Los miomas, fibromas o fibromiomas, son tumores benignos del útero, no son cánceres, ni desarrollan cáncer. Se originan en el tejido muscular liso del útero, a partir de una sola célula. Son más frecuentes en personas de piel oscura y aumentan con la edad, casi una de cada 5 mujeres de más de 35 años, tiene algún tipo de mioma en su matriz.
Como se trata de tumoraciones benignas, tienen indicaciones de tratamiento muy precisas, básicamente cuando crecen, cuando sangran, cuando alcanzan un tamaño considerable, que comprimen estructuras vecinas o cuando afectan la fertilidad.
Al tratarse de tumoraciones benignas frecuentes, es posible que se presenten durante el embarazo, es de aclarar que la mayoría de las personas que tienen miomas y se embarazan, no tendrán complicaciones, relacionadas con éstos miomas.
Sin embargo, se han asociado con dolor, pérdida precoz del embarazo, parto prematuro, desprendimiento de placenta antes del parto, mala posición de los bebés en el útero, problemas para dilatar el cuello durante el trabajo de parto y hemorragia post parto.
Los miomas de más 5 cm de tamaño y los ubicados en la parte baja del útero cerca del cuello, se suelen relacionar con más frecuencia de hemorragias.
Durante el control prenatal se debería vigilar que la embarazada tenga buenas reservas de hierro y buenos niveles de hemoglobina antes del parto y garantizar recursos disponibles para la atención de un posible sangrado durante el parto y puerperio mediato.
Resumiendo, todo y que la mayoría de las embarazadas con miomas, generalmente tienen embarazos sin complicaciones relacionadas con los miomas, éstos pueden predisponer a algunas complicaciones. Un adecuado control prenatal y la presencia de recursos adecuados, puede ayudar a manejar éstas complicaciones si se llegan a presentar.
FUENTE: MEDSCAPE.
La presente información no sustituye el buen consejo de un profesional sanitario de su confianza.







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