Uno de los grandes avances de la humanidad en toda su historia, lo constituye la medicina moderna.
En el área que nos ocupa, se puede ver fácilmente por la evolución de las tasas de mortalidad materna y fetal. Que han experimentado un descenso importante, sobre todo en los países desarrollados, donde la inversión en recursos sanitarios es importante. Así como la salud de sus habitantes suele ser mejor dadas las mejores condiciones sociales y alimentarias.
En el siglo XIX, dos de cada 100 madres fallecían durante el parto cuyas causas principales eran , infecciones post parto, hemorragias, pre eclampsia, partos obstruidos, abortos inseguros y complicaciones quirúrgicas de lesiones durante el parto.
La aparición de los partos intra hospitalarios, con bancos de sangre, el conocimiento de la infección puerperal, que lleva a el uso generalizado de técnicas de asepsia y antisepsia, las mejoras en atención médica, bajaron esas tasa a la mitad en la primera mitad del siglo XX.
En la segunda mitad del siglo XX la mortalidad materna bajó aún más con la aparición de los antibióticos, la evolución de las técnicas quirúrgicas, y la generalización de la atención materna en los hospitales; en los años 70 del siglo pasado. las cifras de mortalidad materna bajaron a 10 muertes por. 100.000 nacidos vivos en países desarrollados, tasa que se ha mantenido hasta la actualidad.
Las causas actuales de mortalidad materna, bajas en países desarrollados, se relacionan con partos en edades avanzadas de la vida reproductiva, donde el embarazo de suele asociar con enfermedades asociadas, como problemas cardiovasculares, metabólicos, endocrinológicos, pre eclampsia. Muchas de ellas se pueden manejar en un control adecuado del embarazo.
Aunque en países en vías de desarrollo, la tasa de mortalidad materna actual, se multiplica por 20; alrededor de 200 por 100.000 nacidos vivos. Hoy por hoy, el 92 %. de las muertes maternas en el mundo ocurren en países con bajos recursos.
La mayoría de éstas muertes maternas actuales, ocurren por causas prevenibles. como hemorragias , infecciones, pre eclampsia, partos obstruidos y complicaciones de abortos inseguros.
En cuanto a las muertes fetales, las tasas en el siglo XIX se sitúan al rededor del 15 %, es decir uno de cada 100 a 150 partos, tenían un bebé que no sobreviviría. Los partos en hospitales, las consultas prenatales, el control del embarazo, la creación de los servicios de neonatología, redujo la tasa de mortalidad fetal. durante el siglo XX a 1,27 por cada 1000 partos en 1980. 10 veces más baja.
Los factores determinantes en éstos descensos, son los avances médicos, antibióticos, transfusiones, técnicas quirúrgicas seguras. Los partos hospitalarios, mejoran el seguimiento del parto y el tratamiento de las complicaciones. La atención por personal especializado y una mejor educación de la población, transporte y acceso a la información.
En los últimos 200 años, la mortalidad materna y perinatal ha descendido de forma espectacular, especialmente en países desarrollados, gracias a la medicina moderna, la institucionalización de la atención al parto y los avances sociales. Las causas han pasado a ser infecciones y hemorragias , complicaciones prevenibles y, en el caso perinatal, a problemas de prematuridad y malformaciones.
Sin embargo, la desigualdad global persiste, y la mayoría de las muertes actuales, en países de bajos recursos, podrían evitarse con atención adecuada.
Una reflexión final, es curioso que en tiempos donde los avances médicos han sido tan impresionantes, por el motivo que sea; es cuando amparados por la seguridad de los avances modernos, surgen referentes, anunciando las ventajas de la atención «natural», desacreditando el estado del arte médico actual, calificando intervenciones necesarias, como. violentas.
Y confundiendo algún caso de mala praxis, que los hay en todas las áreas del saber humano, con agresión. Descalificando así los avances científicos que tantos esfuerzos y estudios nos han costado lograr. Y exponiendo a las personas más frágiles de la sociedad, las embarazadas y los bebes por nacer a situaciones de riesgo prevenibles, con razonamientos. torcidos basados en la ignorancia.
La presente información no sustituye el buen consejo de un profesional sanitario de su confianza.
Fuente: Science Direct, Scielo







Deja un comentario