Hasta una de cada 8 mujeres que han tenido un parto, pueden presentar síntomas de depresión post parto. Algunas mujeres normalmente, pueden sentirse tristes, preocupadas o cansadas algunos días luego del parto. Si los síntomas persisten luego de dos semanas o se agravan, podría tratarse del cuadro que nos ocupa.
Los síntomas que persistan por más de 2 semanas post parto y que nos deberían alertar, serían los siguientes: Sentirse irritable, de mal humor, triste, desesperada, culpable o sin valor. Comer más o menos de lo usual, dormir en exceso o menos de lo usual; llanto fácil o tristeza, pérdida del interés, alegría o de disfrute de cosas que solía disfrutar. Alejamiento de amigos o de la familia, pensamientos de lesiones a si misma o al bebé.
Muchas mujeres se sienten culpables por éstos síntomas y no los comentan con nadie. Es importante saber que éstos síntomas no significan que la que los padece sea una mala madre, se trata de una condición que con ayuda se puede superar.
El cuadro se ha relacionado con cambios hormonales del post parto; sin embargo, su origen suele ser multifactorial. Es más frecuente en mujeres que han sufrido de depresión, antes o durante el embarazo; las que tienen antecedentes familiares de depresión, las que hubiesen sufrido abusos en la infancia o tienen problemas de violencia doméstica, o familiares.
Además, las que han tenido un parto difícil o que hayan tenido problemas en embarazos previos; las que tienen poco soporte familiar o social; las adolescentes que se embarazan; las que tienen dificultad para amamantar, las que tuvieron un embarazo no deseado y las que han tenido un bebé que requiere de cuidados especiales.
Sin embargo, el cuadro puede presentarse en cualquier embarazada aún sin factores de riesgo.
Las siguientes medidas pueden ayudar a paliar los síntomas, además de acudir a un profesional de salud mental: Descansar tanto como se pueda, dormir mientras el bebé esté durmiendo. No tratar de hacer todo, pedir ayuda a la pareja, familia o amigos. Tratar de hacer tiempo para desconectar, salir con amigos o con su pareja.
Hablar de éstos sentimientos con la pareja, miembros de la familia o amigos. Hablar con otras madres, puede ayudar a compartir experiencias, grupos de soporte.
Evitar hacer cambios importantes alrededor de la fecha de nacimiento del bebé, la llegada de un nuevo miembro a la familia ya es un cambio importante, para añadirle más estrés.
Para muchas de éstas recomendaciones es necesario el soporte de la pareja, un amigo o un profesional de la salud, que ayude a cuidar al bebé, mientras la madre se encuentra deprimida.
Además de las recomendaciones previas, a veces es necesaria la prescripción de medicamentos, algunos se pueden utilizar durante la lactancia, generalmente suelen tomar algunas semanas en actuar.
La depresión post parto si no se trata, puede causar, pérdida de la energía, dificultad para atender las necesidades del recién nacido, irritabilidad y riesgo de suicidio. La depresión no tratada en la madre se ha relacionado en la descendencia, con retraso del leguaje y trastornos de aprendizaje, dificultad en establecer un vínculo, trastornos de comportamiento, niños con menor estatura y riesgo de obesidad.
En conclusión, la depresión post parto. es un cuadro relativamente frecuente, que puede afectar a la madre y al recién nacido, tratarla es importante. Las que la padecen no son malas madres, sólo pasan por un período de enfermedad, no existe motivo para sentirse culpable por estar deprimida, solicitar ayuda es una demostración de fortaleza, no de debilidad.
FUENTE: Women’s Health
La presente información no sustituye el buen consejo de un profesional sanitario de su confianza.







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