Sanidad gasto, falta de atención a Sin Papeles, discriminación, impunidad, asesinatos en masa, refinerias que explotan, guerra en Siria, Males todos originados en la torpeza de quienes roles de dirección en la sociedad. Nosotros los pusimos allí, deberíamos poder quitarlos, el problemas es ponernos de acuerdo para hacerlo y el problema mayor es ¿ y quien los sustituye ?.
No es tan sencillo, pienso que la sociedad debería evolucionar parar ir resolviendo organizadamente sus problemas, generalmente los gobernantes no son la causa, son la consecuencia de los valores prevalentes en una sociedad en un determinado momento.
Es imposible para un tirano hacer lo que le venga en gana sin cierta complicidad social, implica que debe de haber, un mínimo de personas que por la razón que sea, beneficio personal o ideología, apoyen los planteamientos del gobernante, y es sorprendente el grado de atrocidad que pueden soportar las sociedades, en un proceso que comienza por minar los valores y luego se extiende en un deterioro progresivo de instituciones, y luego de servicios básicos, que acaban mermando el estado de bienestar, parece la inseguridad, social, cultural, ambiental y personal, y antes de darnos cuenta vivimos en un sistema de capitalismo de estado que se organiza para beneficiar a la clase dirigente de oportunistas y mediocres sin escrúpulos, utilizando la maquinaria del estado para beneficio propio y de su sociedad de cómplices, en detrimento de una sociedad cada vez más ignorante y violenta, que terminan añorando sólo servir al gobierno con el fin de beneficiarse de las migajas de una maquinaria ineficiente oxidada y contaminante, pero única fuente posible de progreso social.
Ya lo he vivido, pasó que yo sepa en Cuba, en mi país de origen y ahora con miedo veo que puede pasar en mi país de acogida, como una especie de monstruo que se alza una y otra vez ante los esfuerzos vanos de mucha gente de bien para alejarlo.
Nuevamente me motivo a escribir, intento entender lo que sucede, pareciera que la sociedad retrocede, en nuestra civilización se palpa un transfondo de desconfianza, basado tal vez en la vida fácil y hedonista, donde cada quien busca su propio beneficio a costa de lo que sea y lo peor es que se trata de una conducta socialmente aceptable, los banqueros especulan, sin escrúpulos, los políticos se entregan al poder económico en una bacanal, donde los ciudadanos, terminan siendo cómplices, esperando las migajas que se caen desde su mesa y mirando alelados, los programas de televisión alienante, cómo viven de bien los que se han quedado con el pastel, cómo burlan la justicia y cómo los justos acaban juzgados, mientras los «presuntos inculpados» campean en las calles con una sonrisa.
Da miedo éste mundo al revés, donde hay que justificar el valor del trabajo bien hecho, que tendría que ser un valor en sí mismo, donde los que toman las decisiones, sólo miden con una sola vara, la del beneficio inmediato, tal vez por una sensación de declive, de que las cosas no van a durar y de que lo que importa es aprovecharse mientras se pueda.
Ésta es la marca, el signo patognomónico de que vivimos en una civilización que ya alcanzó su acmé en su curva de crecimiento y que hace algún tiempo comenzó su declive. Es el sentido de la corriente y siempre terminamos arrastrados por ella, a pesar del deseo de nadar en contra, la corriente termina arrastrándonos en el sentido que elige la sociedad, así como la sociedad vota mayoritariamente por incompetentes y les da poder absoluto para tomar decisiones, que a todas luces no solucionan los problemas para cuya solución fueron elegidos, si no que empastelan más la situación de crisis, como empastelan sus discursos y sus decretos basados en ideologías obsoletas en éste m mundo global.
Pues bien esto es lo que decide la mayoría, un gobierno de novela de Orson Wells, es el péndulo histórico me dirán, sí pero los que están del otro lado del péndulo terminan exasperados ante ésta versión de la tercera ley de Newton, y los que ya tenemos un tiempo viviendo ésto, nos entra la angustia de ver como se desperdicia el tiempo y las oportunidades en manos de los que tienen que tomar las decisiones y ni siquiera se enteran de los problemas, pues miran más dentro de sus necesidades que en el exterior, sin entender que el beneficio de todos es el camino, que las sociedades progresan en la medida que progresa el grupo y que las sociedades extremadamente individualistas terminan en tiranías causantes de miserias que sólo sirven a los de siempre, al poder económico que se desplaza moviendo los hilos de entre bastidores.
