Un nuevo estudio respalda la idea de que a vacunación, en este caso contra la covid-19, podría aportar beneficios más allá de evitar la infección.
— Leer en www.diariomedico.com/medicina/medicina-preventiva/vacuna-covid-19-embarazo-podria-prevenir-preeclampsia.html
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El acetaminofén sigue siendo considerado el analgésico y antipirético de elección durante el embarazo, según las recomendaciones vigentes del American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG).
La institución reafirma que su uso debe ser prudente: siempre en la dosis más baja y por el menor tiempo posible que sea necesario y luego de consultar con un profesional, evitando la auto medicación.
Recientemente, la Food and Drug Administration (FDA) estadounidense, actualizó el etiquetado del acetaminofén para advertir sobre un posible aumento en el riesgo de condiciones neurológicas como autismo y el trastorno de déficit de atención (TDAH) en hijos de madres que lo consumieron durante el embarazo, lo que generó inquietud en la comunidad médica.
Evidencia científica sobre el acetaminofén y neurodesarrollo:
Durante más de una década, se han realizado investigaciones para determinar si existe una relación causal entre el uso prenatal de acetaminofén y trastornos del neurodesarrollo, como autismo y el trastorno de déficit de atención (TDAH).En 2015 y 2017, tanto la FDA como la Sociedad de Medicina Materno-Fetal (SMFM) analizaron la literatura científica, concluyendo que la evidencia era insuficiente y no demostraba un vínculo causal claro.
Las investigaciones disponibles presentaban varias limitaciones metodológicas: muchas dependían de reportes maternos muy posteriores a la exposición, sujetos a sesgos de memoria, o carecían de datos precisos sobre dosis, duración y momento de exposición; empleaban evaluaciones diferentes no comparables entre sí, de los resultados de las pruebas realizadas en los niños y sobretodo, no controlaban adecuadamente los factores genéticos y familiares, ni tampoco si hubo exposición a acetaminofén después del nacimiento.
En el 2021 se publicaron declaraciones de precaución que propusieron restricciones cautelares en su uso prenatal; sin embargo, estas posturas fueron criticadas por sobrestimar los resultados de los estudios con diseño inadecuado y por no considerar el contexto de patología que pudieron condicionar el uso del medicamento.Por ejemplo, hay evidencia importante de que la fiebre, en el embarazo; una de las indicaciones de uso del medicamento, puede relacionarse con estas alteraciones neurologicas en el futuro bebé. Por tanto la asociación de su uso se podría deber a la enfermedad y no al medicamento.
El análisis más reciente, de agosto de 2025, revisó diez nuevos estudios publicados desde 2021. Solo dos (Ahlqvist 2024 y Gustavson 2021) abordaron eficazmente el control de factores genéticos y familiares. Ambos concluyeron que, tras ajustar por estos confusores, no existía asociación significativa entre el uso prenatal de acetaminofén y alteraciones neuropsiquiátricas en los hijos de madres expuestas al acetaminofen durante el embarazo. .
Consideraciones clínicas y consejos para la consulta
Como en cualquier situación clínica en general; es necesario considerar el contexto clínico y el equilibrio riesgo-beneficio del uso de cualquier medida diagnóstica o terapéutica, más aún durante el embarazo..No tratar adecuadamente condiciones como fiebre, migrañas o dolor puede traer consecuencias graves para la madre y el feto; por ejemplo, la fiebre no tratada se relaciona con un mayor riesgo de defectos del tubo neural y otras malformaciones.
La situación de no riesgo no existe, de allí la máxima terapéutica que se define como “PRIMO NON NOCERE” esto es “primero no hacer daño” .
Siempre que un profesional indica un tratamiento hace un balance entre el beneficio del tratamiento, los riesgos que podría conllevar y los costos. No tratar una condición clínica también lleva riesgos y la decisión de indicar un tratamiento determinado, se da cuando los beneficios son superiores a los riesgos.
Exagerar riesgos teóricos podría llevar a la infratratamiento, lo cual no está exento de riesgos.
Ante la creciente preocupación social y mediática, los profesionales debemos asesorar a sus pacientes explicando la evidencia disponible, los límites metodológicos de los estudios, enseñar el uso adecuado del medicamento y tranquilizar sobre su seguridad cuando está indicado.El acetaminofén es accesible y de bajo costo, y cualquier restricción injustificada podría limitar las opciones de tratamiento que son seguras, para el manejo del dolor y la fiebre en el embarazo.
