El acetaminofén sigue siendo considerado el analgésico y antipirético de elección durante el embarazo, según las recomendaciones vigentes del American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG).
La institución reafirma que su uso debe ser prudente: siempre en la dosis más baja y por el menor tiempo posible que sea necesario y luego de consultar con un profesional, evitando la auto medicación.
Recientemente, la Food and Drug Administration (FDA) estadounidense, actualizó el etiquetado del acetaminofén para advertir sobre un posible aumento en el riesgo de condiciones neurológicas como autismo y el trastorno de déficit de atención (TDAH) en hijos de madres que lo consumieron durante el embarazo, lo que generó inquietud en la comunidad médica.
Evidencia científica sobre el acetaminofén y neurodesarrollo:
Durante más de una década, se han realizado investigaciones para determinar si existe una relación causal entre el uso prenatal de acetaminofén y trastornos del neurodesarrollo, como autismo y el trastorno de déficit de atención (TDAH).
En 2015 y 2017, tanto la FDA como la Sociedad de Medicina Materno-Fetal (SMFM) analizaron la literatura científica, concluyendo que la evidencia era insuficiente y no demostraba un vínculo causal claro.
Las investigaciones disponibles presentaban varias limitaciones metodológicas: muchas dependían de reportes maternos muy posteriores a la exposición, sujetos a sesgos de memoria, o carecían de datos precisos sobre dosis, duración y momento de exposición; empleaban evaluaciones diferentes no comparables entre sí, de los resultados de las pruebas realizadas en los niños y sobretodo, no controlaban adecuadamente los factores genéticos y familiares, ni tampoco si hubo exposición a acetaminofén después del nacimiento.
En el 2021 se publicaron declaraciones de precaución que propusieron restricciones cautelares en su uso prenatal; sin embargo, estas posturas fueron criticadas por sobrestimar los resultados de los estudios con diseño inadecuado y por no considerar el contexto de patología que pudieron condicionar el uso del medicamento.
Por ejemplo, hay evidencia importante de que la fiebre, en el embarazo; una de las indicaciones de uso del medicamento, puede relacionarse con estas alteraciones neurologicas en el futuro bebé. Por tanto la asociación de su uso se podría deber a la enfermedad y no al medicamento.
El análisis más reciente, de agosto de 2025, revisó diez nuevos estudios publicados desde 2021. Solo dos (Ahlqvist 2024 y Gustavson 2021) abordaron eficazmente el control de factores genéticos y familiares. Ambos concluyeron que, tras ajustar por estos confusores, no existía asociación significativa entre el uso prenatal de acetaminofén y alteraciones neuropsiquiátricas en los hijos de madres expuestas al acetaminofen durante el embarazo. .
Consideraciones clínicas y consejos para la consulta
Como en cualquier situación clínica en general; es necesario considerar el contexto clínico y el equilibrio riesgo-beneficio del uso de cualquier medida diagnóstica o terapéutica, más aún durante el embarazo..
No tratar adecuadamente condiciones como fiebre, migrañas o dolor puede traer consecuencias graves para la madre y el feto; por ejemplo, la fiebre no tratada se relaciona con un mayor riesgo de defectos del tubo neural y otras malformaciones.
La situación de no riesgo no existe, de allí la máxima terapéutica que se define como “PRIMO NON NOCERE” esto es “primero no hacer daño” .
Siempre que un profesional indica un tratamiento hace un balance entre el beneficio del tratamiento, los riesgos que podría conllevar y los costos. No tratar una condición clínica también lleva riesgos y la decisión de indicar un tratamiento determinado, se da cuando los beneficios son superiores a los riesgos.
Exagerar riesgos teóricos podría llevar a la infratratamiento, lo cual no está exento de riesgos.
Ante la creciente preocupación social y mediática, los profesionales debemos asesorar a sus pacientes explicando la evidencia disponible, los límites metodológicos de los estudios, enseñar el uso adecuado del medicamento y tranquilizar sobre su seguridad cuando está indicado.
El acetaminofén es accesible y de bajo costo, y cualquier restricción injustificada podría limitar las opciones de tratamiento que son seguras, para el manejo del dolor y la fiebre en el embarazo.
Conclusión
El ACOG mantiene que el acetaminofén es el medicamento más seguro y recomendado como primera línea para el tratamiento del dolor y la fiebre en gestantes.
No existe evidencia científica robusta que justifique un cambio en las recomendaciones actuales, y se debe continuar su uso prudente y respaldar a las pacientes con información basada en evidencia.
Fuente: ACOG
La presente información no sustituye el buen consejo de un profesional sanitario de su confianza.







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