Tiempos grises, de orcos y de agotamiento de un sistema, una compañera de trabajo, me pidió que le explicara sencillamente los motivos de la crisis, que injustamente, sentía que padecía, divorciada, dos hijas a su cargo, que son jóvenes pero que no encuentran trabajo, y ella el único sostén de su casa sin estabilidad laboral. Está pasando, no son inventos de la oposición, mientras los servicios, los impuestos, los cobros del estado, suben, los sueldos bajan, pues hay que hacer recortes, baja el consumo de bienes, se entorpecen los flujos económicos, las empresas cierran, aumenta el desempleo, disminuye la estabilidad laboral gracias a leyes que facilitan los despidos, bajo la visión de que si es más fácil despedir, los empresarios tendrán menos problemas en contratar.
Ésto último es válido si la economía va in crescendo, más no si está estancada o va en retroceso. Obviamente el desempleo lleva a que las personas no compren lo que cierra un círculo vicioso de menor consumo, menos ventas, menos trabajo.
Pero ¿Cómo llegamos a esto?.
Lo primero que hay que entender es que el sistema económico que alimenta nuestra sociedad de consumo, está basado en la utilización desmedida de recursos naturales del planeta, como si fuesen inacabables, y ésta es una premisa falsa. Los recursos cada vez son más difíciles de encontrar y de repente nos damos cuenta de que no alcanzan para todos, por lo que hay que racionarlos.
Alguien dirá, pero es ésa no es la causa, fue la burbuja inmobiliaria, en realidad se trata de lo mismo, nos pusimos a especular unos con otros, los banqueros con la gente de a pié y la gente de a pié entre ella, en una orgía de consumo que no paraba y que se autoalimentaba de especulación, de dinero que no generaba riqueza y que además era fácil de obtener. Si no te hacías rico sin esfuerzo era por que eras imbécil, si bien los banqueros tienen gran responsabilidad en lo que está pasando al prestar dinero a personas que no lo podían pagar. (Por que ésto a su vez le permitía crear dinero en base a un compromiso de pago, que ponían a circular directamente, con una módica comisión, por supuesto y cobrando primero lo de sus intereses y después amortizando deuda); la sociedad al perder valores tradicionales fue cómplice, ya que estoy seguro que muchos de éstos cambios no se dan sin no existe complicidad social.
Y después… pasa lo que pasa. De repente hubieron más viviendas que las que la gente compraba, y al pararse la espiral, la burbuja de especulación inmobiliaria, se desinfló, (por eso se llama burbuja), y ¿qué paso?. Que de repente había un montón de dinero en la calle, que estaba respaldado por obligaciones de pago, de obligaciones de pago, de obligaciones de pago, sin riqueza real. Pero, alguno dirá, «los pisos están», si pero fueron construidos con dinero que no tiene respaldo en físico, estaban respaldados por hipotecas de personas que no pueden pagarlas, por que se pensaron que aguantando 5 años con la que tenían, venderían su piso más caro, pagarían la hipoteca y se quedarían con dinero, o tomarían una hipoteca mayor, con dinero que provenía, de otras hipotecas, sin respaldo en físico.Esto está muy bien mientras el consumo no se pare, pero así como, el planeta no tiene recursos para que todos los seres humanos los despilfarremos de la manera que lo estamos haciendo, existe un límite de viviendas que se pueden construir para que viva la gente, llegamos a un punto que por lo menos en España, sobraban millones de viviendas, ¡Qué locura!.
Al pincharse la burbuja inmobiliaria, el estado (que no tenía deudas), de repente se dio cuenta de que el dinero que tenían los ciudadanos en sus bolsillos, era papel y nada más y que los depósitos que había en los bancos, eran números escritos en una libreta y nada más. NO EXISTÍA FÍSICAMENTE GRAN PARTE DEL DINERO que utilizan los ciudadanos. Es por ello que tuvo que hacer un RESCATE FINANCIERO, que no fue otra cosa que suministrarle sus fondos a los bancos para poder respaldar el dinero circulante, para que existiera físicamente.
Y es así como un estado rico que no sabía qué hacer con el dinero, construyendo trenes de alta velocidad en sitios donde no hay personas que los tome, o aeropuertos en sitios donde no hay pasajeros, de repente se da cuenta que no tiene dinero para mantener los servicios básicos, esto es Justicia, Salud , infraestructuras y educación.