Conclusión
El ACOG mantiene que el acetaminofén es el medicamento más seguro y recomendado como primera línea para el tratamiento del dolor y la fiebre en gestantes.No existe evidencia científica robusta que justifique un cambio en las recomendaciones actuales, y se debe continuar su uso prudente y respaldar a las pacientes con información basada en evidencia.
Fuente: ACOG
La presente información no sustituye el buen consejo de un profesional sanitario de su confianza.
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Comunicado de la Sociedad Catalana de Obstetricia y Ginecologia
Cita textual:
“Benvolgut/da,
Davant les informacions recents des de l’administració Trump d’Estats Units, afirmant la vinculació de l’ús de paracetamol durant l’embaràs amb el risc d’autisme, des de la Societat Catalana d’Obstetrícia i Ginecologiala juntament amb la Societat Catalana de Farmàcia Clínica, la Societat Catalana de Farmacologia, la Societat Catalana de Pediatria i la Societat Catalana de Psiquiatria i Salut Mental, en el marc de l’Acadèmia de Ciències Mèdiques de Catalunya i Balears, s’ha emès un comunicat públic, afirmant que actualment no s’ha demostrat la relació entre l’ús emplaçant a evitar difondre missatges alarmistes sense base científica pot generar por innecessària i afectar negativament la salut pública.
Adjuntem el comunicat per poder accedir al contingut.
Atentament,Fin de la cita
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El American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG) actualizó en agosto de 2025 su guía sobre la vacunación COVID-19 para embarazadas, mujeres lactantes y mujeres que planeen un embarazo, recalcando la importancia de recibir la vacuna actualizada, o el refuerzo independientemente del trimestre o etapa del embarazo [1].
Las embarazadas son especialmente vulnerables a sufrir complicaciones graves por COVID-19, incluyendo mayor riesgo de hospitalización, enfermedad grave y desenlaces adversos como parto prematuro o mortalidad materna.
La vacunación reduce significativamente el riesgo de enfermedad grave tanto en la madre como en el recién nacido, ya que los anticuerpos generados por la madre pasan al bebé durante el embarazo, protegiéndolo especialmente en sus primeros seis meses de vida, etapa en la que aún no es elegible para vacunarse y es el grupo pediátrico más hospitalizado por COVID[1].
La evidencia acumulada, basada en estudios internacionales de alta calidad con cientos de miles de embarazadas, descarta que exista algún riesgo de resultados adversos por la vacunación.
Los efectos secundarios son leves: dolor en el sitio de inyección, fatiga y fiebre ocasional. Las reacciones graves, como la anafilaxia, son extremadamente raras[1].
No existe evidencia de que la vacuna afecte la fertilidad, ni que aumente las tasas de pérdida gestacional, incluso después de dosis de refuerzo.
Tampoco hay razón médica para posponer embarazo tras la vacunación. Ni se requiere realizar una prueba de embarazo antes de recibirla.
Además, la inmunización se puede administrar junto con otras vacunas recomendadas durante el embarazo, como la gripe, Tdap y RSV[1].
En mujeres lactantes, los datos confirman la seguridad de la vacuna, sin impacto negativo en la lactancia ni en los bebés.
Los anticuerpos producidos por la vacuna aparecen en la leche materna, añadiendo una capa de protección adicional al lactante[1].
En conclusión, El ACOG recomienda la vacunación contra el COVID-19 a las embarazadas, a las madres lactantes y a quienes se planean quedarse embarazadas.
La vacuna protege la salud materna, disminuye complicaciones obstétricas y brinda defensa crucial al recién nacido frente a complicaciones del COVID-19[1].
La presente información no sustituye el buen consejo de un profesional sanitario de su confianza
Fuentes
[1] COVID-19 Vaccination Considerations for Obstetric–Gynecologic Care https://www.acog.org/clinical/clinical-guidance/practice-advisory/articles/2020/12/covid-19-vaccination-considerations-for-obstetric-gynecologic-care¿Te gusta?, ¡compartelo!:
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El trauma perineal es una de las complicaciones más comunes tras el parto vaginal, ocurre entre el 50% y el 90% de las mujeres que tienen un parto vaginal normal, y de ellas, entre un 4 y un 11% pueden presentar lesiones más graves que afectan al esfínter anal (OASIS, por sus siglas en inglés).
