Renunciar al control, es liberalizante, una vez que te das cuenta, que en realidad es muy poco lo que es factible de controlar, muchas situaciones, son generadas por sucesos tan complejos, que dependen del azar, o del caos si te quieres poner cuántico, la posibilidad de que un acto nuestro pueda causar un efecto mensurable real en el panorama total es ínfima, a pesar del esfuerzo implicado.
Si bien mucho de lo que nos rodea, depende de decisiones que hemos tomado, y con frecuencia mientras nos trazamos una meta somos felices, en el camino en tránsito. Con frecuencia la supuesta solución, se diluye interior y exteriormente y si no estamos atentos nos quedamos con los mismos miedos y temores iniciales, esta vez mas desnudos al quitarles el barniz de distractores que les cubría en forma de metas.
Paradójicamente la satisfacción del objetivo logrado, es efímera y como sucede con los objetivos materiales, debemos plantearnos nuevos retos para seguir en esta ilusión, que nos vamos forjando.
Si somos reflexivos terminamos dándonos cuenta de que en realidad el camino es interior, pero esto no lo sabremos hasta haber agotado la búsqueda exterior y tal vez esa sea la razón de nuestra efímera existencia.
Existe una rama relativamente reciente de la Psicología, llamada Psicología Situacional, establece al contrario de lo que generalmente pensamos en el mundo occidental, que en nuestro comportamiento influyen fuerzas situacionales o sistémicas que regulan nuestra conducta.
Solemos asumir que somos capaces de controlar nuestras acciones siempre y en todo momento y que nadie puede obligarnos a actuar en contra de nuestros principios, es la visión usual de la Psicología disposicional que establece causas endógenas y no exógenas en la génesis de nuestro comportamiento.
El estudio del comportamiento de los presos, el desarrollo del conocido estudio de prisiones de la Universidad de Stanford, las atrocidades por todos conocidas que ocurrieron en la Prisión Iraqui de Abu Ghraib, llevadas a cabo por soldados con hojas de servicio intachables, y evaluaciones psicológicas previas normales. Han puesto de nuevo en vigencia los estudios de la psicologia situacional, para tratar de explicar (Nunca Justificar) cómo es posible que buenas personas terminen haciendo cosas malas.
Establece el autor del estudio de Stanford, el Dr. P. Zimbardo:
«Es evidente que no nos damos cuenta del poder de las situaciones para transformar nuestra forma de pensar y de sentir y de actuar diferente cuando caemos ante su influjo. La persona que se encuentra atrapada por el sistema se deja llevar por la corriente, pensando que actúa de la manera que corresponde a ese lugar y a ese momento…
Todos queremos creer en nuestro poder interior, en nuestra capacidad de resistirnos a fuerzas situacionales y sistémicas, la realidad de todos los estudios psicológicos es que existen pocas personas así.
Para la mayoría, esta creencia en el poder personal para hacer frente al poder de las fuerzas situacionales no es más que una ilusión de invulnerabilidad. Lo paradójico es que mantener esa ilusiòn nos hace aún más vulnerables a la manipulaciòn, hace que no prestemos atención a las influencias negativas y sutiles que nos rodean. «
Lo anterior arroja luces para establecer los motivos por los cuales buenas personas cambian, al encontrarse en entornos diferentes y asumen roles por diversos intereses, que constituyen conductas adaptativas, que como seres sociales nuestra especie ha tomado cientos de miles de años en desarrollar y son mecanismos evolutivos de supervivencia.
Ante ellos se antepone nuestro control endógeno, basado en referencias morales o en su defecto legales, que delimitan el bien y el mal.
En sociedades menos evolucionadas, se pierden los referentes de conducta, ya que los valores no están claros y las leyes «se acatan pero no se cumplen» desde la colonia, causando que los individuos caigan ante estas fuerzas situacionales, que terminan apoderándose de sus actos.
Los dictadores tienen a utilizar estas fuerzas situacionales en su beneficio y los que se dejan arrastrar por ellas, terminan presos en prisiones psicológicas construidas por ellos mismos, al asumir roles que cada vez requieren de mas justificaciòn y compromiso, cayendo en un espiral de situaciones que tienden a descontrolarse, más cuando se relacionan con el poder.
