El desafío que implica viajar en el espacio, requiere de conocer los límites de nuestra fisiología, expuestas a condiciones extremas, de ingravidez, esencialmente.
La exposición a la falta de gravedad por tiempo prolongado, se sabe que compromete la función de los sistemas, muscular, endocrino, sensorial y cardiovascular . De alli la preparación física intensa que hacen los astronautas profesionales.
La posibilidad de viajes comerciales cortos en el espacio, de manera comercial, establece la necesidad de estudiar las exposiciones cortas a la ingravidez.
Un estudio de la Universidad de Barcelona en conjunto con el instituto Germans Trias i Pujol i la Universidad Politécnica de Catalunya, logró establecer que la ingravidez de corta duración, estudiada en voluntarios sanos, durante sesiones de vuelo parabólico, no afecta la función de las células de defensa de nuestro organismo.
Buenas noticias para los que puedan permitirse un garbeo corto por el espacio exterior.
Fuente: Univadis







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