Las causas de éstas lesiones, son variadas y con frecuencia no determinables; se pueden asociar a partos que ocurren muy rápido o al contrario a obstruidos, periodos de expulsión prolongados que produce edemas en los tejidos y los hace más fáciles de lesionar. Bebés grandes, pelvis estrechas, edad de la madre; muy mayor (tejidos menos elásticos). o muy joven (adolescentes) . El uso de instrumentos para ayudar al nacimiento. Procedimientos que se realizan cuando están indicados, en beneficio de la madre o del feto.
Estas lesiones en la minoría de los casos; pueden generar situaciones difíciles a corto y largo plazo, incluyendo dolor persistente, dolor con las relaciones,, alteraciones del suelo pélvico, depresión posparto, así como incontinencias de orina o de gases o heces por recto, afectando de forma importante la calidad de vida y el vínculo con el recién nacido.
Los resultados finales, dependen fundamentalmente de el grado de la lesión, la técnica y material utilizados en la reparación, y la experiencia del profesional que atiende le parto o repara la lesión. Así como de factores que afectan cualquier procedimiento quirúrgico, como la edad de la madre, enfermedades asociadas, nutrición, calidad de tejidos, hábitos como el tabaco, enfermedad vascular o patologia intestinal, enfermedades autoinmunes, obesidad, por mencionar algunas.
Es recomendable que tras todo parto vaginal se lleve a cabo una valoración mediante una revisión cuidadosa., explorando la vagina, el periné y el recto, con el fin de identificar correctamente el tipo de desgarro.
Clasificación de desgarros perineales:
- Primer grado: piel y mucosa vaginal.
- Segundo grado: involucra músculos perineales.
- Tercer grado: compromiso parcial o total del esfínter anal externo e interno.
- Cuarto grado: extensión a mucosa rectal.
En desgarros menores (grados I y II), si la lesión no sangra, puede optarse por no suturar o por el uso de adhesivos cutáneos, lo que se asocia a menor dolor, mejor satisfacción y similar cicatrización.
Cuando es necesaria la sutura, se recomienda usar material absorbible sintético (ej. poliglactina o poliglecaprone) y técnicas de sutura continua no bloqueadas, que producen menos dolor y menos complicaciones respecto a las suturas interrumpidas tradicionales.
En cambio, las lesiones graves (OASIS, grados III y IV) requieren reparación sistemática, con analgesia adecuada, profilaxis antibiótica y, en muchos casos, catéter urinario temporal.
Se aconseja una reparación por planos: primero mucosa rectal, luego esfínter interno y finalmente el esfínter externo, éste último puede aproximarse con técnica término-terminal o solapada. La elección depende de la extensión de la rotura, aunque la técnica solapada parece ofrecer mejores resultados a un año en términos de continencia.
El posoperatorio incluye control del dolor con medidas locales y analgésicos simples, uso programado de laxantes para evitar estreñimiento, y seguimiento precoz en consulta (a las dos semanas).
La mayoría de los casos de incontinencias, post parto suelen ser leves y mejoran con el tiempo o con rehabilitación.
En algunos casos, el abordaje multidisciplinar y la derivación a unidades especializadas en suelo pélvico pueden mejorar la recuperación funcional y reducir complicaciones a largo plazo.
En conclusión, el manejo óptimo de las laceraciones perineales combina diagnóstico minucioso, técnica quirúrgica adecuada, uso apropiado de materiales y experiencia del equipo asistencial.
Aún así, se ha de entender que el parto vaginal, se trata de una experiencia intensa, que generalmente acaba, bien. Y es la mejor vía para el nacimiento. Sin embargo expone a ciertas situaciones que generalmente se resuelven bien, la evolución en las técnicas quirúrgicas, en la anestesia hace que las complicaciones normales se puedan manejar mejor en los tiempos que corren.
Algunos casos pueden requerir de manejo multidisciplinar, especializado, para mejorar la calidad de vida.
La estandarización mediante protocolos y formación continua de los profesionales es clave para reducir complicaciones y mejorar la calidad de vida de las mujeres tras el parto.
FUENTE: American Journal Of Obstetrics and Gynecology
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El American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG) acaba de publicar en agosto de 2025 una actualización de sus recomendaciones c sobre la vacunación durante el embarazo frente a COVID-19, gripe (influenza) y el virus respiratorio sincitial (RSV).
Este comunicado recoge la evidencia científica más reciente y refuerza un mensaje claro: vacunarse durante el embarazo es la mejor manera de proteger tanto a la madre como al bebé contra graves complicaciones respiratorias.
