Los golpes de calor constituyen la primera causa de defunción relacionada con el clima y pueden agravar enfermedades pre existentes como la diabetes, el asma bronquial, los trastornos mentales y las enfermedades cardiovasculares.
Nuestro cuerpo reacciona a las altas temperaturas, con un aumento del metabolismo, aumento de la coagulabilidad de la sangre, cambios que afectan la hidratación y a los electrolitos en el cuerpo, que son importantes para mantener la función y el equilibrio interno.
En el caso de las mujeres las fluctuaciones en los niveles de hormonas, afectan la regulación de la temperatura corporal, las mujeres suelen sudar menos, que es un mecanismo para regular la temperatura, así mismo las cifras tensionales, suelen aumentar en relación al deficit de estrógenos en la post menopausia, además de cierta pérdida de la función de los vasos sanguíneos que predisponen a enfermedad cardiovascular.
En general los estrógenos protegen contra la enfermedad cardiovascular a las mujeres antes de la menopausia.
El calor suele actuar más como un factor condicionante, que como la causa de las patologías cardiovasculares.
Las poblaciones de mayor riesgo ante una ola de calor, la constituyen las mujeres embarazadas, los niños, los mayores de 65 años y los que sufren de enfermedades cardiovasculares.
Se impone el sentido común; se recomienda aumentar la hidratación, protegerse de los cambios bruscos de temperatura, una dieta saludable, controlando la sal y las grasas y usar ropas ligeras. Evitar hacer deporte al aire libre en la franja horaria de de las 12 a la 16 horas. Además las personas que padezcan alguna condición médica, deben mantener un control regular, para ajustar tratamientos en el caso de que sea necesario.
Fuente: Diario médico







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