascular, este es antes de los 60 años o antes de que hayan pasado 10 años desde la menopausia.

Prolongar la terapia más allá de los 60 años, o de 10 años después de la menopausia, debe justificarse por síntomas persistentes, de mutuo acuerdo con la paciente, evaluando la aparición de nuevos factores de riesgo, como el sedentarismo, sobrepeso o el tabaquismo.

En las pacientes donde los síntomas genitourinarios son la principal molestia o que no quieran o no puedan recibir terapia hormonal sistémica, los estrògenos vaginales de bajas dosis, la dehidroepiandrosterona local o el Ospemifeno via oral, son opciones válidas y adecuadas.

La presenta información no sustituye el buen consejo de un profesional sanitario de su confianza.

FUENTE: MENOPAUSE The Journal of de NAMS


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