Las hormonas son necesarias para la vida diaria, son los mensajeros que utiliza nuestro cuerpo para organizar sus funciones y tienen sistemas de regulación de sus niveles para evitar las enfermedades que se pueden ocasionar con su exceso.
En la menopausia, los ovarios pierden la capacidad de producir hormonas sexuales, en un proceso fisiológico normal, que la mayoría de las mujeres transitarán sin problemas. Es una etapa más de la vida de la mujer, donde vivirá un tercio de su vida y cuya razón evolutiva, es que sean depositarias de una experiencia vital, a ser transmitida a generaciones siguientes.
No existen secretos para una vida sana, alimentación adecuada, evitar tabaco y alcohol, hacer ejercicio, son recetas, para una buena salud en general, que la evidencia científica establece que funcionan. En la menopausia y en todas las etapas de la vida.
Ahora bien algunas mujeres transitan por esta etapa con síntomas limitantes, los calores y los sofocos, insomnio, cambios en el ánimo, afectación de las concentración y la memoria, falta de deseo sexual, síntomas vaginales molestos, molestias articulares. Relacionadas con la deficiencia de estrógenos muchas transitorias. otras tienden a evolucionar a más.
El enfoque del manejo de la menopausia ha ido cambiando a medida que los avances en medicina nos han permitido controlar la enfermedad y a medida que la expectativa de vida aumenta. Un enfoque inicial era la prevención del cáncer, cuando esto estuvo controlado; nos empezamos a preocupar por el riesgo cardiovascular, una vez controlados estos factores, nos comenzamos a preocupar más por la calidad de vida en la tercera edad.
Es en éste punto donde entra el uso de terapia hormonal de reemplazo, con evidencia científica que avala su uso. en pacientes que así lo ameritan, que es aquel grupo pequeño de mujeres en esta etapa que no lo llevan bien.
Existen tratamientos seguros que se pueden usar. disponibles bajo prescripción facultativa.
En éste punto quería comentar dos líneas en relación al uso de hormonas masculinas. La testosterona, su indicación más formal de momento, es en las pacientes que tengan disminución importante del deseo sexual, estos es en los casos en que ello sea un problema; una vez descartadas otras causas de ello, su administración debe ser controlada de cerca, a. dosis al rededor de una décima parte de la que se usa en hombres. Con controles clínicos y de laboratorio y por el tiempo mínimo necesario. Algunos de los efectos secundarios del uso de testoterona como son el cambio de voz y la caída del cabello, pueden no ser del todo reversibles.
Igualmente recordamos, que. existe un alerta de las sociedades científicas en cuanto al uso de pellets, que ya discutimos en un post previo.
Las presentes recomendaciones no sustituyen el buen consejo de un profesional sanitario de su confianza.
FUENTE:
Testosterone Use for Hypoactive Sexual Desire Disorder in Postmenopausal Women. Parish SJ, Kling JM. Menopause (New York, N.Y.). 2023;30(7):781-783. doi:10.1097/GME.0000000000002190.
Use of Testosterone in Postmenopausal Women. Davis SR. Endocrinology and Metabolism Clinics of North America. 2021;50(1):113-124. doi:10.1016/j.ecl.2020.11.002.
Sexual Dysfunction in Women. Davis SR. The New England Journal of Medicine. 2024;391(8):736-745. doi:10.1056/NEJMcp2313307.
Compounded Bioidentical Menopausal Hormone Therapy: ACOG Clinical Consensus No. 6. Obstetrics and Gynecology. 2023;142(5):1266-1273. doi:10.1097/AOG.0000000000005395.







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