Qué tal si el ciclo cierra con otra ocasión para reconocer la derrota? Qué tal si a nuestros oídos vuelve un “por ahora” que suene más definitivo que aquel escuchado hace unos cuantos años?, que tal si reconocemos nuevas oportunidades y logramos entender que no es salir de alguien o cambiar a alguien, sino que es el momento de hacernos ciudadanos sin dilación ni excusas ni adolescentes justificaciones e irresponsables actitudes de retaliación, odio y venganza?, que tal si bajamos el nivel de violencia, si bajan los decibeles del discurso, si le entramos a la vida con menos palabras y más actos? Qué tal si hacemos que todo cambie? (desde nosotros mismos primero). Qué tal si aprovechamos?. Parece el momento justo para rectificar, para sustituir los modelos de intolerancia, autocráticos, de rigidez mental y autoritarismo, por modelos de verdadera democracia, para tener líderes que no hablen tanto, que nos impacten con la coherencia de sus actos, que acepten la disidencia y la crítica como aspectos positivos para no enfermar de poder ni sufrir su ceguera abstracta. Parece el momento propicio para sustituir la filosofía autoritaria de “quien no está conmigo, esta contra mí”, por una filosofía de pluralidad, diversidad, que acabe con la exclusión, el etnocentrismo y nos motive a reconocernos, acercarnos, para fabricar un modelo de país al margen de los gobiernos y exigirle a estos que cumplan y fortalezcan a El Estado. Parecen tiempos de cambio. Jesús Zurita Peralta. CI: 6.625.245
Existe una necesidad individual y colectiva, la de justicia, es tal vez un objetivo dentro de las aspiraciones de los pueblos, y se corresponde con el hecho de dar y recibir, se puede dar sin espectativas, aún en éste caso, se espera al menos un sentimiento en positivo, aunque no se espere agradecimiento. Si se trata de relaciones comerciales o mercantiles, pues todos damos esperando algo a cambio y en política se espera que haya un tipo de retribución entre pueblos, que se denomina justicia social. Y es que esto de la justicia, tiene su interés, ya que si la sociedad no se organiza para suministrarla, pues termina buscándose por cualquier medio, para eso están las leyes, los compromisos y los contratos, tratan de establecer lo que es justo y limitan las aspiraciones de las partes en términos que puedan ser cumplidos por los responsables de una negociación. Si las partes en cuestión no cumplen con lo ofrecido, no pasa nada pues en justicia si una parte no cumple la otra no está obligada. Pero cuando una parte cumple, la otra en justicia se encuentra obligada a cumplir con lo que se estableció, ¿esto es difícil de entender?. Pero ¿que pasa si aquél que cumplió por su parte no logra obligar por los canales sociales al que no cumplió? Y a más¿ si la parte que no cumplió se dedica a acusar y a agredir a la parte que reclama justicia?. Sucederá que buscará a su manera de de que haya justicia, es una necesidad de la sociedad y humana. Y desde que nuestra especie comenzó a vivir en sociedad, se han creado leyes y contratos para ello. La injusticia cometida por parte del Reino de España con Catalunya, es la base de ésta respuesta cívica que concluyó la marcha del 11 de septiembre, injusticia, tras injusticia, ha llevado a un pueblo indignado a marchar por las calles, superando todas las espectativas, yo estuve allí y en ningún momento se trató sólo de un pueblo que protestaba unas medidas injustas. Era mucho más, se trataba de un pueblo que dejó de estar enfadado, para comenzar a actuar, por eso pienso que se trata de un movimiento indetenible y que no tiene marcha atrás, desde el punto de vista de antropología social, de un pueblo que comenzó a andar en busca de la justicia.
Sanidad gasto, falta de atención a Sin Papeles, discriminación, impunidad, asesinatos en masa, refinerias que explotan, guerra en Siria, Males todos originados en la torpeza de quienes roles de dirección en la sociedad. Nosotros los pusimos allí, deberíamos poder quitarlos, el problemas es ponernos de acuerdo para hacerlo y el problema mayor es ¿ y quien los sustituye ?.
No es tan sencillo, pienso que la sociedad debería evolucionar parar ir resolviendo organizadamente sus problemas, generalmente los gobernantes no son la causa, son la consecuencia de los valores prevalentes en una sociedad en un determinado momento.
Es imposible para un tirano hacer lo que le venga en gana sin cierta complicidad social, implica que debe de haber, un mínimo de personas que por la razón que sea, beneficio personal o ideología, apoyen los planteamientos del gobernante, y es sorprendente el grado de atrocidad que pueden soportar las sociedades, en un proceso que comienza por minar los valores y luego se extiende en un deterioro progresivo de instituciones, y luego de servicios básicos, que acaban mermando el estado de bienestar, parece la inseguridad, social, cultural, ambiental y personal, y antes de darnos cuenta vivimos en un sistema de capitalismo de estado que se organiza para beneficiar a la clase dirigente de oportunistas y mediocres sin escrúpulos, utilizando la maquinaria del estado para beneficio propio y de su sociedad de cómplices, en detrimento de una sociedad cada vez más ignorante y violenta, que terminan añorando sólo servir al gobierno con el fin de beneficiarse de las migajas de una maquinaria ineficiente oxidada y contaminante, pero única fuente posible de progreso social.