El sistema termina imponiendo sus reglas y tanto los que lo generan como los que se oponen pueden terminar jugando el mismo juego, pareciéndose unos y otros y dificultando a veces diferenciar las partes en pugna.
Luego de este análisis psicológico caemos en lo mismo de siempre, la solución a los problemas del tercer mundo, pasa por la necesidad de educación y de justicia, no se trata de problemas de origen económico, más bien, son problemas de origen moral.
Ante una situación desagradable normalmente la juzgamos, la presencia de juicios, automáticamente establece culpables, lo que a su vez nos libera al asignar la causa a otra persona o a situaciones externas.
Con frecuencia estos juicios suelen ser superficiales, y las conclusiones que generan lo son igualmente, entonces cumplen una función de estabilidad psicológica, pero suelen ser una forma de negación de la realidad.
Hace tiempo he aprendido a no juzgar, es mejor actuar, pero esto exige un grado de sinceridad personal, y darse cuenta de que muchas de las cosas que padecemos a diario, que juzgamos tienen origen en nosotros mismos, y que cuando no es así, entonces la causa es tan compleja que no tendremos elementos suficientes para juzgarla, por lo que es mejor no hacerlo.
La respuesta es tratar de hacer siempre y en cada circunstancia lo que creamos mejor, a nuestro máximo esfuerzo y dejar que el resto de situaciones se resuelvan según su evolución propia, en el peor de los casos si no damos con una solución habremos hecho nuestro mejor esfuerzo, y desgraciadamente con mas frecuencia de lo que se quisiera, esta es nuestra única satisfacción inmediata, a largo plazo tal vez esta sea la solución a muchas situaciones que no se resuelven de manera inmediata.
La invitación es a actuar y a evitar juzgar…
Mientras tengo problemas con el correo, gracias al Snow Leopard, recibo Tweets preocupantes de mi país de origen y planifico el trabajo del día, en pleno síndrome postvacacional, me reconfortan las críticas negativas al Pseudodocumental del Oliver $tone, me acuden dudas sobre lo «políticamente correcto» al escribir. Me estoy arrepintiendo de haber instalado la nueva versión, quisiera hacer mas por Venezuela, simplemente puedo estar ahí, y dar apoyo moral. Me gusta mi trabajo y siento que independientemente de lo que haga la vida fluye. Quisiera menos Juicios y mas acción. Pero me imagino que todos tenemos que evolucionar.
Al final como $tone, todos terminamos recibiendo lo que merecemos y terminamos siendo espectadores de un circo universal, de flujos de energia donde juega el azar y la constancia y donde lo que controlamos es muy poco. Pienso que cada quien acabará haciendo lo que deba hacer en su momento y si todos hacemos lo correcto, la sociedad evolucionará y nuestro futuro como especie, estará garantizado.
Sólo teniendo estas certezas, podremos encontrar la ansiada PAZ, que en mucho depende de nuestro comportamiento como grupo social y de nuestra evolución interior.
Evitemos odiar, sin dejar de ser asertivos, esto es indignación, el odio es un sentimiento peligroso, que termina convirtiéndonos en lo que tanto odiamos. La indignación nos permite luchar contra la injusticia. Creo que la evolución de una sociedad se mide por las injusticias que permite. Y no se puede luchar contra la injusticia siendo injustos.
Luego de unos días de vacaciones en casa, y de hacer lo que por falta de tiempo nunca hago, jejeje, caí en la tentaciòn de imbuirme en la violencia que azota mi país de origen y ya se nota en el tono de mis post previos. pero luego alguien en twitter recomendó seguir a alguien..
Y ocurrió, la reflexión que invita al cambio y entender que existe algo más, que si es cierto hay injusticias, pero también podemos ser asertivos y darnos un descanso, y que existen cosas maravillosas de las que hablar, .
Pues bien me he convencido y aunque es necesario mantener los pies en tierra, pude ver que existen cosas bellas que obviamos, entonces no puedes menos que sentirte agradecido, y encuentras la ansiada PAZ.
