Las fuerzas del orden actúan lentamente, el caos se favorece a si mismo, hasta que obliga a actuar, ¿En que momento decidimos hacerle frente?, cuando estamos seguros de ganar o cuando no tenemos nada que perder.
Es por ello que el caos avanza hacia su autodestrucción, en un proceso contínuo de deterioro, que afecta a propios y extraños, bajo la tutela de la comodidad, de los que se aprovechan y de los que luchan por mantenerse dentro del sistema por necesidad.
Los sociólogos hablan de «masa crítica», es el momento en que los que no tienen nada que perder, los excluidos del sistema son un número suficiente para generar un cambio.
En ése momento se suele generar un cambio violento, que a veces cambia todo para seguir igual, citando a Lampedusa.
El mérito de un sistema democrático verdadero, es que cuenta con válvulas de escape para aliviar la presión social, que son las elecciones, con representatividad proporcional, si se logra un sistema donde estén representados todos los estamentos sociales, entonces se obtendrá una estabilidad que garantice prosperidad. Ya que el sistema velará por el beneficio de todos, que es el verdadero camino de la política.
Vivimos tiempos de cambio básicamente por que casi todas las democracias del planeta necesitan mejorarse, se han convertido en sistemas de gobierno con representatividad manipulada, que termina sirviendo a intereses de ejercicio de poder, convirtiendo a las naciones en parapetos «democráticos» de estados feudales que responden a los intereses de grandes corporaciones, en detrimento de sus electores.
Un sistema perverso de antivalores que se apodera disfrazado de beneficio personal, cuando en realidad se trata de una ilusión de prosperidad, que nunca existió y de la promesa de un futuro mejor que sirvió sólo para generar deuda en la población, en detrimento del futuro.
Un sistema basado en el consumo de bienes perecederos, como si fuesen inagotables, que se están acabando y que por ello la civilización ha de cambiar y empezar a valorar cosas inmensurables, en el esquema económico actual como es el bienestar.
Ya se ven vientos de cambios, ya hay gente lista trabajando en ello en una carrera contra la torpeza y la incompetencia, de miopes mentales, que sólo ven el beneficio ecómico a corto plazo que han exprimido al planeta comenzando por el tercer mundo y que ahora lo hace desde la cola de del primero, que dirigen grandes corporaciones, con la complacencia de gobiernos locales, que no se enteran de nada, sólo ven sobres con dinero y coches lujosos, prestando un mal servicio a los ingenuos que les eligieron.
Al final habrá un cambio de civilización, forzado por las deficiencias del sistema que nos rige, pero antes de ello, habrá que pertrecharse y luchar, contra la miopia, casi ceguera de la clase política dirigente, al servicio de consorcios inescrupulosos, que estan llevando al sistema a su autodestrucción.
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Sanidad gasto, falta de atención a Sin Papeles, discriminación, impunidad, asesinatos en masa, refinerias que explotan, guerra en Siria, Males todos originados en la torpeza de quienes roles de dirección en la sociedad. Nosotros los pusimos allí, deberíamos poder quitarlos, el problemas es ponernos de acuerdo para hacerlo y el problema mayor es ¿ y quien los sustituye ?.
No es tan sencillo, pienso que la sociedad debería evolucionar parar ir resolviendo organizadamente sus problemas, generalmente los gobernantes no son la causa, son la consecuencia de los valores prevalentes en una sociedad en un determinado momento.
Es imposible para un tirano hacer lo que le venga en gana sin cierta complicidad social, implica que debe de haber, un mínimo de personas que por la razón que sea, beneficio personal o ideología, apoyen los planteamientos del gobernante, y es sorprendente el grado de atrocidad que pueden soportar las sociedades, en un proceso que comienza por minar los valores y luego se extiende en un deterioro progresivo de instituciones, y luego de servicios básicos, que acaban mermando el estado de bienestar, parece la inseguridad, social, cultural, ambiental y personal, y antes de darnos cuenta vivimos en un sistema de capitalismo de estado que se organiza para beneficiar a la clase dirigente de oportunistas y mediocres sin escrúpulos, utilizando la maquinaria del estado para beneficio propio y de su sociedad de cómplices, en detrimento de una sociedad cada vez más ignorante y violenta, que terminan añorando sólo servir al gobierno con el fin de beneficiarse de las migajas de una maquinaria ineficiente oxidada y contaminante, pero única fuente posible de progreso social.
