La respuesta sexual en la mujer, es una interacción compleja entre factores hormonales y psicológicos, la disminución del deseo sexual, que preocupe, no suele tener una respuesta terapéutica sencilla.
No existe una frecuencia ideal de relaciones, la frecuencia suele depender de muchos factores, de cada pareja en particular, si una pareja determinada, se encuentra bien con una determinada frecuencia de relaciones, puede ser que ésta disminución del deseo sexual, no sea un problema.
Los casos en que la pareja se muestra preocupada por la disminución de las relaciones, entran en el aparte de deseo sexual hipoactivo.
En la post menopausia, una causa común son los cambios hormonales, la terapéutica hormonal puede tratar el problema, sin embargo es necesario, un manejo. integral del mismo.
En éstos casos, se deben descartar aspectos psicológicos, como ansiedad, depresión, insomnio; existe una relación casi directa entre insomnio y disminución del deseo sexual. Al parecer nuestro cuerpo prioriza el dormir, sobre el sexo.
Desde el punto de vista físico, un examen ginecológico, puede detectar algún problema, como sequedad, alteraciones de la piel vulvar, prolapso genital, incontinencias, infecciones o atrofia.
La atrofia, se puede presentar en mujeres que dan el pecho, en las que toman píldoras anticonceptivas sin estrógenos, en las deportistas de alta competencia, que tienen retraso menstrual, en las que tienen trastornos de conducta alimentaria, del espectro anorexia, bulimia. Y por supuesto en la post menopausia.
La atrofia suele llevar a relaciones dolorosas, que hacen que se eviten, entrando en un círculo de menos función, más atrofia, y más dolor.
En los casos en que haya atrofia, asociada a deseo sexual hipoactivo, se pueden indicar estrógenos tópicos, en las zonas afectadas por la atrofia.
En pacientes post menopáusicas que tengan atrofia y síntomas generales asociados a deficiencia estrogénica; si no tienen contraindicación para la misma, se puede indicar terapia hormonal de reemplazo de estrógenos en algunos de los esquemas seguros existentes actualmente.
La testosterona ha demostrado ser de utilidad en mejorar la función sexual, algunos recomiendan el uso de gel, de testosterona, un décimo de la dosis usadas en el hombre, para tratar la condición que nos ocupa.
Es de notar que niveles superiores a los normales de testosterona, en la mujer, pueden causar cambios irreversibles en la voz, haciéndola más grave. Por lo que sus niveles deben ser monitorizados. La testosterona además requiere de evaluación de los niveles de colesterol y de la función hepática.
El uso de los llamados pellets u hormonas bioequivalentes, no está recomendado por la mayoría de las sociedades científicas, por preocupación en relación a la falta de trabajos, bien diseñados, que establezcan su seguridad y eficacia.
El uso de otro andrógeno, la Dehidroepialdosterona sulfato, a nivel tópico, ha demostrado que mejora la respuesta sexual y el tropismo vaginal, de manera segura.
En resumen la disminución del deseo sexual en la mujer, es un cuadro complejo, multicausal, si se trata de una preocupación, con una orientación adecuada, se suele solucionar.
FUENTE: Medscape
Imagen tomada de PIXABAY.







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