Vacunas recomendadas y beneficios
COVID-19
El ACOG indica que todas las embarazadas deben recibir la vacuna actualizada contra el COVID-19, ya sea durante el embarazo, cuando planean quedarse embarazadas, en el posparto o durante la lactancia. Los datos muestran que la vacunación en el embarazo disminuye de forma significativa el riesgo de complicaciones graves y protege al recién nacido a través de la transferencia de anticuerpos. Además, los efectos secundarios suelen ser leves y no se ha observado un aumento del riesgo de problemas en el embarazo.Influenza (Gripe)
La gripe puede ser especialmente peligrosa para embarazadas y bebés. ACOG recomienda vacunarse tan pronto como esté disponible la vacuna en cualquier trimestre del embarazo, así como antes del inicio de la temporada gripal. La nueva vacuna intranasal, aunque aprobada para autoadministración en casa y farmacia, no está recomendada durante el embarazo, sino solo en el posparto y lactancia si se prefiere evitar la inyección.RSV
El RSV es causa frecuente de hospitalización en recién nacidos. La recomendación es que las embarazadas reciban la vacuna bivalente contra RSV en la gestación entre las semanas 32 0/7 y 36 6/7, asegurándose de que no haya un parto planeado en las siguientes dos semanas. Si la madre eligiera no vacunarse, el bebé debería recibir un anticuerpo monoclonal al nacer para estar protegido frente a esta enfermedad.Seguridad y administración conjunta
Todas estas vacunas pueden administrarse al mismo tiempo si es necesario, y los efectos secundarios reportados son generalmente leves. ACOG enfatiza que no existe evidencia de que estas vacunas causen efectos negativos en el embarazo ni en el desarrollo de los bebés. Por el contrario, vacunarse ayuda a prevenir hospitalizaciones y puede salvar vidas.
Mensaje clave
El documento de ACOG hace un llamamiento a todos los profesionales de la salud para que impulsen activamente la vacunación materna como herramienta esencial para mantener sanas a las embarazadas y a sus hijos. En un contexto de cierta desinformación y dudas, la confianza en el profesional sanitario y la evidencia científica son fundamentales para tomar decisiones informadas y seguras sobre la inmunización materna[1].
Fuentes
[1] ACOG Releases Updated Maternal Immunization Guidance COVID Influenza RSV https://www.acog.org/news/news-releases/2025/08/acog-releases-updated-maternal-immunization-guidance-covid-influenza-rsvLa presente información no sustituye el consejo de un profesional sanitario de su confianza.
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Un creciente conjunto de estudios científicos respalda que compuestos presentes en el café —principalmente la cafeína y los polifenoles, como el ácido clorogénico— activan la vía metabólica de la AMPK (proteína quinasa activada por AMP), una enzima clave en la regulación del equilibrio energético celular.
La activación de AMPK se asocia con múltiples beneficios para la salud metabólica: facilita la oxidación de grasas, mejora la captación de glucosa, reduce la acumulación de lípidos en el hígado y promueve un perfil metabólico más eficiente. Estos efectos han sido comparados con los beneficios del ejercicio físico o ciertos medicamentos como la metformina .
Estudios publicados en revistas científicas como Cell Metabolism, Frontiers in Nutrition y Frontiers in Pharmacology; demuestran que:
• La cafeína puede activar AMPK mediante alteraciones del índice AMP:ATP dentro de la célula y a través de vías de señalización dependientes del calcio .
• Los polifenoles del café, en especial los derivados de subproductos como la cáscara o la “silverskin”, también activan AMPK, reducen el estrés oxidativo y estimulan la función mitocondrial, lo que favorece la salud hepática y metabólica .
Un artículo particularmente relevante, publicado en Frontiers in Nutrition en 2022, demostró que ciertos extractos del café redujeron entre un 23% y un 41% la acumulación de lípidos en modelos celulares hepáticos, y regularon positivamente genes implicados en el metabolismo energético .
Estos hallazgos consolidan la idea de que el consumo moderado (una o dos tasas al día) y regular de café podría contribuir a prevenir enfermedades como el síndrome metabólico, la resistencia a la insulina o el hígado graso no alcohólico, además de favorecer la longevidad saludable.
Como siempre, estos beneficios deben considerarse dentro del contexto de un estilo de vida activo y una alimentación equilibrada.Grupos de riesgo
El café y, en particular, la cafeína deben consumirse con precaución durante el embarazo.