Ya lo he vivido, pasó que yo sepa en Cuba, en mi país de origen y ahora con miedo veo que puede pasar en mi país de acogida, como una especie de monstruo que se alza una y otra vez ante los esfuerzos vanos de mucha gente de bien para alejarlo.
Con frecuencia escribo cosas que la gente no quiere leer, es la ventaja de tener un espacio de expresión propio. Me había prometido no escribir más de política, lo que me ha mantenido mudo tanto tiempo, pero llega un momento en que se me hace difícil callar, En fin aquí voy, En parte motivado por la cantidad de twitts donde se trata más la forma que el fondo, y donde la discusión se va a un plano primario que sólo genera violencia, que es el plano personal, en vez del plano de las ideas, éste último es el que genera soluciones. Pero no era de esto de lo que quería escribir.
La tragedia de AMUAY en Venezuela es una más de las muchas que ocurren a diario en un país donde desde el gobierno se ha promovido la mediocridad, sobre la eficiencia, en una sociedad donde existe una gran tolerancia a la injusticia. inversión de valores, se piensa que el esfuerzo es de tontos y que todas las decisiones son políticas, dejando de lado los datos técnicos, lo que es muy grave en un país petrolero, donde la productividad, y los ingresos dependen en gran medida de criterios técnicos.
Pero es que sucede en todas las esferas de la sociedad, miren las redes sociales, el nivel de discusión salvo por las informaciones que dan algunos periodistas serios, es muy básico, miren la organización de la sociedad al respecto, se hacen centros de acopio para que la gente privadamente aporte medicamentos y enseres necesarios para atender la emergencia, lo que habla muy bien de las personas en lo particular, pero muy mal de la organización de la sociedad. Se escuchan ruegos y plegarias, lo que está muy bien pero salvo lo que heroicamente hacen los bomberos con lo que tienen, que no parece ser mucho, pareciera que se hace poco hasta ahora por medir la dimensión del daño sobre la refinería y lo que es más importante, el peligro que representan las instalaciones dañadas, con materiales inflamables productos de la destilación del petróleo, sumamente volátiles y que se encuentran almacenados en las mismas.
Los informadores del gobierno no hacen más que tratar de quitarle la responsabilidad a los responsables, se sienten inclusive comentarios que enturbian la realidad como que podría tratarse de un sabotaje pre-electoral, hay que tener muy pocos escrúpulos, y si ésa es la razón esperamos ver las pruebas contundentes de ello, el problema está en que nadie cree en nadie y todas las hipótesis dejan de sorprendernos.
En fin nuevamente mis palabras de condolencia a las familias que han perdido sus seres queridos, en una guerra no de declarada contra los ciudadanos honestos y trabajadores, que se libra día a día en las calles de nuestra golpeada Venezuela, gracias al cacareado el Socialismo del siglo XXI y su sociedad de cómplices. Quisiera que fueran las últimas, sin embargo no lo tengo bien claro, pareciera que el daño que esta visión mediocre de la realidad, ha causado a la sociedad en general no será tan fácil de redimir solamente cambiando el presidente, aunque pienso que cualquier solución a la situación venezolana debe comenzar por allí.
Me parece que hace siglos que no escribo algo, al parecer entre las clases de catalán y la crisis diaria, lo urgente me ha quitado tiempo para lo importante parafraseando a Quino. Y hago un «break» aprovechando un domingo que todos duermen y que ya he sacado el perro y que no tengo deberes y que no estoy de guardia para hacer un comentario obligado,
He estado leyendo la impresionante revolución que plantea CRISTIAN FELBER en su tesis de «LA ECONOMIA DEL BIEN COMÚN». Lectura obligada además para cualquiera que tenga algo de conciencia social, democrática y ecológica.
No puedo más que decir que luego de superar el shock de pensar «Esto parece demasiado bueno para ser verdad» y de desconfiar de lo que leía con mi paranoia de años de desengaño, justificando las ideas plasmadas en este conmovedor ensayo, como un «último resquicio de manipaulación de las corporaciones, para hacernos creer que todavía se puede rescatar algo de un sistema que ellas mismas han prostituido».