En resumen la respuesta puede estar en hacer lo que podamos en nuestro microclima y de esta manera a nuestro alrededor se irá forjando un mundo mejor. Creemos islas de paz en este alocado e irreverente mundo, oasis en este desierto de guerras, violencia y autodestrucción.
tomada de flicrCuando las injusticias se suceden, cuando el día a día nos agobia, es cuando deberíamos plantearnos soluciones, las más de las veces las respuestas están dentro de nosotros mismos, las más de las veces tememos enfrentarnos a ellas y muchas veces, buscamos una justificación externa, esto nos crea un objetivo, que a su vez nos lleva a emprender acciones que pensamos resolverán el problema. Y que suelen ser fuente de injusticias, es así como la injusticia genera mas injusticia en un círculo que suele terminar en violencia objetiva y subjetiva.
Pero ¡no se puede encontrar la solución donde no está !. La solución está donde se generan los problemas.
Justificarse en causas externas, si bien da una ilusión momentánea de que estamos haciendo lo correcto, en realidad no nos suministra la ansiada paz.
Hay que tener cierta capacidad para poder ver esto y si de verdad se quieren soluciones, éstas implican cierta predisposición a enfrentar los cambios que hagan falta.
En fin un camino largo y no exento de riesgos, pero puede que al final la recompensa valga la pena.
Cuando uno es pobre como yo, pero se siente rico, jamás podrá llegar a ser miserable ni marginal. Aunque parezca raro, la marginalidad no siempre está asociada a no tener dinero, Es simplemente un fenómeno detestable que se lleva más en el cerebro que en el bolsillo.
Conozco colegas pobres que a punta de talento, optimismo y curiosidad por la vida, son más millonarios que la nieta de Aristóteles Onassis.
La buena vida está sobre todo llena de la energía que produce el amor por las cosas sencillas, pero hermosas.
Para ser millonario siendo pobre, sólo debemos pensar que dentro de nosotros vive un gigante capaz de hacer todo lo que nos proponemos.
Si acaso no logra conseguirlo todo de un tiro, no importa, haga todos los días un pedacito de ese todo que usted quiere lograr.
Siéntase grande y poderoso ante cualquier circunstancia por más adversa que ésta sea y aunque suene como un consejo esotérico, no olvide que lo más difícil, qué era nacer, ya lo logró; lo demás es totalmente gratis, tanto como lo es ser inmensamente rico siendo muy pobre no teniendo dinero.
I
Es muy fácil ser millonario, por ejemplo, cuando vaya a comer, asúmalo con elegancia, sirva su plato (sin importar lo humilde que éste sea) con cariño, y póngalo bonito sobre una mesa que tenga un mantelito bien limpiecito.
Use cubiertos relucientes, coloque un delicioso vaso con colores excitantes y llénelos de frutas frescas y jugosas.
Recoja de la calle o arranque de su matero una o dos flores y colóquelas en el centro de su mesa, comparta su comida por más poquita que sea con la persona que usted más ame, sonriendo y mirándola a los ojos, levante su vaso y diga: «Buen provecho», ría y coma pan tostado caliente ya que el pan da la sensación de poseer más de lo que se tiene y tal vez así sea.
II
Si va a salir de casa, piense en lo afortunado que es al tener vecinos tan simpáticos, no importa que eso sea embuste, lo importante es que usted pueda sentir que ellos son simpáticos.
No vea el basurero ni los huecos que están en la calle, fíjese más bien en la cantidad de hermosos y frondosos árboles que hay a su alrededor y en los felices niños que juegan junto a ellos.
III
¡No sea tacaño, amigo! Eso es muy feo, mientras más tacaño se es, más pobres y miserables vamos a ser, así que exagere regalando.
Seguramente, aún haciéndolo, estará dando poco.
IV
Enamórese aunque no le hagan caso, porque cuando la gente se enamora siempre se pone bonita y se comporta como si todo lo tuviera.
V
Toda desgracia es pasajera, no se entierre en la realidad adversa ni en las cosas que son o parecen malas en la vida.
VI
Tome licor, no beba; fume, no fume; sea vegetariano, coma carne; sea ateo, crea en todo; no haga deporte, vaya al gimnasio y trote,
En fin, haga todo o deje de hacerlo, pero no obligue ni moleste a otros con sus fastidiosas manías.
VII
Odie la pobreza, enséñese a sí mismo y a los demás, a ser ricos de verdad.
Desconfíe de quienes valiéndose de aquellos que creen ser pobres, se exhiben como un general de causas miserables de dominio.
Basta ya de exaltar la pobreza como una virtud, ya que eso sólo sirve para que la gente no se dé cuenta de lo inmensamente rica que puede ser.