Las principales autoridades sanitarias, como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y asociaciones como el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG), recomiendan que las embarazadas limiten la ingesta de cafeína a un máximo de 200mg al día, lo que equivale aproximadamente a una taza de café filtrado (230-250ml).
Esto se debe a que la cafeína atraviesa la placenta y su eliminación es más lenta durante el embarazo, aumentando la permanencia de la sustancia en el organismo materno y fetal.
Evidencia científica sobre riesgos:
Un consumo superior al recomendado puede asociarse a un mayor riesgo de aborto espontáneo, parto prematuro, restricción del crecimiento fetal y bajo peso al nacer. También se han detectado posibles alteraciones en el desarrollo neurológico del feto y hay cierto debate sobre la seguridad de consumir incluso cantidades muy bajas de cafeína, ya que algunas publicaciones recientes abogan por la precaución máxima ante la posibilidad de efectos adversos.
Además, la sensibilidad a la cafeína varía: algunas mujeres pueden notar que incluso con una taza diaria tienen síntomas como nerviosismo, insomnio o molestias digestivas. El café también puede interferir en la absorción de calcio, nutriente esencial durante la gestación.
Otros grupos que deberían evitar o limitar el café:
La cafeína no es aconsejable o debe restringirse también en:
• Personas con trastornos de ansiedad: La cafeína puede agravar síntomas como nerviosismo o ataques de pánico.
• Personas con problemas cardíacos: Puede aumentar la presión arterial y la frecuencia cardíaca, lo cual es peligroso para personas con hipertensión, arritmias o enfermedades cardíacas.
• Personas con problemas gastrointestinales: El café puede irritar la mucosa gástrica y empeorar gastritis, reflujo o úlceras.
• Personas sensibles a la cafeína: Quienes experimentan insomnio, temblores, palpitaciones u otros síntomas con pequeñas dosis de café deben evitarlo o limitarlo al máximo.
• Madres lactantes: Ya que parte de la cafeína pasa a la leche materna y puede afectar al bebé.
Recomendaciones prácticas
• Durante el embarazo, limita el café a una taza al día y revisa otras fuentes de cafeína en tu dieta (té, refrescos, chocolate, bebidas energéticas).
• Consulta siempre a tu ginecólogo sobre tu tolerancia y la cantidad segura en base a tu historial y características personales.
En conclusión:El café no está contraindicado en el embarazo, pero debe tomarse con moderación y siempre bajo supervisión médica. Los mismos principios de precaución se aplican a otros grupos de riesgo como quienes padecen ansiedad, problemas cardíacos, trastornos digestivos o son especialmente sensibles a la cafeína.
Siempre es mejor pecar de prudentes, individualizar el consejo médico y priorizar la salud tanto materna como fetal.
La presente información no sustituye el buen consejo de un profesional sanitario de su confianza
Referencias
1. Caffeine promotes autophagy in skeletal muscle cells by increasing calcium-dependent activation of AMPK (Biochimica et Biophysica Acta).
2. Caffeine attenuates lipid accumulation via the activation of AMP-activated protein kinase in HepG2 cells (Food Sci Biotechnol).
3. Activating Effects of the Bioactive Compounds From Coffee By-Products on Hepatic Metabolism (Frontiers in Nutrition, 2022).
4. Natural products targeting AMPK signaling pathway therapy: mechanisms and prospects (Frontiers in Pharmacology, 2025).5,Organización Mundial de la Salud (OMS): “Healthy eating during pregnancy and breastfeeding”.
6. Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA): “Scientific Opinion on the safety of caffeine” (EFSA Journal 2015;13(5):4102).
7. Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG): “Moderate caffeine consumption during pregnancy” (Committee Opinion No. 462, 2010, reaffirmed 2020).¿Te gusta?, ¡compartelo!:
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Efectivo desde el 31/07/2025, en España, se amplía el permiso por nacimiento a ambos progenitores a 17 semanas; más 2 semanas adicionales hasta que el menor cumpla los 8 años de vida. Sin carácter retroactivo, esto es sólo para los bebés que nazcan a partir de ésa fecha.
Las familias monoparentales, disfrutarán de 32 semanas de permiso. 28 semanas durante el primer año de vida del niño y 4 semanas adicionales hasta que el menor cumpla los 8 años.
