Hace unas décadas, comentaba con una amiga, la situación en mi país de origen, mi argumento establecía que tantos desaguisados, no podían deberse a una simple incompetencia, desarrollaba una hipótesis de que tenía que haber un plan, premeditado de destrucción de las instituciones, para adueñarse de los recursos de un país rico.
La respuesta de mi inteligente amiga fue: «Tu desestimas el poder destructivo de la incompetencia».
Y resulta ser una verdad monumental, en éstos tiempos donde la información es tan fácil de obtener, impresiona la incompetencia asociada a la ignorancia. No lo entendía en su momento, la lectura reciente de NEXUS de Yuval N. Harari; me generó una Epifanía, resulta que la función social de la información, es generar orden y no necesariamente se relaciona con la verdad.
De allí la proliferación de informaciones falsas, adoptamos las ideas que nos hagan sentir cómodos, aunque no necesariamente sean verdad. No conocer la verdad, genera ignorancia y la ignorancia genera incompetencia.
El problema de rehuir la verdad, es que acaba surgiendo y nos suele golpear de manera violenta, acabamos chocando contra una pared que nos hemos negado a visualizar.
El diseño del razonamiento de nuestro cerebro por defecto, son las creencias; creemos antes que pensamos, a pensar se aprende y requiere de cierta disciplina.
Muchos invertimos años en las universidades para aprender el método científico. Que es el mecanismo que hemos desarrollado para conocer la verdad y sobre lo que se fundamenta nuestra revolución tecnológica.
Esta tendencia a creer, explicaría entre otras cosas, la ignorancia en política, que acaba destruyendo economías y afectando la vida y muerte de personas a gran escala, como demostró la reciente tragedia de Valencia. Y como seguramente mostrará el resultado de las elecciones americanas.
La información falsa es peligrosa, la ignorancia en temas como el cambio climático, la emigración y la economía, por parte de las personas que toman decisiones; mata personas.
Tal vez sea el mecanismo natural del universo de restablecer el equilibrio, en éste planeta, que el homo sapiens ha logrado desestabilizar.
Se aproximan tormentas en el horizonte, de manera figurada y real.
Más vale estar preparados y con una mirada optimista, hacer lo mejor posible para luchar por un mundo mejor, confiando en que después de la tempestad, llegará la calma.
«Al final, todo acabará bien y si no acaba bien, es que aún no es el final».
Frase tomada del film «El exótico hotel Marigold»







Deja un comentario