Ya lo he vivido, pasó que yo sepa en Cuba, en mi país de origen y ahora con miedo veo que puede pasar en mi país de acogida, como una especie de monstruo que se alza una y otra vez ante los esfuerzos vanos de mucha gente de bien para alejarlo.
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Vidas, personas, proyectos que se disgregan, desaparecen, y en su lugar toman presencia fantasmas de nuestros miedos, que se expresan en la realidad y toman las riendas de nuestro futuro.¿Qué hacer?, pregunta inevitable sin respuesta externa, mirar hacia el interior y encontrar las respuestas, y lo mas importante, tener el valor de tomar acción , para enfrentarlos antes de que nos alcancen.
Llega un momento en que la negación deja ser útil y despertamos de un sueño, chocando contra una realidad que no queríamos ver. Acostumbrados a negar, persistimos en ello, agravándose la situación hasta que nos destruye o decidimos en peores condiciones.
Obligación de reconstrucción, de lucha de valores y de imposición de virtudes de manera cruenta. Tarea titánica y que igualmente deja mártires en la lucha.
Luego viene un despertar, donde los miedos se van y con esfuerzo logramos forjar un mundo mejor. Donde aprendemos valorar unas cosas y a desestimar otras, a darle importancia a lo importante y deslastrarnos, de materialismo, esclavizador y generador de desesperanza.
Camino individual, para mejorar el colectivo. Lucha eterna entre el bien y el mal, que debe ser librada en nuestro interior antes que en el exterior. Lucha que no podemos rehuir, puesto que la situación se agravará a medida que la neguemos y al final inexorablemente el destino nos alcanzará.
Esa es la razón por la cual, no debemos temer, puesto que siempre terminaremos enfrentados a nuestros temores, más tarde o más temprano, y mucho mejor, temprano que tarde. Miremos nuestro interior y sabremos qué hacer, a menos que sea demasiado tarde y hayamos muerto, entonces ya no importará nada.
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Demostración de la impotencia, del venezolano promedio de clase media, que se va quedando sin armas para enfrentar un gobierno terrorista…
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«…Sí, si que vale la pena. La sociedad necesita personas que sean casi siempre felices, creativas e inspiradoras, casi siempre pacíficas y sabias, y casi siempre optimistas y amorosas. Estas personas son casi siempre independientes desde el punto de vista ecológico, tienen sentido del humor y no se toman demasiado en serio y, por tanto aceptan sus defectos. Cuando una sociedad posee la riqueza de tales personas en abundancia, prospera. Y ocurre lo contrario cuando hay escasez de ellas…»
Amit Goswani en: «DIOS no ha muerto» «Lo que la física cuántica nos enseña acerca de nuestro origen y de la vida» .Ediciones Obelisco. 1 mayo 2010. Barcelona ISBN 978-84-9777-645-5
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Cuando el ser humano se pierde en el mundo material y descuida los valores, que no dependen de la educación, si no que están escritos en los arquetipos de nuestra especie y que en el plano religioso se suelen establecer con el nombre de «Conciencia». Pero que tienen equivalentes psicológicos, hasta científicos y físicos, como algunas interpretaciones recientes de las leyes de física cuántica nos hacen prever. Si éstos valores se pierden en una sociedad, ocurre una regresión, a estados inferiores de desarrollo intelectual.Si éste estado de regresión afecta una masa crítica de la población, se produce un cambio social, creándose liderazgos sin valores que prosperan pues se identifican con un ideario colectivo alejado de la virtud.
Es entonces cuando una sociedad entera se hace parte y cómplice, esperando obtener algún beneficio material, social o cultural, sin importar los arquetipos que señalan la evolución social, y ocurre un salto a etapas evolutivas superadas retrasando el desarrollo individual, social y cultural.
Es esta la razón por la cual liderazgos retrógrados no encuentran oposición, responden a sociedades cómplices que no dicen, «te pasaste» o «hasta aquí», o donde los que mantienen sus valores se colocan en una desventaja social y las fuerzas retrógradas llegan a imponerse.