Además, con carácter retroactivo hasta el 2 de agosto del 2024 y efectivo a partir del 1 de enero del 2026; se retribuyen 2 semanas, de permiso parental para el cuidado de un menor de hasta 8 años.
El permiso de maternidad y paternidad, se distribuye de la siguiente manera:
- 6 semanas completas ininterrumpidas, a jornada completa. De cumplimiento obligatorio desde la fecha del parto.
- 11 semanas, 22 en el caso de familias monoparentales, se distribuyen a voluntad del trabajador, en periodos semanales. Hasta que el hijo cumpla el año. La madre biológica, puede adelantar éstas semanas, hasta 4 semanas antes de la fecha probable del parto.
- 2 semanas, 4 en el caso de familias monoparentales; para el cuidado del menor, a voluntad del trabajador hasta que el niño cumpla 8 años.
- En los casos de adopción, guarda y acogimiento, el permiso será de 19 semanas para cada adoptante, guarda o acogedor.
El trabajador deberá participar a la empresa con una antelación de 15 días, o en los términos establecidos en los contratos colectivos, el ejercicio de éste derecho.
La presente información no sustituye el buen consejo de un profesional de su confianza.
Fuente:
ASSESSORIA GERUNDA
DEPARTAMENT LABORAL¿Te gusta?, ¡compartelo!:
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La realidad social y cultural de nuestro tiempo, ha hecho que cada vez más las parejas retrasen el momento de la concepción.
La mayoría de los embarazos en etapas tardías de la vida reproductiva de las madres; culminarán bien, sin embargo se trata de embarazos que conllevan un mayor riesgo de ciertas complicaciones, a causa de cambios anatómicos y fisiológicos dependientes del envejecimiento.
La edad afecta el embarazo desde sus inicios, a través de la disminución de la cantidad y calidad de los óvulos, siendo responsable de un aumento de alteraciones en los cromosomas en los bebés. Además causa una disfunción de los tejidos que conforman el aparato genital de la mujer, disminuyendo su elasticidad y aporte sanguíneo. Y tal vez por una conjunción de ambos factores, a una mayor incidencia de alteraciones de la anatomía y función de la placenta.
El envejecimiento ovárico conlleva una mayor frecuencia de errores en la segregación cromosómica (llamada no disyunción) durante la meiosis o división celular especial para producir los gametos. Lo que incrementa el riesgo de aneuploidía embrionaria, abortos espontáneos y alteraciones cromosómicas fetales como la trisomía 21. Y una mayor tasa de pérdidas precoces del embarazo. [1][2]
Por los cambios antes mencionados, el envejecimiento materno se asocia con mayor prevalencia de complicaciones obstétricas como preeclampsia, diabetes gestacional, parto pretérmino, restricción del crecimiento intrauterino, muerte fetal y mayores tasas de cesáreas.
El hecho de que muchos de éstos embarazos sean logrados por fertilización in vitro, añade otra capa de riesgo, perinatal independiente de la edad de la madre.
Los riesgos asociados a la edad materna persisten incluso tras ajustar por comorbilidades y técnicas de reproducción asistida, lo que indica un efecto biológico independiente de la edad.
El deterioro de la función endometrial y placentaria, junto con cambios vasculares y metabólicos relacionados con la edad, contribuyen a estas complicaciones.[3][4][5][6][7][8][9][10]
En resumen, la edad materna avanzada impacta negativamente la fertilidad, la viabilidad embrionaria y el pronóstico obstétrico y perinatal, por mecanismos biológicos que incluyen el envejecimiento ovárico, la mayor frecuencia de aneuploidías y la disfunción placentaria.[3][4][1][9][10][2]
Sin embargo, con un control prenatal adecuado, la mayoría de estas embarazadas tendrán una evolución adecuada.
La presente información no sustituye el buen consejo de un profesional sanitario de su confianza.
References
- Aneuploidy in Mammalian Oocytes and the Impact of Maternal Ageing. Charalambous C, Webster A, Schuh M. Nature Reviews. Molecular Cell Biology. 2023;24(1):27-44. doi:10.1038/s41580-022-00517-3.
- Pregnancy at Age 35 Years or Older. American College of Obstetricians and Gynecologists, Angela Gantt, Torri D. Metz, et al. American College of Obstetricians and Gynecologists (2022).
