Dr. Julián López Pérez

El barrio y Venezuela ó Venezuela y el barrio: (Jesús Zurita Peralta)

La ruta para entender, ó al menos la ruta para intentar entender que nos ocurre como sociedad, debe emprenderse abordando el tema nuestro desde un punto de vista social, si comprendemos nuestro comportamiento social, quizá podamos entender los eventos por los cuales vamos atravesando, y quizá también, podríamos predecir algo de futuro, tarea aun más compleja.

El momento actual, nuestro mundo de vida actual, hay que mirarlo como un momento histórico social, no como un momento político, desde la visión y perspectiva política tenemos bastante tiempo analizándonos y obviamente esta posición no nos brinda resultados tangibles para resolver conflictos ó desigualdades en la realidad nuestra, no hemos podido proponer nada elocuente con este enfoque de análisis meramente político.

Nuestro análisis pasa siempre por opciones que terminan justificándonos y no entendiéndonos, quizá estoy impregnado ahora de realidad social, con mis razonados argumentos y empíricos intentos de comprensión de siempre y con los agregados tras la lectura de los trabajos sobre psicología clínica comunitaria de Alejandro Moreno (y su grupo de colaboradores), sacerdote salesiano, filósofo y psicólogo con una amplia experiencia in situ de la realidad de un grupo social mayoritario en Venezuela, los habitantes de los barrios caraqueños. Para no etiquetarlos desde sus condiciones socio-económicos, para no llamarlos de otra manera, ellos son una mayoría social con características particulares en donde enclava el análisis científico de este experto y en donde consiguen reposo mis inquietudes crónicas reagudizadas con las cuales convivo inquieto. En las palabras de Moreno están las respuestas a muchas de mis inquietudes por entender a los habitantes de este país particular, solo porque aquí vivo y aquí me siento extraño, ó incómodo, sin que ello signifique un deseo de salir sin entender, es una necesidad de entender para aportar, ó aportar con algo más de sustento ó fundamento.

Para mi Chávez no es un evento político casual, es la representación viviente de una realidad social, más que un político, que no lo es, más que un estadista, que tampoco lo es, solo debemos identificar a un líder militar (arquetipo de antilíder con su antecedente de fracaso), hasta ahí llega todo lo que Chávez es realmente, pero él también es un todo de país social, un conglomerado de cualidades típicas de un grupo social que caracteriza, transitando un momento histórico. Entonces si no es casual y representa un grupo social de particulares condiciones, analizándolos encontramos direcciones para entendimiento y reflexión, encontramos rumbos para propuestas.


La Venezuela social mayoritaria y dominante es la del barrio, que carece de estructura y esquema familiar convencional, la familia en Venezuela es una columna de mujeres sin apariencia de pareja, sin hombres, así que sin plantear juicios, cosa que no pretendo, en Venezuela no hay actualmente familia, los venezolanos estamos agrupados en barriadas, vivimos en el barrio y desde ahí es como entendemos, ó entiende la mayoría, la dinámica del país, desde la dinámica de barrio se hace todo, se hace la economía, la política y desde el barrio, sin la participación del Estado, se hace la patria, desde el barrio se fabrican presidentes, por ejemplo, ó gobernantes y se construyen ó destruyen valores, recuerden a Chávez decir: las políticas económicas las dirá el pueblo, se refería al barrio claro está, pero no quisimos entenderlo, usamos siempre el recurso discursivo de la negación como herramienta psicológica de distracción.

Por esa ruta conseguimos una tragedia social si la analizamos con normas tradicionales, por esa ruta nos tropezamos con el barrio como realidad, y no es que el bario sea algo malo ó bueno, es que el barrio es una revelación, es un reflejo de mundo de vida social, el barrio es real y evidente. Ya afirmamos que la familia está fracturada ó ha cambiado su estructura tradicional desde la visión de barrio, carece de padre y está constituida por una cantidad de mujeres que desempeñan varios roles a la vez, la pareja se une precozmente y dura lo que dure la atracción física, al pasar esta atracción vendrá nueva pareja, quedarán hijos y vendrán otros hermanos maternos y nuevas relaciones familiares extendidas a otros núcleos, quizá en el propio barrio o desde alguno vecino. La violencia doméstica, familiar y de pareja será un continuo. Lo material es circunstancial dentro de los límites del barrio, la economía fuera del barrio tiene dentro otra dimensión y otra dinámica distinta, los bienes de capital son superfluos, la amistad del convive es su valor máximo, aunque se asume a priori la fragilidad del vínculo, su compromiso es más valioso que el propio dinero, este dinero solo sirve para presumir y para crear nuevas relaciones de dependencia que hacen la vida de convivencia. Desde el barrio se fomenta el consumo de todo lo posible, lícito ó no, no importa la inversión, tampoco el crecimiento económico ó prosperidad, pues ese valor no es útil, lo importante es tener consumo.

