La hemorragia postparto constituye una importante causa de morbilidad materna en el primer mundo y de mortalidad materna en países en vías de desarrollo.
La edad materna avanzada por maternidad diferida, la presencia de patología, asociada como miomas, o congénita como malformaciones uterinas; la sobre distensión uterina por fetos grandes, embarazos múltiples o líquido amniótico excesivo; las anomalías de la placentación, la prolongación del trabajo de parto, el llamado «cansancio obstétrico», entre otras causas menos frecuentes, son factores predisponentes a la aparición del cuadro que nos ocupa.
Asi mismo pueden haber factores generales, como trastornos de la coagulación, congénitos o adquiridos, como los relacionados con algunas enfermedades autoinmunes, disminución del número de plaquetas o asociadas a fármacos no suspendidos a tiempo, como la aspirina o los anticoagulantes profilácticos que a veces se usan durante el embarazo.
La atención del parto en un sitio con recursos, ha demostrado ser crucial para disminuir la mortalidad por ésta causa, muchas veces imprevisible y en algunas ocasiones potencialmente mortal.
Un diagnóstico precoz del cuadro, permite una acción rápida, que limite la pérdida sanguínea y favorezca el pronóstico. El diagnóstico de un retraso en el alumbramiento suele ser indicativo así como la evaluación contínua del sangrado perdido, después del parto.
Ante la sospecha clínica se han de iniciar acciones terapéuticas, sobre la marcha, como la infusión de oxitócicos, ergonovinicos y/o prostaglandinas, mientras se revisa el canal del parto para evaluar la presencia de desgarros, algunos de los factores que predisponen a desgarros, predisponen a sangrado post parto y una cosa no descarta la otra.
Cuando estas medidas no funcionan, se ha de evaluar la colocación de un balón intrauterino que suele solucionar el problema, cuando ésto no funciona, está indicado el tratamiento quirúrgico, que incluye la colocación de suturas hemostáticas sobre el útero, la ligadura de arterias uterinas principal fuente de nutrición del útero y en casos excepcionales la histerectomía, para detener el sangrado.
El apoyo de un banco de sangre es importante, en estos casos, con acciones inmediatas, rara vez hace falta el uso de transfusiones, con más frecuencia en casos en que el sangrado lleve a anemia moderada, tolerada por la paciente, se puede paliar con la inyección de hierro por vía endovenosa.
En resumen la hemorragia post parto, constituye un cuadro con factores de riesgo identificados, pero generalmente imprevisible, potencialmente mortal, aún con la presencia de todos los recursos disponibles. Lo que es una de las razones por la cual el parto ha de ser atendido en sitios con recursos adecuados, donde el manejo inmediato del cuadro permite su tratamiento oportuno.
Fuente: AJOG
La presente información no sustituye el buen consejo de un profesional sanitario de su confianza.







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