«…Sabias y oportunas son las palabras que dijo una vez la autora Alissa Zinovievna Rosenbaum (más conocida con el seudónimo de Ayn Rand) que hoy en día se pueden aplicar perfectamente a la situación actual de España: …
«Cuando advierta que para producir se necesita obtener autorización de quienes no producen nada, cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes, sino favores, cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra usted, cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podrá afirmar, sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada. «
Interesante análisis de psicología de masas, vale la pena leerlo completo.
Imagen tomada de RunRun.es
A propósito de la enfermedad del presidente:
Cita textual:
«Muchas veces me pregunto si ¿La masa estará siempre consolidada?, y ¿Qué ocurrirá cuando el líder muera?, En ese instante nacerán más dudas, ¿las lagrimas serán reales o fingidas?, ¿formaran parte de la exhibición pública de un dolor? o ¿expresan la supervivencia política y la competencia de la lealtad de quién llora más? Aunque el pánico puede ser el mayor peligro para la masa, ya que en estas circunstancias, los individuos dominados por la angustia cuidaran solamente de ellos, Freud menciona que en los momentos que la masa queda huérfana aprecia más el peligro, comprende la ausencia del líder que no podrá ser remplazado rápidamente, y esto creara un caos estructural. El filosofo alemán Sloterdijk, explica que una masa solida con líder, se transforma rápidamente en una masa espumosa al desaparecer el líder, en las que se establecen complejas y frágiles interrelaciones, carentes de centro, y en constante movilidad expansiva, dejando sujetos descomprometidos, egoístas hasta su máxima expresión, y donde la banalidad del mal se expande en tanto que la relación se licua y volatiliza. Una masa espumosa tiene dos formas de consolidarse u normalizarse, la primera es una guerra fratricida, entre los posibles reemplazantes del líder, que históricamente siempre termina con la asunción de otra dictadura más atroz a la anterior, (de derecha o izquierda), como la que trajo al poder a Stalin en Rusia o Franco en España, la segunda forma de remplazar al líder, es el transito pacifico a la democracia, con elecciones libres, en donde las fuerzas armadas acaten los resultados. Recemos que Dios ilumine la segunda opción, la más lógica, porque la realidad nos demuestra la finitud a la que estamos sometidos los seres humanos, y que termina por hacer del poder una fantástica banalidad.»
No se puede huir de los problemas, la vida nos enseña continuamente a enfrentarlos, luego de mucho andar, tal vez por que una coalición frontal, no funciona, se llega a la conclusión del sabio, que se han de enfrentar con excelencia, tal vez por que si la sociedad se decanta por un camino, nos arrastrará indefectiblemente a todos, estemos de acuerdo o no.
A muchas personas formadas en valores arquetípicos, les suele chocar la prevalencia de antivalores, cómo prosperan y se van adueñando de espacios, ante la indignación de algunos, la tolerancia de muchos y la indiferencia de demasiados. Son caminos errados trenes en los que en un momento dado se monta la sociedad y nos arrastran a todos en un camino autodestructivo, a pesar de muchos que gritan, se paran a reflexionar y dicen cosas que no quieren ser oídas en una orgía, eufórica de conductas erradas, que causan miserias, y malestar en su camino.
En lo que parecen ser ciclos históricos, terminan prevaleciendo éstos antivalores, que se convierten en culto a los pecados capitales, y que terminan con civilizaciones, cuando llevan a la mayoría a padecer lo indecible y es cuando ocurren los estallidos, violentos que generalmente cambian las cosas para seguir igual, citando a Lampedusa en su célebre obra El Gatopardo.
Luego de dar tumbos por la vida, te das cuenta de que la soberbia y la vanidad son malos aliados, sobre todo cuando dominan en la sociedad, en el fondo se utilizan como justificantes disfrazados de justicia, cuando en realidad, lo que terminan es beneficiando a unos pocos y perjudicando a la mayoría. Y acabando con los que los enfrentan.
