Es complejo y se hace hasta difícil entender que en un país como Venezuela que atraviesa por tantas y tan importantes circunstancias alguien se ocupe de atender el capricho de un líder autocrático que quiere averiguar quien intenta teóricamente eliminarlo (físicamente), de su eliminación intelectual él solo es responsable, ha hecho el trabajo rápido, se ha ido suicidando en sus desaciertos y palabras. Esa idea cubana tan absurda del magnicidio, usada para concentrar atención, privilegios y convertir al insignificante circunstancial en alguien es idea gastada; esa idea simplona que sirvió en Cuba para generar el culto al Caballo (Fidel) no tiene sentido en un país como Venezuela en medio de su crisis actual, pero hay que recordar que también el difunto eterno utilizó la conseja cubiche y jugó a la víctima y el payaso con el cuento de cuidado que “quieren matarme”.
Cuba es cruel, entre otras cosas por su hábito miserable de chupar sangre, un país que ha vivido del culto a Drácula y el mito de la sangre como sustento del alma. En la actualidad Cuba vive principalmente del chuleo y el tráfico o la trata de seres humanos, esclavos que son entrenados y obligados a llamarse médicos por ejemplo y representarlo, deportistas o entrenadores, delatores o sapos con el título de personal de inteligencia y jugar a la farsa. Que diría Einstein si hoy se entera que los delatores cubanos son llamados personal de inteligencia?, seguramente se reiría con sarcasmo de ese juego de palabras. Estos asesores cubanos infiltrados e inmiscuidos en las políticas internas de países pobres como Bolivia o ricos pobres como Venezuela solo justifican su presencia en el desespero de conseguir el sustento para mantener la desprestigiada e inservible burocracia cubana que ya no tiene elementos de sustento que no sea, repito, el tráfico de seres humanos capacitados dudosamente en oficios caros. Ya imagino a alguno de estos altos funcionarios de inteligencia cubana cercano a Juan Bimba vendiéndole la novedosa idea del magnicidio para salirle al paso al desastre y distraer por un rato la atención de lo verdaderamente importante. La presencia cubana en Venezuela, como en otros países, ha sido, por mucho, negativa, trágica, injusta e innecesaria. Basta mirar el pasado y ver las “contribuciones” cubanas en El Salvador, Nicaragua, África o en cuanto lugar han metido las narices para salvaguardar su maltrecho socialismo “monopersonal” y antipático que les tiene congelados en el tiempo y viviendo en un parque temático (Cuba actual).
Hay que sacar el saldo, costo y beneficio a la presencia cubiche en la Venezuela de la era Comandante y el precio que esa sociedad ha pagado.
Que trágico es que una sociedad se ocupe de banalidades, cuentos y fabulas a capricho y por encargo cuando en realidad se requieren grandes obras, voluntades, convocatorias y unidad en torno a algo y no precisamente a alguien.
Ya veremos en que termina este capítulo con citaciones, declaraciones de presuntos implicados en el intento de “magni-simio” a Juan Bimba mientras los verdaderos matones, hampones, malandros, sinvergüenzas, trúhanes, rufianes y delincuentes gozan de la impunidad que brinda un estado débil y un sistema judicial servil y arcaico, en el marco de una sociedad involutiva, casi rudimentaria y muy básica, una sociedad moderna a decir de los administradores del gran museo temático cubano.
Jesús Zurita Peralta. CI: 6.625.245. Zen Tem Xiao.






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