El trauma perineal es una de las complicaciones más comunes tras el parto vaginal, ocurre entre el 50% y el 90% de las mujeres que tienen un parto vaginal normal, y de ellas, entre un 4 y un 11% pueden presentar lesiones más graves que afectan al esfínter anal (OASIS, por sus siglas en inglés).
Las causas de éstas lesiones, son variadas y con frecuencia no determinables; se pueden asociar a partos que ocurren muy rápido o al contrario a obstruidos, periodos de expulsión prolongados que produce edemas en los tejidos y los hace más fáciles de lesionar. Bebés grandes, pelvis estrechas, edad de la madre; muy mayor (tejidos menos elásticos). o muy joven (adolescentes) . El uso de instrumentos para ayudar al nacimiento. Procedimientos que se realizan cuando están indicados, en beneficio de la madre o del feto.
Estas lesiones en la minoría de los casos; pueden generar situaciones difíciles a corto y largo plazo, incluyendo dolor persistente, dolor con las relaciones,, alteraciones del suelo pélvico, depresión posparto, así como incontinencias de orina o de gases o heces por recto, afectando de forma importante la calidad de vida y el vínculo con el recién nacido.
Los resultados finales, dependen fundamentalmente de el grado de la lesión, la técnica y material utilizados en la reparación, y la experiencia del profesional que atiende le parto o repara la lesión. Así como de factores que afectan cualquier procedimiento quirúrgico, como la edad de la madre, enfermedades asociadas, nutrición, calidad de tejidos, hábitos como el tabaco, enfermedad vascular o patologia intestinal, enfermedades autoinmunes, obesidad, por mencionar algunas.
Es recomendable que tras todo parto vaginal se lleve a cabo una valoración mediante una revisión cuidadosa., explorando la vagina, el periné y el recto, con el fin de identificar correctamente el tipo de desgarro.
Clasificación de desgarros perineales:
- Primer grado: piel y mucosa vaginal.
- Segundo grado: involucra músculos perineales.
- Tercer grado: compromiso parcial o total del esfínter anal externo e interno.
- Cuarto grado: extensión a mucosa rectal.
En desgarros menores (grados I y II), si la lesión no sangra, puede optarse por no suturar o por el uso de adhesivos cutáneos, lo que se asocia a menor dolor, mejor satisfacción y similar cicatrización.
Cuando es necesaria la sutura, se recomienda usar material absorbible sintético (ej. poliglactina o poliglecaprone) y técnicas de sutura continua no bloqueadas, que producen menos dolor y menos complicaciones respecto a las suturas interrumpidas tradicionales.
En cambio, las lesiones graves (OASIS, grados III y IV) requieren reparación sistemática, con analgesia adecuada, profilaxis antibiótica y, en muchos casos, catéter urinario temporal.
Se aconseja una reparación por planos: primero mucosa rectal, luego esfínter interno y finalmente el esfínter externo, éste último puede aproximarse con técnica término-terminal o solapada. La elección depende de la extensión de la rotura, aunque la técnica solapada parece ofrecer mejores resultados a un año en términos de continencia.
El posoperatorio incluye control del dolor con medidas locales y analgésicos simples, uso programado de laxantes para evitar estreñimiento, y seguimiento precoz en consulta (a las dos semanas).
La mayoría de los casos de incontinencias, post parto suelen ser leves y mejoran con el tiempo o con rehabilitación.
En algunos casos, el abordaje multidisciplinar y la derivación a unidades especializadas en suelo pélvico pueden mejorar la recuperación funcional y reducir complicaciones a largo plazo.
En conclusión, el manejo óptimo de las laceraciones perineales combina diagnóstico minucioso, técnica quirúrgica adecuada, uso apropiado de materiales y experiencia del equipo asistencial.
Aún así, se ha de entender que el parto vaginal, se trata de una experiencia intensa, que generalmente acaba, bien. Y es la mejor vía para el nacimiento. Sin embargo expone a ciertas situaciones que generalmente se resuelven bien, la evolución en las técnicas quirúrgicas, en la anestesia hace que las complicaciones normales se puedan manejar mejor en los tiempos que corren.
Algunos casos pueden requerir de manejo multidisciplinar, especializado, para mejorar la calidad de vida.
La estandarización mediante protocolos y formación continua de los profesionales es clave para reducir complicaciones y mejorar la calidad de vida de las mujeres tras el parto.
FUENTE: American Journal Of Obstetrics and Gynecology
La presente información no sustituye el buen consejo de un profesional sanitario de su confianza.







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