- Maternal and Perinatal Complications According to Maternal Age: A Systematic Review and Meta-Analysis. Saccone G, Gragnano E, Ilardi B, et al. International Journal of Gynaecology and Obstetrics: The Official Organ of the International Federation of Gynaecology and Obstetrics. 2022;159(1):43-55. doi:10.1002/ijgo.14100.
- Pregnancy at Age 35 Years or Older: ACOG Obstetric Care Consensus No. 11. Obstetrics and Gynecology. 2022;140(2):348-366. doi:10.1097/AOG.0000000000004873.
- Maternal Age Over 40 Years and Pregnancy Outcome: A Hospital-Based Survey. Marozio L, Picardo E, Filippini C, et al. The Journal of Maternal-Fetal & Neonatal Medicine : The Official Journal of the European Association of Perinatal Medicine, the Federation of Asia and Oceania Perinatal Societies, the International Society of Perinatal Obstetricians. 2019;32(10):1602-1608. doi:10.1080/14767058.2017.1410793.
- Pregnancy at 40 Years Old and Above: Obstetrical, Fetal, and Neonatal Outcomes. Is Age an Independent Risk Factor for Those Complications?. Bouzaglou A, Aubenas I, Abbou H, et al. Frontiers in Medicine. 2020;7:208. doi:10.3389/fmed.2020.00208.
- Obstetric and Perinatal Outcomes in Women ≥40years of Age: Associations With Fetal Growth Disorders. Zapata-Masias Y, Marqueta B, Gómez Roig MD, Gonzalez-Bosquet E. Early Human Development. 2016;100:17-20. doi:10.1016/j.earlhumdev.2016.04.010.
- Impact of Maternal Age on Obstetric and Neonatal Morbidity: A Retrospective Cohort Study. Vandekerckhove M, Guignard M, Civadier MS, Benachi A, Bouyer J. BMC Pregnancy and Childbirth. 2021;21(1):732. doi:10.1186/s12884-021-04177-7.
- Pregnancy Outcome in Mothers Over the Age of 35. Heazell AEP, Newman L, Lean SC, Jones RL. Current Opinion in Obstetrics & Gynecology. 2018;30(6):337-343. doi:10.1097/GCO.0000000000000494.
- The Ageing Ovary and Uterus: New Biological Insights. Nelson SM, Telfer EE, Anderson RA. Human Reproduction Update. 2013 Jan-Feb;19(1):67-83. doi:10.1093/humupd/dms043.
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Si eres una mujer sana, y tu embarazo va bien, puedes mantener la actividad física regular a la que estés habituada; o comenzar a tener actividad física regular.
La actividad física en el embarazo, no aumenta el riesgo de tener un aborto, un parto prematuro, o un bebé de bajo peso.
El ejercicio durante el embarazo evita el dolor de espalda, controla el estreñimiento, disminuye el riesgo de preeclampsia, de diabetes gestacional y disminuye la posibilidad de tener una cesárea.
Evita además, la ganancia excesiva de peso durante el embarazo.
Es recomendable que una embarazada sana haga unos 150 minutos de ejercicio aeróbico durante la semana. Pueden ser 30 minutos cinco días a la semana o 50 minutos, tres días a la semana, incluso intervalos de 10 minutos tres veces al día por ejemplo.
La intensidad del ejercicio recomendado durante éste tiempo, es una que llegue aumentar la frecuencia cardíaca y haga sudar, pero que permita hablar normalmente.
Un ejemplo, sería una caminata rápida, yoga para embarazadas, pilates para embarazadas; o incluso actividades como la jardinería.
Si no se ha hecho ejercicio antes, se recomienda comenzar poco a poco, unos cinco minutos al día, añadiendo cinco minutos cada semana hasta llegar a los 30 minutos en un día.
Durante el embarazo, se deben evitar los deportes de contacto físico, el submarinismo, las actividades que pueden acabar en caídas, como el esquí, el surfing o montar a caballo. Igualmente se debe evitar hacer actividad física importante, por encima de los 1000 m de altura sobre el nivel del mar a menos habitualmente se viva en lugares con ésta altitud.
Aún siendo una atleta entrenada, se debería detener el ejercicio, si se presentan síntomas como el sangrado genital, salida abundante de líquido por los genitales, si se encuentra mareada, si el aliento se encuentra entrecortado antes de comenzar el ejercicio, o la presencia contracciones regulares y persistentes del útero, que sean dolorosas.
Ante cualquier duda siempre es recomendable consultar con un profesional sanitario de su confianza.
Fuente: ACOG
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