Y la solución de los que manejan el cotarro, no es otra que si no tienes dinero, haz lo que haces en tu casa cuando no llegas a fin de mes, recorta los gastos, sólo que en vez de recortar en las salidas de vacaciones y en los restaurantes caros, y en el coche de lujo, se decide recortar, en los servicios públicos que es donde se genera más gasto. O sea dejan de mandar a los hijos a la escuela o a la universidad y si alguien se enferma que se espere a que haya dinero para atenderlo y aún más que espera a que haya dinero para comprar las medicinas, pero eso sí mi coche de lujo con chofer y guardaespaldas, lo mantengo.
De verdad que no puedo evitar sentir una sensación de Deja vu.
Y ¿cual es la solución? Einstein dijo una vez que «no se pueden solucionar los problemas utilizando los razonamientos que en un principio los crearon», O sea que por lógica se impone pensar diferente, cambiar el paradigma, como dicen los científicos, esto es, darnos cuenta de que ESTA CRISIS NO ES PASAJERA. Se trata de un ocaso de un sistema económico que ha causado miserias en el tercer mundo, de manera comprobada científicamente, o sea que es una verdad del tamaño de un rascacielos, que se está cargando el planeta, (otra verdad demostrada) y que ahora está afectando el estado de bienestar del primer mundo comenzando por la cola, pero que todo parece indicar que terminará afectando todo el sistema. Darnos cuenta de ello es el primer paso.
El siguiente paso les corresponde tomarlo a los que tienen capacidad de decisión, en primer lugar a las alrededor de 120 transnacionales que gobiernan el planeta, que son la nobleza de nuestra era y son los que deciden cómo se bate el cobre, éstas tienen que entender que el sistema está colapsando, aunque la historia enseña que «a los nobles» con frecuencia hay que descabezarlos antes de que acepten cambiar los esquemas, sólo nos queda esperar que nuestra civilización haya evolucionado lo suficiente para que éstos cambios , inevitables, no tengan que ser traumáticos. Es decir tienen que cambiar su forma de hacer negocios, y ya existen opciones alternativas (Googlear «Economía azul» o «Productividad sin crecimiento» )
El segundo nivel de decisión lo tiene la clase política, que lamentablemente nunca ha estado mas divorciada de la realidad, a veces parece estar más interesada en sus propias prebendas y en satisfacer a los poderosos que en cumplir con las funciones que tienen asignadas, como son hacer valer los intereses de sus electores, no es hacer ver que intentan hacerlo, esto es engañar, si no hacerlo de hecho.
El tercer nivel de decisión lo tenemos nosotros individualmente, qué permitimos y qué no y qué hacemos por crear un mundo mejor a nuestro alrededor en el día a día, qué hacemos para ahorrar agua, energía y disminuir nuestra producción de CO2, qué hacemos con nuestros desechos y qué le exigimos a los políticos que elegimos que hagan, para ello es necesario poner a funcionar los mecanismos democráticos que existen y que tal vez en España estén oxidados, o funcionan de manera errática, el problema de los regímenes pseudodemocráticos es que no dan salida a las necesidades sentidas de la gente, perdiéndose la vía institucional como válvula de escape a la presión social, y es cuando ocurren los estallidos, que pueden ser violentos, miremos los hechos recientes de la denominada «primavera árabe».
La justicia es una necesidad inherente a la vida en sociedad, las sociedades cuyas instituciones no garantizan que haya justicia social, generalmente la terminan buscando de una manera o de otra, no es una incitación a la violencia, nada mas lejos de mis intenciones, es la constatación de un hecho histórico, ojalá nuestra civilización que está en un ocaso, haya evolucionado lo suficiente para entender que los «indignados», no son 4 revoltosos, inadaptados, son la expresión del rechazo a un sistema que ya ha dejado de ser funcional, son pioneros en exigir la generación de un cambio, por demás necesario, por que lo que está en juego es la supervivencia de nuestra civilización. Por lo tanto… ¡Dirigentes oídles! ¡Tienen respuestas que dar !
A veces las cosas van ocurriendo simultánemente, en plena crisis (¿Sigo hablando de crisis?), para distanciarme un poco fuimos al Museo de Ciencias de Barcelona a ver una exposición única, itinerante, de los dinosaurios del desierto de Gobi, experiencia interesante, con una visita guiada que fué gratuita, altamente recomendable si se quiere desconectar (Cosmo Caixa de Barcelona).
Como acostumbramos al salir nos pasamos por la tienda del museo, donde siempre se encuentran cosas interesantes, libros de ciencia aplicada, y me topé con éste libro que desde hace algún tiempo el autor salta cuando leo en relación a desarrollo sostenible, el autor nos describe con buenas bases, cómo nuestro sistema económico está en crisis, pero sigan leyendo, no es un libro comunista, ecologista, como alguien me ha llamado por allí.
