Específicamente los nanoplásticos.
Millones de toneladas de plásticos no biodegradables están erosionando nuestro ambiente. Las partículas microscópicas de plástico, que se producen por la interacción de éstos desechos con los elementos ambientales, ya se encuentran en nuestros alimentos y hasta en el aire que respiramos.
Cada persona del planeta, ingiere o inhala la cantidad de plástico equivalente al que tiene una tarjeta de crédito a la semana. Y esto ni siquiera lo notamos, además; ésta cantidad, tiende a aumentar.
Éstos nanoplásticos, ya se han encontrado en nuestros pulmones, sangre, e incluso en las placentas.
Un estudio reseñado en Medscape, recientemente, establece que cuando fueron administrados nanoplásticos marcados a ratas embarazadas, éstos se pudieron localizar en los pulmones, hígados, riñones y cerebros de su descendencia.
Algunos estudios además han establecido un efecto dañino de éstos nanoplásticos en el desarrollo fetal humano, sin embargo no está del todo claro si las cantidades que ingerimos sin darnos cuenta, tienen el mismo efecto en el desarrollo de los humanos, que los observados en otros mamíferos.
El ambiente que estamos creando, ya afecta nuestra fertilidad a futuro y transciende en el tiempo afectando a las generaciones venideras, es nuestra responsabilidad hacer lo posible para limitar la contaminación ambiental, cualquier pequeño esfuerzo, por inútil que parezca, sumado al de todos, puede ser un hito en disminuir la nuestra huella negativa en el ambiente.
Fuente: MDPI.com
Lo comentado aquí, no sustituye el buen consejo de un profesional sanitario de su confianza







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