Los anticuerpos antifosfolípidos, se producen cuando nuestras defensas, por error atacan unas estructuras de la pared de nuestra células, específicamente unas proteinas que se unen a un tipo de moléculas grasas que se denominan fosfolípidos, pilares importantes de la función de las membranas celulares, produciéndo un aumento en la posibilidad de sangre de coagularse.
Los anticuerpos antifosfolípidos incluyen 3 tipos principales, los anticoagulantes lúpicos, las glicoproteínas anti beta 2, y los anticuerpos anticardiolipinas. La presencia de algunos de éstos anticuerpos son necesarios, entre otros criterios para diagnosticar el llamado sindrome antifosfolípidos. Relacionado con la formación de coágulos en la sangre (trombos).
Otras enfermedades pueden presentar elevación de éstos anticuerpos,afectando su evolución y pronóstico como otras enfermedades reumáticas, cáncer o infecciones, también pueden encontrarse en personas sanas, o asintomáticas, como en personas mayores con enfermedades crónicas.
Durante la vida reproductiva, se relacionan con dificultad para embarazarse y en las que se embarazan se relacionan con complicaciones, como el bajo peso al nacer y problemas de la placenta, que pueden llegar a ser severos.
Existen tratamientos preventivos que pueden disminuir el riesgo de trombosis, en los casos que así estén indicados, que a tiempo, pueden evitar las complicaciones relacionadas con trombosis de éstos anticuerpos.
FUENTE: Journal of thrombosis and thrombolysis
Las presentes recomendaciones no sustituyen el buen consejo de un profesional sanitario de su confianza.







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