
Mi madre solía decir al referirse a un amigo de mi infancia
«…es tan pobre que lo único que tiene es dinero…»
El comentario viene al caso por un mail que recibí recientemente, el cual pone en evidencia, algo que el mismo define como «pobreza mental», de gente con dinero y sin dinero. (Al menos los que no tienen medios de subsistencia tienen la excusa).
Se trata de una reflexión acerca de otro tipo de pobreza, que pienso que es bastante común en nuestras sociedades occidentales, donde en ocasiones se tiende a soslayar el cultivo personal, en la oferta de luces y colores que opone el consumo, y ante una pérdida de algunos valores importantes, en un culto al hedonismo, que puede ser la fuente de tanta insatisfacción y de violencia, objetiva y subjetiva…







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