Existen dos enfoques desde el punto de vista sanitario, para enfrentar las situaciones, de salud, está el enfoque poblacional, que es en el que se basan casi todos los estudios sobre la utilidad, de algún método o tratamiento, y el enfoque individual, que utiliza la mejor evidencia, en la atención de cada paciente en particular.
En la medicina, como en la vida, nadie tiene la verdad absoluta, los que preconizan la verdad absoluta crean dogmas y los dogmas, sean políticos, religiosos o científicos, son muy peligrosos en la aplicación de la ciencia y en la vida real.
Los dogmas se suelen basar en creencias, en ciencia, siempre se habla usando el término «a la luz de los conocimientos actuales , determinado hecho puede ser causado por estas variables» y a medida que la ciencia avanza, las causas pueden ser diferentes, varían, por eso se llaman variables.
Resulta que los estudios poblacionales, demuestran cosas, como que el auto examen de la mama no tiene utilidad para diagnóstico precoz del cáncer de mama, ni tan sólo el examen que hace el médico en una consulta parece ser de utilidad, ya que las que se auto examinan las mamas no viven más, que las que no lo hacen. Y en cambio se exponen a realizarse pruebas que podrían ser no necesarias y aumentando los costos sanitarios y la ansiedad en la población general.
Sin embargo, los que llevamos algún tiempo en esto, nos damos cuenta de que existen situaciones, que si se miran en el contexto poblacional puede que sean estadísticas no significativas, pero en el caso en particular, se trata del 100 % de la estadística, donde una paciente un par de meses después de una mamografia normal, se nota un bulto al examinarse la mama y al valorarlo, surge un diagnóstico inesperado de cáncer. O la paciente asintomática que durante una visita por otro problema, detectamos algo en su pecho y surge el hallazgo inesperado, afortunadamente estos casos no son muy frecuentes.
Lo cierto es que la mamografia, no es todo lo bueno que quisiéramos que fuera, se basa en la presencia de un tipo de imágenes que se llaman microcalcificaciones, que no siempre están presentes en el cáncer; ni siempre que están presentes, significa que haya un cáncer, de allí que tenga capacidades de detección (sensibilidad) menores de las que quisiéramos y capacidades de descarte del cáncer (especificidad) también por debajo de lo quisiéramos. Pero es la prueba que hacemos servir, pues no existe otra. Y su sensibilidad y especificidad mejoran cuando se utiliza, en poblaciones de riesgo.
De allí que cueste tanto hacer recomendaciones rotundas, el sentido común debe prevalecer. Tal vez lo ideal sea una posición intermedia, no obsesionarse con el auto examen ni con las mamografias, simplemente que cada quien se conozca su pecho y en el caso de notar un cambio persistente, consultar para ser evaluada.
En cuanto a las mamografias, no son vacunas contra el cáncer, se trata un tipo de prevención que se denomina prevención terciaria, diagnóstico precoz, es decir que el cáncer tiene que estar presente para ser diagnosticado, sabemos que esta patología tarda lustros en desarrollarse, y la mamografia también lleva un riesgo de tratamientos innecesarios, de allí que hay que hacer las que estén indicadas de acuerdo a los perfiles de riesgo individual.
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La presente información no sustituye el buen consejo de un profesional sanitario de su confianza.
FUENTE: Cuadernos de cultura científica
Imagen de libre distribución tomada de PIXABAY







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