Es un libro para empresarios con un nuevo enfoque del mercado, donde para resumirlo, la economía roja, (el color no es político), es la basada en el sistema capitalista actual, que está en números rojos, por varias razones, la principal tal vez un cambio de valores tradicionales, donde se produce dinero sin generar riqueza, dejando un saldo especulativo negativo, pero es que además un planeta de recursos finitos, se encuentra sobre explotado, generando miseria, malestar y destrucción.
La economía verde, no es rentable ni tecnológicamente posible, puesto que no genera riqueza y es costosa.
Surge la alternativa de la economía azul, que implica un cambio de paradigma donde se genera riqueza y por ende se genera dinero como ganancia secundaria, y además mejora el ambiente mejorando la calidad de vida, implica un poco si cambiar el chip del consumo desmedido, en busca de una felicidad instantanea y poco perecedera, por ende artificial, por un desarrollo sostenible que ya funciona en muchos sitios del planeta y que es capaz en 10 años, aplicando unas 100 innovaciones propuestas, de generar unos 100 millones de empleo e inclusive retornar al planeta mucho de lo que le hemos expoliado.
No me voy a extender en la materia del libro, analizado y comentado por mentes brillantes y laureados intelectuales y empresarios, pero recomiendo su lectura ampliamente, sobre todo en moemntos que sentíamos que estabamos en un túnel del que no veíamos salida y estos planteamientos nos permiten ver algo de luz.
Las medidas que propone terminarán imponiéndose, sobre todo en un mundo de mercados libres, la velocidad con que se impongan, dependerá en mucho de la voluntudad política y de lo abierto que sean las empresas clásicas en su ejecución, pero al ser rentables en un mundo en crisis donde quedan pocas opciones de inversión a la larga serán impuestas… si no nos cargamos el planeta antes, o el conflicto tiene una solución no deseada.
Crisis, palabra que parece seguirnos a donde vamos.
La explosión de la burbuja inmobiliaria puso en evidencia algo que múltiples observadores, tildados de «profetas del desastre» vienen diciendo, el sistema capitalista basado en la explotación sin medida de los recursos naturales, la especulación que crea dinero sin productividad, lo que equivale a no crear riqueza. El medio que es el dinero se confunde con el el fin que debería ser producir y el resultado, es una sociedad que rinde culto a la riqueza sin importar su origen y que deja de lado valores que garantizan la vida civilizada en el planeta. La falta de valores es salvajismo refinado que causa miserias en todo el planeta y que pone en peligro el cacareado estado de bienestar.
Un estado confiado, en que no tenía deuda pública, apostó por ignorar la crisis que se avecinaba confiando en su capacidad (que resultó incapacidad) para hacerle frente. Resultó que la avaricia de banqueros y usuarios, dejaron un hueco económico gigante, que para que el aparato económico continuase funcionando, hizo que el estado echara mano de sus reservas públicas, para llenar ese vacío de deuda privada irresponsable, donde banqueros y usuarios tienen responsabilidades, tal vez más los primeros, pero que cuando de dineros públicos se trata, siempre terminamos pagando los de a pié.
Sucede entonces que el estado entra en bancarrota por mantener a flote un sistema que los especuladores financieros torpedearon y les garantizó ingentes cantidades de dinero público, que el estado tenía destinado para mantener los servicios, que para ello era todos los trabajadores contribuíamos fiscalmente.
Entre los servicios que debe garantizar un estado responsable, están los servicios sanitarios y de educación como puntales principales del mencionado «estado de bienestar», de los que, como no tenemos receptores de que informen que todo está bien, nos damos cuenta de sus fallas cuando los necesitamos.
Lo anterior permite a los responsables políticos, habida cuenta de estar en quiebra económica, hacer ajustes, y recortes en un sistema, que ya se sostenía gracias a los bajos salarios comparativos que paga a sus trabajadores.
En el sector de servicios un porcentaje importante del gasto, lo constituye los gastos de personal, puesto que es personal calificado, el que presta el servicio, dependiendo del ramo entre un 60 % y un 70 % del gasto de mantenimiento se puede ir en sueldos y salarios.
En una perspectiva materialista, se entiende que si se quiere recortar el gasto, en ésta área, el rubro que se verá más afectado es el de gastos de personal, con expresiones añadidas de los gestores, de que «de esta manera no se afecta la calidad del servicio» o de «se pretende disminuir la cantidad sin afectar la calidad».