El barrio y el malandro, uno de sus personajes preeminentes, tienen una relación temerosa de convivencia, que les hace coexistir en el miedo, la vida deja de tener valor y se convierte en una circunstancia, el miedo a morir, la posibilidad de muerte, de muerte violenta, hacen que se pierda, paradójicamente, importancia por la vida. El azar es una constante social, todo lo define el azar, todo también puede lograrse desde el azar, la lotería de barrio, la banca, el “san” y el “zuzu”, la bodeguita del barrio, son referencias de su forma de vida económica, además hay una constante, se improvisa constantemente con las dificultades, los obstáculos se resuelven de manera improvisada con cierto orden y bajo ciertas normas de improvisación que establece la dinámica del barrio, las “comodidades, la necesidades básicas como agua, luz, disposición de basura, los drenajes, todo es improvisado, temporal, circunstancial.

El hogar físico primario del barrio y de la inestable familia del barrio es el rancho, estructura habitacional producto del imaginario popular para adaptarse a pequeños espacios, principalmente en linderos, cerros, ó lugares disponibles con terreno accidentado, el barrio se hace de la sumatoria de está estructura habitacional, precaria, y carente, es generalmente un espacio pequeño, estrecho, de usos múltiples, de hacinamiento físico y psicológico. La religión, la fe, las creencias religiosas, son temas que se abordan desde la tolerancia multireligiosa, politeísta, el barrio no entiende ni analiza las religiones, los cultos, las sectas, la brujería ó la santería, todas están permitidas, en la medida que el barrio las acepte.

El trabajo, el empleo, es desestimado, despreciado y también es circunstancial, no es necesario permanecer mucho tiempo atado a un lugar, aparece la deslealtad al jefe ó al patrón (público ó privado) quien siempre representa desigualdad y quien está apropiado temporalmente de algo, que en esencia pertenece al barrio. Del trabajo y la remuneración con salario insuficiente surge el rebusque, suerte de ocupación indefinida, circunstancial, que termina siendo más preciado y respetado que el trabajo formal, ó trabajo en su forma tradicional como lo conocemos, así se acepta el rebusque y consiguen espacio el tráfico de drogas y la malandrería (oficio del choro ó malandro) para ser considerados en los límites ó al margen de la leyes como forma de vida laboral justificada, el malandro y el delito son trabajo y razón, todo es posible dentro del barrio, fuera del barrio hay unas leyes que poco son respetadas por propios y ajenos y no se cumplen por desconocimiento, origen de la impunidad y la complicidad como elementos de vida también permitidos en el barrio.

Pertenecer al barrio es un estilo, ser miembro del barrio, vivir en el barrio, ser malandro aun cuando no se relacione esta condición con el delito formal o la delincuencia, es algo común, hablar, pensar, moverse, vestirse, imitando al malandro del barrio es arquetipo de comportamiento social en boga, es hábito y costumbre social que identifica a un grupo que ocupa un lugar y un estilo de vida más allá del barrio también.

Barrio, gente, pueblo, etc., son sinónimos, para ellos se gobierna, para ellos debe ir dirigida la riqueza de la nación, donde nación significa barrio también, Caracas por ejemplo podría ser considerado un gran barrio y el resto del país, los que están fuera de Caracas ó más alejados, son barriadas de Caracas, que pronto se unirán, afuera del barrio actual quedan los guaridas y los escapes temporales del barrio cuando el barrio se revela ó somete, pero invariablemente se debe volver al barrio.

Fuera del barrio y sus linderos hay normas, estas son fragmentadas para su comprensión, no se respetan, es preferible desconocerlas, fuera del barrio hay malandros y policías, por ejemplo, que en teoría son contrapartes, pero dentro del barrio pueden cohabitar, desde la aceptación que impone el barrio se han ido conociendo y han ido compartiendo espacios fuera del barrio con la norma impuesta desde la convivencia, se han hecho tan próximos, se han reconocido tanto que se han tolerado y se han permitido cohabitar dentro y fuera de el. Ambos han ido entonces reclamando lo que consideran les corresponde, la competencia que se plantean ahora no tiene un límite legal, ambos están fuera de la norma, están al margen del sometimiento, ahora las reglas son por el dominio de espacios y el bien del trabajo como malandro ó policía. El barrio esta lleno de personajes particulares todos, son muchos, pero el barrio siempre tiene un malandro que lo azota junto con su banda.