Es el histórico enfrentamiento entre el bien y el mal, la historia nos enseña que a la larga termina imponiéndose el bien, aunque con frecuencia el mal viene disfrazado y la división no suele estar tan clara, causando que la mayoría de las personas tienen que agenciarse con lo malo que tiene lo bueno y lo bueno que tiene lo malo.
La respuesta está en nuestro interior y la mayoría de las veces podemos saber que es lo que está bien y que es lo que no, generalmente si seguimos nuestro corazón tomaremos las decisiones acertadas, si seguimos lo que nos dicta el materialismo, podemos convertir algo que no está bien en no ilegal, lo que no es lo mismo.
La estatua de Chávez que será expuesta en Argentina, demuestra bien mi punto de vista, sin ánimos de establecer juicios, en toda la cadena de acciones para lograr colocar una estatua de 2 metros, para honrar un líder inescrupuloso, tuvo que haber alguien que plantease «esto no está bien». Sin embargo el artista supo meter su baza de protesta al colocar en la silla de montar un Kalasnikov y un maletín, lo del arma no requiere explicación, lo del maletín recuerda los maletines con 800.000 dolares de contribución supuestamente introducidos ilegalmente a Argentina, en un avión oficial venezolano.
Espero que haya sido irreverencia, puesto que si la intención era honrar al líder, la situación de pérdida de valores en la sociedad sería peor de lo que me imaginaba.
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La agresión, constante disfrazada de benevolencia, que ya nadie cree. Genera una sensación de impotencia en los ciudadanos.
La realidad que percibe la mayoría es de engaño. Y como enunciara Abraham Lincoln, «Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo.» Al final la gente termina dándose cuenta, sobre todo por que la realidad está alli y tarde o temprano surgen las verdaderas intenciones.
De allí que una forma para lograr el éxito, sea la honestidad, tal vez no sea el camino más rápido pero sí el más seguro, y el primer paso para lograrlo comienza en la honradez con nosotros mismos. La vía rápida termina generando rechazo. Perogulladas que a veces hay que recordar, cuando pretendemos analizar a la política.
El ejercicio del poder se encuentra ligado a fuerzas situacionales y sistémicas, las que en mucho moderan y son moldeadas por las decisiones del poderoso, estableciéndose una relación que si está basada en la virtud, puede generar bienestar ya que no bastan las buenas intenciones, pero que si se basa en el vicio, causa desazón. Es una ley lógica e inevitable.
La sensación de malestar e ira, palpada en Venezuela que describe bien Laureano Márquez tiene que ver con lo anterior. La agresión constante desde el poder del presidente hacia los ciudadanos, no puede ser sostenible y tiene que terminar pasando factura, el cerco internacional contra un estado terrorista, cada vez se cierra más, con pruebas contundentes.
La visión objetiva nos hace presuponer que el presidente Chavez tiene sus días contados y el aumento de la represión a la población, son producto de la desesperación y de la mala asesoría exterior, signo adicional de que el fin está cerca.
Esperemos que no termine de destrozar la casa antes de irse como los inquilinos sin escrúpulos cuando son echados por no pagar el alquiler, dejando al soberano con un cascarón destrozado, sin fianza para reparar los daños. Que en el caso de Venezuela no sólo afectan la esfera política, si no también la esfera moral, y de recursos humanos. Estas últimas son mucho mas graves y con certeza causales de la crisis económica.
Les tocará a los que vengan intentar reconstruir el futuro, con un cascarón vacío y lleno de deudas, para pagar un viaje mesiánico al oscurantismo, que deja a un país sumido en la edad media, que quiso jugar en las grandes ligas, comprando su entrada a fuerza de billetes, con un liderazgo insensato, en un mundo que hoy por hoy esta pagando la falta de escrúpulos a la hora de manejar el capital.
La salida de la crisis política venezolana, sucederá mientras gran parte del resto del mundo se encuentra poniendo correctivos económicos a una crisis global, Esperemos que aún quede algo de su riqueza que permita recuperar el tiempo y los recursos perdidos.




