Algunas alteraciones dermatológicas se pueden presentar de manera atípica durante el embarazo. Nos ocuparemos de los cambios en la piel propios del embarazo.
Las más conocidas las estrías, que se deben a cambios en la distribución del colágeno y que pueden dejar cambios permanentes, su aparición depende más de factores genéticos, y existen soluciones cosméticas relativamente aceptables, no ponen en peligro el embarazo.
El melasma, paño o manchas oscuras en la cara suele ocurrir al tercer trimestre del embarazo, suele mejorar en el postparto, pero puede persistir o recurrir con el uso de anticonceptivos hormonales. En los casos de persistencia la hidroquinona, asociada al retinol y algún esteroide suave, se suelen utilizar con buenos resultados, la mayoría de los preparados para el melasma no se pueden utilizar durante el embarazo o la lactancia. Por lo que se recomienda evitar la exposición solar y usar protectores solares con factor 50.
Los cambios hormonales del embarazo, hacen que lo folículos pilosos del cabello entren en fase de crecimiento, con pocos folículos en fase de caída del cabello, lo que lleva a un engrosamiento y aumento del brillo del cabello. Durante el postparto el cabello entra en fase de caída (telógena), prolongada. El llamado «Efluvium Telógeno». Puede comenzar unas 2 a 4 semanas post parto y durar hasta por 4 meses, con resolución en 6 a 15 meses postparto.
La erupción atópica del embarazo, es la lesión pruriginosa, más común en el embarazo, incluye lesiones tipo eczema o prurigo, se trata de cambios alérgicos que se presentan por primera vez durante el embarazo, aunque suelen tener antecedentes de alergias o asma, personales y familiares, se suelen producir en la primera mitad del embarazo y su tratamiento es sintomático, no suelen poner en peligro el embarazo.
Las placas urticariales del embarazo, suelen aparecer en el tercer trimestre, o en el postparto, son más comunes en primigestas, suele afectar las estrías y respetan la cicatriz umbilical, no se relacionan con riesgo materno o fetal. Y su manejo es sintomático.
La colestasis del embarazo, es un trastorno hepático, que produce prurito, usualmente en las palmas de las manos y las plantas de los pies, se suele presentar con elevación de las enzimas hepáticas, aumento de los ácidos biliares e ictericia. Suele presentarse al final del segundo trimestre o al principio del tercer trimestre. El pronóstico para la madre es bueno, sin embargo el feto puede verse afectado, requiriéndose con frecuencia la inducción del parto. Se indica tratamiento con ácido ursodesoxicolico, que mejora los síntomas y disminuye el riesgo de parto prematuro. Los esteroides pueden mejorar los síntomas. Suele recurrir en embarazos subsiguientes.
El pénfigo gestacional se relaciona con enfermedades autoinmunes, como la enfermedad de graves, alopecia areata, vitiligo y enterocolitis ulcerosa. suele ocurrir tardíamente en el tercer trimestre o en el postparto. Y suele recurrir en embarazo subsiguientes. Se presenta en forma de vesículas, que dejan expuesta zonas de la dermis especialmente en extremidades, o en forma de placas similares a las de la urticaria. Ocasionalmente los recién nacidos pueden presentar lesiones tipo vesículas, y la entidad se relaciona con prematuridad y tendencia a fetos más pequeños.
Los granulomas piógenos son lesiones circulares de origen vascular, que se presentan en sitios de roces, o de trauma, en las manos o pies, en forma de papulas rojizas, pueden aparecer incluso en las encías, se conocen como epulis del embarazo, se suelen desarrollar durante el segundo trimestre, presentan regresión espontánea luego del parto y no implican riesgos para el embarazo.
En resumen, existen una serie de dermatosis asociadas al embarazo, la mayoría se resuelven. en el postparto y salvo la colestasis, el penfigo gestacional, no suelen relacionarse con patología fetal.
FUENTE: MEDSCAPE
El presente post no sustituye el buen consejo de un profesional sanitario de su confianza.
Imagen de libre distribución tomada de PIXABAY.







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