«Puedes engañar a todo el mundo, algún tiempo.
Puedes engañar a algunos, todo el tiempo.
Pero no puedes engañar a todo el mundo, todo el tiempo».
Abraham Lincoln.
Acabo de finalizar la lectura del libro de Joaquim Bosh «Jaque a la Democracia»; interesante análisis de la crisis política mundial, donde explica los motivos por los cuales aparecen reforzados los totalitarismos, dada la falta de credibilidad en las instituciones democráticas.
La impunidad con que nos mienten los políticos, reforzada por los algoritmos de las redes sociales que fomentan las fake news en una búsqueda de nuestra preciada atención, nos llena de indignación.
Y es la causa de nuestra incredulidad, causando vacíos, que irracionalmente son llenados por propuestas emocionales carentes de racionalidad, es así como surgen estos totalitarismos, en tiempos donde leer más de 400 palabras, nos distrae, cuelan fácilmente, las proclamas xenófobas, nacionalistas, donde la culpa de nuestros males recae en los demás y nos convierte en víctimas.
Como víctimas tenemos que defendernos y se generan respuestas violentas.
Decía Unamuno, «El racismo se cura viajando y el fascismo se cura leyendo», en otras palabras la xenofobia y el racismo no son más que ignorancia de mentes cortas, que culpan a los demás de sus problemas, por que los ven diferentes.
Después de muchos golpes de la vida, si mantienes la capacidad de asimilar y aprender de las experiencias y con la mente abierta, entiendes que no somos muy diferentes, todos independientemente de nuestro color de piel, de nuestro aspecto físico y de nuestras actitudes, en el fondo tenemos los mismos miedos y ansiedades, los mismos sueños y los mismos deseos.
Cuando se entiende esto es imposible ser racista o xenófobo y se te abre un mundo de posibilidades y de soluciones a tus problemas y a los de la sociedad. Mientras los razonamientos se basen en premisas falsas, nunca se encontrarán soluciones, por que la realidad es una sola. Y si la negamos nos acaba golpeando, a veces de manera violenta. Y la violencia genera más violencia.
No ayudan las mentiras que nos contamos o nos cuentan, los políticos o los algoritmos que falsamente buscan nuestra atención. Al final puede que esta deriva autoritaria haga que la democracia se ajuste, se generan contrapesos necesarios para que los errores no se vuelvan a cometer.
Que los responsables de la toma de decisiones, comiencen a decirnos la verdad y no creen falsas expectativas es un buen comienzo, la mejor fábrica de actitudes antidemocráticas, son unos votantes decepcionados de sus dirigentes.







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