En homenaje a los caídos el 11 de Abril de 2002: Josefina Rengifo, 21 años / Juan David Querales Ramírez, 25 años / Víctor Emilio Reinoso Amparo, 29 años / Jesús Orlando Arellano, 34 años / Pedro José Linares, 42 años / Jorge Ibrahin Tortoza Cruz, 48 años / Alexis Gustavo Bordones, 52 años / Luis Alberto Caro, 57 años / Jesús Mohamed Espinoza Capote, 18 años / Nelson Eliecer Zambrano, 23 años / César Matías Ochoa, 38 años / Erasmo Enrique Sánchez, 58 años / Johnny Palencia, 29 años / Angel Luis Figueroa Rivas, 29 años / Ruddy Alfonso Urbano Duque, 38 años / William Antonio Rojas, 30 años / José Alexis González Revete, 48 años / José Antonio Gamallo, 42 años / No identificado
Se cumple casi una década, 8 años, ya un año más de algo que queda emplazado entre muchas tragedias que ocurren día a día en un país al norte del sur.
Casi una década de lo que sentimos fué el inicio del fin. Fué el momento en el cual un líder democrático, se quitó la careta de demócrata para demostrarnos su cara de tirano implacable, además que nos mostró la balanza de sus valores, y exactamente el peso que tienen en su conciencia la vida de inocentes, que es nulo.
Fué el día en que tomamos una decisión de cambio de la cual esperabamos estar equivocados, pero que lamentablemente la década posterior nos ha venido dando la razón cada vez más.
Como me comenta un compañero paisano, fué como ver que el coche se te estaba quemando y decidiste salir para evitar quemarte, mientras en la distancia ves como se ha ido quemando progresivamente, impotente e indignado, mientras una turba se alegra de ello. Y donde los que trataron de evitar que se quemara, fueron masacrados por esa turba inconsciente, amparada por los que debian proteger a los más débiles. Y los policias civiles que trataron de proteger a los cidudadanos sin armas, hoy son presos políticos, sentenciados a penas máximas, mientras que los verdaderos culpables campean en libertad, e inclusive son tratados por el máximo dirigente como héroes, en una expresión de indignidad que no puede ni debe quedar impune.
No, nos negamos a olvidar a los que sus vidas fueron brutalmente cegadas en un instante, mientras que con las manos limpias de violencia, trataban de evitar que el barco fuese hundido, por desalmados asesinos.
Si alguien desconce hecho histórico del cual hablo y viví, que vaya a este link
Es dificil olvidar, aunque el número de muertes, luce mínimo, si se toman en cuenta todas las muertes violentas que en ésta década pueden ser achacadas a la indiferencia del gobierno, estas muertes tienen el signo del mártir que muere en la calle sin esperárselo, sólo por creer que vivía en democracia y que nadie le podía hacer daño por expresar una opinión.
Y es que la realidad es así cuando no la tenemos en cuenta, nos suele despertar con una sonora bofetada o en el caso que nos ocupa, con la muerte.
Pero estos adalides de la libertad jamás morirán mientras los recordemos, es por ello que desde este humilde espacio, hacemos un alto, para que donde estén sepan que su muerte no fué del todo en vano.
PROHIBIDO OLVIDAR. Los nombres y el logo fueron tomados del segundo link antes mencionado.
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