
Su silbato le brinda autoridad y hace que los coches que están fuera de orden cumplan con sus deseos y se movilicen si así se los hace ver con lógica irrefutable.
Las palomas no parecen inmutarse ante la violencia y vehemencia de sus gestos.
Unos turistas del norte se les ocurrió tomarle una foto, y agresivamente, con la ayuda de su silbato y gestos vehementes, les indicó groseramente que no le tomasen fotografías.
El señor se sabía centro de atención y disfrutaba de su poder, sobre todos los que le mirábamos, se me ocurrió escribir estas líneas y me dije «le haré una foto de manera disimulada con el móvil y no se dará cuenta».
Todo montado, sin embargo de alguna manera se dio cuenta y sonó el silbato dirigiendo improperios y señalando que yo sabía que no le podía hacer fotos, y sin embargo se la había hecho.
Sentí agobio por violar su deseo, y sin embargo no resisto la tentación de publicar su foto.
Un homenaje sincero y humilde a un hombre dueño de sí y de su entorno, que conoce sus fortalezas y que puede enseñarnos mucho a los que nos creemos cuerdos y sanos…







Deja un comentario