La exposición al calor excesivo, puede aumentar los riesgos de defectos del nacimiento y otros problemas durante el embarazo.
Se considera una exposición escesiva al calor si la temperatura corporal se eleva por encima de los 39 grados centígrados, esto es unos 38 grados de temperatura axilar u oral.
Las embarazadas expuestas, pueden presentar agotamiento, shock por calor o deshidratación. Las embarazadas están más predispuestas, ya que el cuerpo debe trabajar más para enfriarse y es más fácil que se deshidraten, disminuyendo la respuesta de sudoración.
Están expuestas al calor, las embarazadas que trabajan en el exterior durante el verano, las que trabajen en edificios sin aire acondicionado, en el verano, los trabajadores de salud que trabajan con diatermia, las cocineras, lavaplatos y trabajadoras de cocinas comerciales, y las bomberas.
Es difícil establecer si una alteración del crecimiento o desarrollo fetal está causada por el calor, ya que esta alteraciones suelen tener múltiples causas, no se ha determinado con precisión el nivel de exposición capaz de ocasionar estas alteraciones, de allí que se recomiende a las embarazadas evitar exponerse a altas temperaturas.
Las embarazadas expuestas al calor deben tomar medidas como tomar suficientes líquidos, para mantenerse hidratadas, tomar descansos en la sombra o en áreas con aire acondicionado y evitar ambientes que no provean de espacios donde aislarse del calor.
Fuente: CDC.GOV
La presente información no sustituye el buen consejo de un profesional sanitario de su confianza.
Imagen de libre distribución tomada de pixabay







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