La fecundación del óvulo, no garantiza que se produzca un embarazo después, se ha establecido que la fecundación humana tiene una alta tasa de fallos, causados por anomalías genéticas severas, ya que la mayoría de éstos errores se corrigen mediante la eliminación de los productos de la concepción.
Una vez el óvulo ha sido fecundado, se ha de implantar en el útero, para luego desarrollar el embarazo. Si se toman en cuenta todos los óvulos fecundados, lo cual es difícil de diagnosticar directamente in vivo; se ha establecido una tasa de embarazos a término, de menos del 40 % de todos los óvulos fecundados tanto in vivo como in vitro. Con algunos autores estableciendo una tasa menor del 25 %.
La tasa de pérdida precoz de embarazos una vez implantado el óvulo es de alrededor 15 %, sin embargo suelen ocurrir un número importante de pérdidas antes de que ocurra la implantación, no reconocibles por la persona, pues ocurren antes de que haya un retraso en la menstruación.
El número de óvulos fecundados que no continúan hasta la implantación en el útero podría suponer el 50 %, es decir la mitad de todos los óvulos que se fecundan no llegan a implantarse en el útero.
La embriología estudiada con la fertilización in vitro, explica bien la biología que se encuentra detrás de éstas pérdidas; al parecer, cuando hay disparidades en el extraordinariamente complejo proceso de fecundación; puede suceder, que grupos celulares tengan cromosomas de más o menos; si ésto ocurre, se desencadenan mecanismos celulares que intentan solucionar el problema, separando las células anormales; si el número de células anormales es importante, se crean desechos celulares, que. bloquean el desarrollo del futuro embrión.
Se ha estimado por ésta vía, de que sólo la mitad de los embriones transferidos, se acaban implantando y de éstos, la mitad se pueden perder de manera precoz, posteriormente, simulando la pérdida normal de embarazos que ocurre en la fecundación normal.
Resumiendo, la tasa de embriones tempranos que no continúan con un embarazo puede ser del alrededor del 50 % y la tasa de pérdidas de embarazo durante el primer trimestre, luego de implantado el óvulo fecundado en el útero, es de alredor del 15 %. Éstos valores tienden a aumentar a medida que aumenta la edad materna. Algunos autores sugieren llamar gestación al primer período, desde la fecundación hasta la implantación; y embarazo, a partir del segundo período, después de la implantación.
Es de notar que la mayoría de las mujeres que tienen pérdidas precoces del embarazo tendrán una fertilidad normal, de hecho, el 95 % de ellas tendrán un embarazo que culminará en un recién nacido normal, dentro de los dos años siguientes a una pérdida precoz de un embarazo.
FUENTE: AJOG
Las presentes recomendaciones no sustituyen el buen consejo de un profesional sanitario de su confianza.







Deja un comentario