Superado el escepticismo inicial, he decir que sus argumentos contundentes me han seducido y nuevamente despierto con la esperanza de que es posible construir un mundo mejor, y de que hay gente lista trabajando en ello, tengo claro que se trata de un proceso, que requerirá esfuerzo, pero una vez identificado el camino, en la medida que todos vayamos tirando hacia él, la mayoría impondrá, tal vez sin necesidad de violencia un futuro mejor de paz y prosperidad. A lo mejor era lo que presagiaba Nostradamus que vendría después de la disolución de la comunidad europea, o lo que realmente presagia el calendario Maya en relación a una nueva era.
Aunque no creo en supercherías, si entiendo que vivimos una época de cambios, que el sistema capitalista de libre mercado , competitivo, despersonalizador, desigual e injusto, ya afecta una masa crítica de la población normal y que es necesario un cambio, cambio que plasma perfectamente el señor Felber en su libro.
Algunas píldoras:
«Un valor de cambio no puede alimentarme ni calentarme ni abrazarme. Lo que necesito es alimento, vestimenta, alojamiento, relaciones , ecosistemas intactos: Utilidades…»
«…Las bases de la economía del bien común ya se encuentran en la mayoría de las constituciones y leyes fundamentales: dignidad humana, solidaridad, justicia, sostenibilidad medioambiental y democracia…»
«Para conseguir una democracia viva, se tiene que empezar por desligar la política de la economía, así como limitar las desigualdades. Y finalmente llegar hasta hasta una consolidación histórica de los derechos de participación y control democráticos»
Si ya sé que he escrito varias veces de lo mismo, esta vez utilizaré otra óptica: Por alguna razón que escapa a mi escaso entendimiento, llega un momento en las civilizaciones, donde se seleccionan los mediocres para que asuman roles de dirección, por lo que he leído por ahí esto sucede en épocas de bonanza, durante éstas etapas al parecer, la clase pensante, se dedica a sus cosas y deja de lado la dirección social, dejando vacíos de poder que son llenados por los que no sirven para nada. Ya que como no sirven para ejercer un oficio determinado, se dedican a llenar los vacíos de poder social que los que piensan un poco dejan libre, por dedicarse a otros asuntos, que intelectualmente son mas gratificantes.
Éstos mediocres terminan entregados a las fuerzas económicas que manejan los entretelones de la sociedad, convirtiéndose en títeres que dan la cara de un marionetero, que está detrás y que es el que dirige realmente la orquesta, y que los mantiene contentos a base de migajas, es así como elegimos a marionetas que terminan haciendo lo que el poder económico les dicta olvidándose de los imbéciles que les eligieron, por que ellos mismos pensarán «de verdad que hay que ser imbécil para elegirme a mi con la baja autoestima que tengo… »
Y es que en esto de la gratificación somos miopes mentales, (La miopía se traduce en una incapacidad para ver de lejos), y no vemos más allá de lo que tenemos delante, sucede entonces, que no nos damos cuenta de que nos están robando el queso, de que el queso se está dañando y de cada vez queda menos, y nos vamos acostumbrando como la rana hervida, a un ambiente cada vez más hostil, por mantener nuestra comodidad.
Hasta que como ocurrió con el holocausto judío, de repente despertamos en una realidad increíble que nuestra cómoda tolerancia fue alimentando.
Y es así como despertamos en un mundo al revés, lo peor es que nos vamos acostumbrando a él, hasta que unos heroicos «indignados», señalen el camino a las masas, cuando los que no tienen nada que perder liderizan el cambio, es cuando ocurren las verdaderas revoluciones, que si no vigilamos, se convierten en más de lo mismo, «cambiar todo para seguir igual«. Aunque tengo la impresión de que siempre se gana algo en progreso social. Tal vez ésta sea la forma de evolución natural, lo que no deja de parecer un poco bestia.
Sobre todo cuando tomamos en cuenta las miserias que conlleva éste modo de vida cómodo, a veces me pregunto si esto del progreso es sólo una ilusión y después de leer a Ignacio Ramonet te das cuenta de que lo que sospechas es verdad, de que el agua está hirviendo de que eres la rana que no ha se ha dado cuenta y de que estas casi hervida, de que te robaron el queso y la casa y la vida de que los autores de éstos robos además los premian y de que juegan con el hambre y la miseria de los pueblos para ganarse unos duros, de los que ya tienen demasiados, cargándose el planeta en que vivimos y ellos viven en el camino, entonces pones en duda el fastuoso nombre de nuestra especie (Homo sapiens) y es cuando me apetece, irme a un monasterio, escribir algo de mala poesía o a vivir en una cueva.
Nuevamente me motivo a escribir, intento entender lo que sucede, pareciera que la sociedad retrocede, en nuestra civilización se palpa un transfondo de desconfianza, basado tal vez en la vida fácil y hedonista, donde cada quien busca su propio beneficio a costa de lo que sea y lo peor es que se trata de una conducta socialmente aceptable, los banqueros especulan, sin escrúpulos, los políticos se entregan al poder económico en una bacanal, donde los ciudadanos, terminan siendo cómplices, esperando las migajas que se caen desde su mesa y mirando alelados, los programas de televisión alienante, cómo viven de bien los que se han quedado con el pastel, cómo burlan la justicia y cómo los justos acaban juzgados, mientras los «presuntos inculpados» campean en las calles con una sonrisa.
