Estamos diseñados para seleccionar y difundir información al servicio de un objetivo determinado. La verdad, en muchos casos, no es la búsqueda relevante.
En el futbol se acepta el engaño como estrategia de juego, driblar a un contrario o engañar al portero antes de cobrar un penalti o simular una falta o lesión, en política con frecuencia se utilizan los mismos medios.
El poder de difusión de una determinada aseveración, es lo que que desarrolla las fake news, son noticias falsas difundidas con algún fin. En política se utilizan para crear una determinada matriz de opinión.
Las fake news tienen además el poder de crear imágenes determinadas, que se graban en el colectivo, independientemente de la verdad que ocultan, por ejemplo cuando decían que el Papa, apoyaba a Trump, todo y que la noticia era falsa, el expresidente quedó investido con un aura, de moralidad, que persiste luego de demostrarse la falsedad de la noticia.
Al final la verdad de los hechos, se impone. Lo contrario a la verdad es la falsedad y en política, la verdad se logra con los juicios antagónicos compartidos. Es cierto que repetir una mentira aumenta su verosimilitud, como decía Goebels. Las masas pueden ser convencidas con mensajes simples, sentencias cortas y graciosas que buscan aleccionar, apotegmas.
El término posverdad, se basa en que los hechos no importan tanto, como las emociones o las creencias, que se pueden desencadenar con una noticia determinada, sea falsa o cierta. Se parte de un dato concreto y se llega a la conclusión que se desee, se fomenta así la mentira en política, pues la búsqueda de la verdad, es fría y aburrida.
Triunfa así la simplicidad excesiva, que sugiere honradez emocional. De los hechos se sospecha, las anécdotas, las estadísticas y los números distraen la verdad emocional que se oculta detrás, y es así como se sustituye la verdad por la posverdad, que se ilustra en las fake news.
El problema es la desorientación que causa el desconocimiento de los hechos, ya que los hechos son el ancla a partir de la cual se crean las estructuras complejas del conocimiento, si se ignoran los hechos y se sustituyen por elucubraciones sencillas, sin base real, perdemos el contacto con la realidad y nos desorientamos intelectualmente, de allí la importancia de reconocer la falsedad y de contar con herramientas para conocer la verdad.
Y no es más que el método científico, que nos permite deducir si la sensación emocional inductiva, es real o es una quimera. El debate entre puntos de vistas opuestos es necesario, pero sin ignorar los hechos.
Los partidos son expresión de esa orientación inductiva que nos evita pensar, afectando la democracia como sistema de gobierno, el llamado partidismo, puede alterar la memoria, la evaluación de la información y por lo tanto el juicio. Al anteponer la lealtad al partido por encima de la política y sobre la verdad, si está se enfrenta a un interés propio.
Por este camino, los hechos dejan de tener relevancia, la percepción, puede llegar a serlo todo.
Pero es un engaño temporal, al final la verdad se impone, como les pasó a los nazis, grandes exponentes de la propaganda y de las fake news, como le está pasando a algún expresidente y como le pasa a muchos políticos, que no entienden unos resultados electorales, pues en determinados momentos se encuentran alejados de la verdad, que acaba dándoles una bofetada inesperada.
Imagen tomada de PIXABAY







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