El enfoque de enfrentar directamente la mediocridad (sin intención peyorativa, utilizo la acepción de mediocre: «de calidad media» según la RAE), funciona si la mayoría de la sociedad se rige por valores de excelencia, entonces un enfoque de enfrentamiento directo, podría funcionar pues conseguirá apoyo en todas las esferas y terminará aplastando el comportamiento mediocre. Sin embargo si la sociedad ha llegado al punto en que la mayoría ha perdido sus valores, entonces ya se ha montado en el tren de la autodestrucción, como civilización, que pasa por generar miserias y daños a muchos, hasta que éstos «Indignados», generan un cambio de paradigma, que no es más que un intento de restablecer los valores.
Si bien existen fuerzas situacionales y sistémicas que ya comentamos en éste blog en relación al «Efecto Lucifer» que si no se tienen en cuenta, terminan moldeando a los nuevos líderes, lo que explica la cita de Lampedusa…y vuelva a comenzar.
Tal vez uno de los marcadores de que éste cambio autodestructivo de una sociedad está ocurriendo, es cuando cuesta comunicar valores, o mejor dicho cuando tienen que enunciarse constantemente, para aclarar que existen, con el agravante de que cuando se habla de valores, con personas que no los profesan de la misma manera, es difícil lograr una comunicación real, más si la persona con antivalores, detenta el poder. Es como si se hablase en idiomas diferentes, lo triste es pensar que se tiene un diagnóstico, que se puede plantear un tratamiento, pero que la sociedad no le interesa tratarse, en una conducta de negación autodestructiva que terminará con ella. Y donde siempre terminan pagando los que menos responsabilidad tienen. Me parece oír un: «Que se ajusten, tu»
Dice uno de los principios éticos primarios, el de autonomía, que «no se puede ayudar a quien no quiere ser ayudado». Y es verdad y es una pena.
Siento que la salida puede ser para los que guarden algún tipo de principio, el convertirse en islas de cordura, desde las cuales con eficiencia, pueda construirse todo cuando el tren haya pasado, con humildad, generosidad, templanza, fraternidad, moderación y diligencia.
Si esto no resuelve el problema, al menos permitirá a unos cuantos vivir mejor.
Ojalá éstas sean elucubraciones de un tío cansado de andar por el mundo enfrentándose cíclicamente a los mismos discursos.
El artículo arriba citado, que se publicará en la revista Obstetrics, de ACOG, en mayo de este año, se valida el uso de una muestra de 17 ml de sangre materna para hacer un diagnóstico de anomalías cromosómicas en el feto, en madres de riesgo.
En éstas madres en el momento actual se realiza un diagnóstico invasivo no exento de riesgos, como son la amniocentesis (toma de una muestra de líquido amniótico) y la biopsia de corion (toma de una biopsia de la placenta).
Esta novedosa prueba de secuenciación de ADN libre fetal en sangre materna, permitirá con una certeza cercana al 100 % hacer el diagnóstico no sólo de las anomalías mas comunes, si no de algunas otras que lo son menos.
«…A veces me asusta el poder del arte y del estudio del arte. A veces no entiendo por qué la humanidad se relaciona a porrazos, habiendo como hay tantas cosas por hacer. A veces pienso que somos malvados antes que poetas y por eso no tenemos remedio… «
«…Quiero decirte que somos, todos nosotros, nosotros y nuestros afectos , una pputa casualidad. Y que los hechos se entrelazan con los actos y los sucesos; y las personas chocamos, nos encontramos o nos desconocemos y nos pasamos por alto también por pura casualidad. El azar lo es todo; o quizá nada es azaroso, si no que ya está dibujado. No sé con qué afirmaciòn quedarme por que ambas son ciertas…»
Adrià Ardèvol , en: «Yo confieso» de Jaume Cabré. Círculo de lectores SA. Barcelona 2011 ISBN 978-84-672-4601-8. Lectura recomendada.