Llegados a este punto, no puedo dejar de opinar:
1,- El sistema capitalista está en su ocaso, causa grandes desastres en el planeta, genera miseria e inclusive ya coloca en peligro el estado de bienestar en el primer mundo, creo que es un precio muy alto el que se paga por mantener un sistema decadente que, a riesgo de parecer alarmista, (me considero optimista), si sigue como va puede ser el responsable de que desaparezca nuestra civilización tal como la conocemos de la faz del planeta. (Ya vendrán otras civilizaciones, espero).
2.- Esta crisis del capitalismo ha hecho que un sistema de servicios que estaba en equilibrio precario, colapse. Particularmente, el sistema sanitario español ya no es sostenible, en la manera en que está planteado de gratuidad universal, había sido sostenible gracias a cierta bonanza basada en un nivel de vida más alto que el que correspondía, dado el nivel tecnológico e industrial del país, secundario en gran parte a la especulación financiera, que sostenía un sistema económico inflado con base en la burbuja inmobiliaria. Y a costa de los bajos salarios, comparativos que se pagan en España al personal del área de servicios. Cuanto antes nos demos cuenta de ello antes se plantearán soluciones reales.
3,- Las medidas que se tomen para reducir el gasto indudablemente afectarán la calidad del servicio, es un hecho de precisión matemática, esto causará malestar en los actores sociales, y será lo que finalmente genere el cambio de paradigma en el sistema, que serán los que vienen vociferando desde hace décadas expertos en las materia, que al parecer tienen el mismo efecto en generar cambios que los que tiene este humilde blog, osea ninguno.
4,- Vivimos una época de transición económica, del camino que tomen los responsables políticos dependerán muchas cosas en el futuro, tengo la certeza de que los cambios se dan cuando son necesarios, en justicia. Por lo que nos queda es jugar nuestras cartas de actores sociales (todos somos actores sociales) de la mejor manera, para que el cambio, que vendrá, por imposición interna o externa, se genere con el menor trauma posible. (¿Veis que soy optimista?).
Heidi es la propietaria de un bar en Berlín, que ha comprado con un préstamo bancario. Como es natural, quiere aumentar las ventas, y decide permitir que sus clientes, la mayoría de los cuales son alcohólicos en paro, beban hoy y paguen otro día. Va anotando en un cuaderno todo lo que consumen cada uno de sus clientes. Esta es una manera como otra cualquiera de concederles préstamos. Nota: Pero en realidad, no le entra en caja ningún dinero físico.
Para los que piensan que los medios sociales son una moda: algunos hechos:
Más del 50 % de la población mundial está por debajo de los 30 años.
El 96 % de la generación que ha alcanzado la adultez en éste milenio, está adscrito a una red social.
Facebook, supera a google en el tráfico web en USA.
Los medios sociales han sobrepasado a la pornografía como actividad número 1 en la web.
1 de cada 8 parejas que se casan en USA se han conocido vía medios sociales.
Tiempo que tardaron otros medios en alcanzar 50 millones de usuarios: RADIO: 38 años; TV 13 años; INTERNET: 4 años; IPOD: 3 años; FACEBOOK: 200 millones de usuarios en menos de 1 AÑO !. Las aplicaciones de IPOD: 1 BILLON en 9 meses !. (más…)
Comentando con unos amigos, me entero que la tercera economía del mundo, (con una forma de ver la vida Zen, que admiro), se encuentra desde hace una década en recesión, para mí fue una sorpresa y me motivó a hacer una pequeña investigación, cada vez es mas fácil deshacerse de las dudas.
Me enteré que sí, que desde el 2003 más o menos, el aumento de los precios del petróleo y el descenso del consumo de productos elaborados por parte de las principales economías del mundo, ha hecho que la economía de un país que básicamente es un intermediario, se vea profundamente tocada. A mediano plazo se enfrenta al problema del envejecimiento poblacional y a cierta inestabilidad política originada por ese empecinamiento, de influencia americana de implementar políticas neoliberales, para mejorar los índices económicos.
La crisis japonesa se deslinda así como una expresión más del ajuste, sobre una base de crecimiento ficticio, que está tomando todo el planeta, donde la solución parece estar en la búsqueda de un nuevo modelo económico de desarrollo sustentable, dado el fracaso del modelo actual, la apuesta por un nuevo modelo que utilice la tecnologia para generar riqueza y no sólo dinero, parece ser el camino, como alguien escribió hace más de 2 decadas «el beneficio de todos es el camino…» ¿Utopia?… No solo parece posible, si no que puede ser el único camino…