Las mamografías, constituyen la principal herramienta de diagnóstico precoz, de cáncer de mama. Su capacidad para diagnosticar precozmente ésta patología, se basa en detectar unos micro depósitos de calcio, microcalcificaciones, que se forman en el tumor. Éstos se pueden apreciar mucho antes de que el tumor sea palpable.
No es una vacuna contra el cáncer, se trata de prevención terciaria, esto es diagnóstico precoz, o sea que la enfermedad tiene que estar presente para ser diagnosticada, la prueba no previene el cáncer de mama, como ocurriría por ejemplo con una vacuna. que es prevención secundaria. De allí que se deben hacer a intervalos adecuados. Sabemos que ésta patología puede tardar lustros en desarrollarse.
Ahora bien no es una prueba ideal, pues a veces las microcalcificaciones no tienen un patrón característico y surgen dudas; además, algunos tumores pueden estar presentes y no tener microcalcificaciones. Esto ilustra los conceptos de especificidad, que es la capacidad de la prueba para descartar la enfermedad y sensibilidad, que es la capacidad de la prueba para detectar la enfermedad.
La sensibilidad y especificidad de la prueba aumentan cuando se estudia población de riesgo. En el cáncer de mama un factor importante de riesgo es la edad. De allí que la prueba sea más útil en las personas, mayores de 50 años. Y sea menos útil después de los 70 años. Cuando el riesgo baja mucho.
Las deficiencias en sensibilidad y especificidad de las mamografías, exponen a las mujeres a revisiones adicionales, a biopsias de patología que no es maligna, pero son necesarias para descartarla y además está el problema del sobre diagnóstico, que es el diagnóstico y tratamiento de patología que no pondría en peligro la vida de la paciente si no se trata, pero la incertidumbre generada por su diagnóstico obliga a hacer un tratamiento específico.
En mayo de éste año, un grupo de expertos revisó las estadísticas americanas y pudo evidenciar un aumento de la incidencia de cáncer de mama de un 2 % entre 2017 y 2019, en en las edades de 40 y 50 años.
El comité de expertos americano, ha escrito un borrador de la nueva recomendación, pendiente de aprobación. donde. recomendaría comenzar el cribado a los 40 años y mantener el intervalo de mamografías cada 2 años, como adecuado, sin embargo estas recomendaciones, deberían ser comentadas con las pacientes e individualizadas para cada caso en particular.
FUENTE: MEDSCAPE
El presente post, no sustituye el buen consejo de un profesional sanitario de su confianza.
Imagen de libre distribución tomada de PIXABAY, ISTOCK







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