La exposición solar es importante para obtener la vitamina D, que tiene muchas funciones en nuestro cuerpo:
Regula los niveles de calcio, un ion importante, para la transmisión nerviosa, la actividad muscular, la función nerviosa, las membranas celulares, la síntesis de proteínas y los ácidos nucleicos.
La vitamina D, además, ayuda en la buena función del sistema inmunológico, disminuyendo la predisposición a sufrir enfermedades autoimmunes, los riesgos de infección y del cáncer.
Así mismo, las personas con niveles normales de vitamina D, tienen menos enfermedad cardiovascular.
Los suplementos de vitamina son una opción, pero deben ser tomados bajo supervisión médica, y no funcionan tan bien como la exposición solar, en latitudes donde los rayos solares caen con suficiente verticalidad para producirla.
La radiación ultravioleta puede ser dañina, sus efectos son acumulativos con los años, y en el momento en que la piel se pone roja, por la exposición solar, lo que evidencia que se ha producido daño tisular, la vitamina D se deja de producir.
El bronceado es un mecanismo de protección de la piel, la producción de vitamina D, es máxima con un tercio de la radiación solar necesaria para causar coloración roja de la piel expuesta al sol; Lo cual varía de persona a persona; el color de su piel, las pieles más oscuras requieren de mayor exposición solar; la elevación sobre el nivel del mar, a mayor altura, mayor exposición a la luz ultravioleta.
Asimismo, si el cielo está nublado, disminuye la cantidad de exposición, y la latitud en que nos encontremos, mientras más al norte o al sur, los rayos solares inciden más oblicuamente, lo que disminuye, su capacidad para producir la vitamina.
Los protectores solares, disminuyen además la producción de la vitamina en la piel. Aún con el protector solar, un 15 % de la radiación ultravioleta puede llegar a la piel.
Cuando se comparan los que usan protector solar con los que no lo usan, no se aprecia deficiencia de vitamina D en los primeros, de allí que siempre se ha de utilizar protector solar.
Otra cosa son los factores de protección solar, (SPF) por supuesto que mayor nivel de protección da mayor protección ante los rayos ultravioleta, sin embargo la diferencia es mínima. Un SPF de 15, bloquea un 93 % de la luz ultravioleta, mientras unos SPF de 50 bloquea un 98%.
Si nos exponemos al sol por tiempo prolongado, debemos re aplicar el protector, cada 2 horas, cubrir toda la piel y usar un protector solar de amplio espectro que incluya las radiaciones ultravioletas A y B. Las UVA son responsables de los cambios no visibles en la piel y las UVB son responsables de la quemadura solar.
Los extremos nunca son buenos, evitar el sol del todo no es bueno para la salud, a menos que se encuentre en ciertos grupos de riesgo. Lo mejor es evitar la exposición intensa al sol entre las 10:00 y las 16:00 horas, sobre todo si se tiene una piel delicada o muy blanca. Éstas personas que evitan la exposición solar del todo. O las que viven en latitudes donde los rayos solares son oblicuos durante la mayor parte del año, deberían tomar suplementos de vitamina D, si los resultados de laboratorio, confirman la deficiencia.
La vitamina D es liposoluble por lo cual puede existir el riesgo de sobredosis, de allí la precaución de la evaluación médica previa antes de su prescripción a dosis terapéuticas.
FUENTE: Médium







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