Da miedo éste mundo al revés, donde hay que justificar el valor del trabajo bien hecho, que tendría que ser un valor en sí mismo, donde los que toman las decisiones, sólo miden con una sola vara, la del beneficio inmediato, tal vez por una sensación de declive, de que las cosas no van a durar y de que lo que importa es aprovecharse mientras se pueda.
Ésta es la marca, el signo patognomónico de que vivimos en una civilización que ya alcanzó su acmé en su curva de crecimiento y que hace algún tiempo comenzó su declive. Es el sentido de la corriente y siempre terminamos arrastrados por ella, a pesar del deseo de nadar en contra, la corriente termina arrastrándonos en el sentido que elige la sociedad, así como la sociedad vota mayoritariamente por incompetentes y les da poder absoluto para tomar decisiones, que a todas luces no solucionan los problemas para cuya solución fueron elegidos, si no que empastelan más la situación de crisis, como empastelan sus discursos y sus decretos basados en ideologías obsoletas en éste m mundo global.
Pues bien esto es lo que decide la mayoría, un gobierno de novela de Orson Wells, es el péndulo histórico me dirán, sí pero los que están del otro lado del péndulo terminan exasperados ante ésta versión de la tercera ley de Newton, y los que ya tenemos un tiempo viviendo ésto, nos entra la angustia de ver como se desperdicia el tiempo y las oportunidades en manos de los que tienen que tomar las decisiones y ni siquiera se enteran de los problemas, pues miran más dentro de sus necesidades que en el exterior, sin entender que el beneficio de todos es el camino, que las sociedades progresan en la medida que progresa el grupo y que las sociedades extremadamente individualistas terminan en tiranías causantes de miserias que sólo sirven a los de siempre, al poder económico que se desplaza moviendo los hilos de entre bastidores.
La situación planteada en relación a Bankia, pone en evidencia, una fórmula que viene utilizando el poder económico, desde hace décadas en el tercer mundo, como no ha sido suficiente, ahora trasladan su estrategia al primero, comenzando por los de la cola, con el visto bueno de los de la cabeza. Ya el primer mundo se sentía inmune a esta situación, ahora que se demuestra que no lo es, ¿Hasta donde dejarán avanzar a los culpables? Que son los de siempre, y están suficientemente identificados.
A veces, sentimos que los problemas los causan personas que obran mal, o que son diferentes, o que piensan distinto. Si tenemos autocrítica, nos detenemos a pensar ¿hasta que punto no soy yo el causante de lo que me quejo?.
Es una buena pregunta, para hacerse cuando sentimos que no hay salidas, la respuesta casi automática es: «Claro que no, es culpa de mis iguales que son imbéciles o de mi jefe que es idiota, o de los inmigrantes que le quitan el empleo a los de aquí, o de las trasnacionales que explotan al pueblo, o pare usted de contar.»
No se confundan yo también detesto los escritos de autoayuda, así que sigan leyendo…
Pero una vez hecho el análisis te das cuenta de que sí es cierto en algo eres culpable de algunas cosas de las que «injustamente te suceden», pero no, siguen existiendo causas situaciones y sintémicas allá afuera que condicionan ambientes, francamente destructivos para las soluciones asertivas.
¿Es que la sociedad se ha montando en un tren de autodestrucción?, ¿Cómo puede suceder eso?.
Tengo una teoría: «Cuando las sociedades tienen ciclos de Bonanza que afectan a más de una generación, la vida relativamente fácil, hace que valores como el trabajo bien hecho, la virtud de la honradez, el colectivismo, que generaron esa prosperidad, se pierdan en la generación siguiente, que ha vivido de una vida cómoda sin esfuerzo y sean sustituidos por individualismo, la picardía y la ley del mínimo esfuerzo, que crea una generación de mediocres, que si perpetúa, genera una sociedad con valores invertidos, que lleva a la explotación de muchos por unos pocos, hasta que se genera una revolución, por parte de estos muchos, hasta que vuelve a haber bonanza y el ciclo se perpetúa».
Hasta que las sociedades acaban entendiendo lo anterior y maduran. Y mientras tanto ¿Qué hacemos?
Luchar contra corriente, generalmente es como tratar detener un tren de mercancías, nos arrastrará la inercia, ¿Subirse al tren a sabiendas que las vías desembocarán en violencia?, O hacer lo mejor posible lo que hacemos y prepararnos para lo que vendrá.
No sé es lo que se me ocurre, ¿alguien puede aportar algo más?.