Los estados hipertensivos del embarazo, pueden afectar entre y 5 a 10 % de las embarazadas. En éste aparte, se engloban las hipertensas que se embarazan, las embarazadas que hacen hipertensión, que puede que sean las mismas que las primeras, que el embarazo pone en evidencia y muchas de éstas hipertensas sólo durante el embarazo; posteriormente, serán hipertensas.
Y luego está la preclampsia, una condición que se debe a una mala implantación de la placenta. Que respeta la capa muscular de los vasos que irrigan la placenta, la cual normalmente es eliminada durante la placentación, manteniendo éstos vasos sanguíneos su capacidad de cerrarse, en respuestas a substancias que circulan normalmente en la sangre, lo que causa que la placenta no se nutra bien y desencadene una serie de mecanismos adaptativos, para tratar de mejorar esa perfusión.
Estos mecanismos; si progresan, saltándose los mecanismos de control, producen una reacción inflamatoria crónica, que puede dañar la capa más interna de los vasos sanguíneos, el endotelio. Esta disfunción endotelial, causa que los vasos sanguíneos de contraigan, aumentando la resistencia al paso de la sangre y causando hipertensión.
Además; ese daño de la microcirculación, causa que pase agua y electrolitos a la espacio entre las células, espacio intersticial, causando retención de líquidos, edema. Cierto edema puede ser normal en el embarazo en zonas declives. Lo que veces cuesta diferenciar, orientándonos con el peso. Algunas embarazadas, suben más peso del que deberían, sin tener edemas, lo que hace más difícil de detectar éste signo.
El daño del endotelio en los riñones hace que se pierda proteína en la orina, culminando así la triada diagnóstica de hipertensión, proteína en orina y edemas.
El diagnóstico en base a éstos síntomas, se complica, aún más, por que la proteinuria suele ser un signo tardío, dentro de la evolución del cuadro.
Si progresa el daño endotelial, se pueden afectar otros órganos del cuerpo, produciéndose un síndrome severo.
La perfusión placentaria sub óptima puede ser detectada antes de que se desarrolle todo el cuadro sintomático, mediante la medición de una hormona placentaria, el factor de crecimiento placentario, como indicador de función placentaria, y la medición de una proteína antagonista del factor, la llamada sFlt-1. La relación entre las dos puede establecer el riesgo de que se produzca el cuadro.
La relación normal entre éstas dos proteínas, puede descartar la presencia de la preclampsia en ése momento, y establecer un probabilidad de que se produzca el cuadro, si diese alterado.
Es de notar que a pesar de que la prueba salga alterada, es posible que interactúen mecanismos complejos de compensación de ésa perfusión placentaria sub óptima, de allí que algunos casos se presenten más tardíamente que otros.
Ésta mala implantación placentaria puede ser detectada en la ecografía de las 12 semanas, mediante la medición de la resistencia de las arterias uterinas, y así suministrar en la pacientes de riesgo una dosis baja de aspirina, que puede evitarel estado inflamatorio, y que puede prevenir la aparición del cuadro que nos ocupa.
En resumen; la preclampsia, es un estado hipertensivo del embarazo, que tiene un origen placentario, cuya predisposición a padecer, puede ser detectada mediante pruebas específicas. Con la posibilidad de suministrar algún tratamiento que podría disminuir el riesgo de padecer la enfermedad.
La presente información no sustituye el buen consejo de un profesional sanitario de su confianza.
FUENTE: ACOG
Imagen de libre distribución tomada de PIXABAY







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