Básicamente existen dos tipos de incontinencia de orina en la mujer, una de ellas, la de esfuerzo, es debida un descenso de la vejiga en relación a la uretra, que altera el ángulo entre éstas dos estructuras, trasmitiéndose la presión abdominal aumentada hacia la uretra y produciéndose un escape de orina.
El otro tipo lo constituye la incontinencia de urgencia, ésta se debe a un desbalance entre el músculo de la vejiga, el detrusor, que es más fuerte e involuntario y el esfínter externo de la uretra, que es más débil y responde a la voluntad, se produce una lucha entre éstos dos músculos, generándose un deseo imperioso de ir a orinar y finalmente se produce la incontinencia de orina.
La incontinencia de esfuerzo, suele mejorar con rehabilitación del suelo pélvico o con cirugía, cuando la primera falla.
La incontinencia de urgencia requiere de tratamiento de la causa, si es por atrofia, el uso de estrógeno tópico o sistémico, puede mejorarla. Igualmente si hay infección asociada, el tratamiento de la misma. En muchos casos no se puede tratar la causa, por ejemplo en vejigas neuropáticas de diabéticos, que pierden la inervaciòn que controla la micción. O en los casos donde no hay una causa evidente.
Existen medidas generales, para ayudar a lidiar con la incontinencia de urgencia, micciones frecuentes programadas durante el día, evitar tomar exceso de líquidos, no más de litro y medio al dia, evitar las xantinas presentes en el café, el té o las bebidas de cola, tratar infecciones concomitantes.
Exixte medicación específica para relajar el músculo detrusor. Además la neuroestimulación de nervio peroneal o tibial anterior, han demostrado ser de utilidad y en casos seleccionados, la inyección de toxina botulínica, intra vesical puede producir mejoría de éstos síntomas molestos al producir relajación del detrusor.
Con estas medidas la mayoría de las pacientes obtendrán una mejoria importante de su calidad de vida.
Existen otros tipos de incontinencia urinaria, pero estos dos tipos explican la mayoria de los cuadros que nos encontramos en clinica.
La presente información no sustituye el buen consejo de un profesional sanitario de su confianza.
FUENTE: The Journal of urology







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