Estos comentarios, estas reflexiones iniciales son un atrevimiento de mi parte, opinando sobre un tema que no domino, pero este bosquejo de crudas realidades me sirve, me permite, me dan elementos de comprensión. Así con esta realidad social puedo identificar a Chávez como un miembro de la barriada, su comportamiento, sus respuestas se circunscriben en el marco referencial del barrio, esa realidad quizá inconsciente, le permite justificar su propio comportamiento, es un habitante del barrio que asistió a la Academia Militar, como otros acudieron a la universidad y se hicieron de una “profesión”, son médicos, abogados, docentes, ingenieros, pueden ser cualquier cosa, son técnicos, son obreros, son mano de obra, son informalidad y desempleo también (la mayoría). Chávez es un habitante del barrio que se hizo militar, no podemos olvidar que es esa su esencia, es de estricto orden militar, es “bimodal”, de carácter dicotómico, conmigo ó sin mi, amigo ó enemigo, a favor ó en contra, superiores ó inferiores, oficialistas u opositores, escuálidos y chavistas (habitante del barrio adepto al azote de turno), subordinación militar como norma de convivencia civil, improvisación y violencia.

Desde el inconsciente ó en una realidad más consciente, cree en su mensaje, sabe lo que dice, sabe lo que opina, nada es casual, es premoderno, es precivilizado, es del barrio, se cree joven por esa razón se justifica y permite todo, se identifica como algo social, un ente social evolutivo, por eso él, militar del barrio, puede probarlo todo para beneficiar al barrio, puede usar modelos políticos gastados, improvisados, solo se subordina al superior, al mito, que está representado por una figura externa mística como es Fidel Castro y se afianza en un sistema anacrónico que cree reinventar y que llama socialismo del siglo XXI, aunque la idea original de este sistema no le pertenece y ya está desdibujada desde su barriada.

Igualmente sirve este modelo de análisis social para mirar otros personajes, sin el estigma ó alejado de la condición ó posibilidad económica, podemos analizar a otros pobladores de este gran barrio llamado Caracas o Venezuela, son barriozolanos, con sus barrios circundantes. Lo que nos define como venezolanos ya no es un límite geográfico, ahora es algo meramente cultural, lo que nos define, aproxima ó separa es el barrio, pues ahí está la mayoría, quien lo niega a priori está más cerca del barrio de lo que piensa, desde ahí se hace el país, ahí está ahora la patria, ya no hay pueblos ó ciudades rurales y urbanas, todo es una barriada que puede estar en ciudades importantes, en la capital, barrios y barriozolanos en los llanos, en la costa ó en la montaña. Las estrategias pasan por entender el barrio, identificar sus habitantes, los valores ó antivalores generados ahí, necesitamos reconocerlos, aceptarlos como mayoría social que se impuso por involución ó como respuesta social al caos, como respuesta evolutiva y adaptativa a un mundo de vida.

Si deseamos modificar algo debemos hacer ese algo para y desde el barrio, el barrio es una consecuencia social, es una realidad primitiva, precivilizada, como conocemos tradicionalmente los conceptos de civilización y desarrollo con valores de vida solo desde el capital, el barrio venezolano, quizá el barrio latinoamericano, tenga similitudes, pero este barrio nuestro es particular, por ser nuestro, porque está rigiendo nuestro mundo de vida, porque se impuso y se desbordo, porque engloba a la mayoría, opacó otros estamentos de la sociedad, porque se impuso y no lo hemos entendido totalmente, lo desconocemos y lo negamos, desconocemos que existe, que tiene vida propia definida, que no es casual, el barrio es consecuencia y queremos negarlo, queremos negarlo con absurda ceguera y sordera social.

Las propuesta, a mi modo de ver, pasan por reconocer que quienes no habitan el barrio son minorías, si desean hacer propuestas y si desean que esas propuestas se escuchen ó se entiendan, deben idear estrategias de inclusión, de compromiso social verdadero, sin hipocresía, deben ser estrategias motivacionales asertivas, tarea dura, difícil, complicada y que necesita originalidad para convencer ó explicar a otros, que son mayoría, que puede existir otro modelo de convivencia social, hay que convencer con argumentos, por ejemplo, que la educación pública y también privada son deficientes, que es modelo anacrónico que no educa para nada útil y proponer, hay que convencer que la salud pública y también la privada son modelos inadecuados, impropios, inhumanos, escasos y deficientes, hay que convencer a otros que las libertades están vulneradas, que no hay seguridad social, que no hay seguridad jurídica y personal, que no hay estado como se conoce en otras sociedades, con algo de autonomía e interrelación, es necesario que las propuestas pasen por llamar a las cosas por su nombre, identificar y combatir sin hipocresía la pobreza, pues ésta, presente y arraigada en el barrio, predispone, facilita y ofrece propensión al padecimiento de algunas calamidades sociales, patologías inclusive en íntima relación con el barrio, condiciones y patologías más frecuentes en el modelo de barrio que en otros modelos distintos de estructura social.

Hay que convencer a las mayorías para generar la voluntad de cambiar, hay que generar verdaderas redes sociales, hay que generar compromisos, promover liderazgos locales ó regionales que acaben con el centralismo de Estado que predispone a la permanencia y crecimiento del barrio, para acabar con el malandro y la banda hay que hacerlo desde el barrio, estamos resignamos y subordinamos con temor a lo que significa, hay que comprometerse socialmente, no políticamente, la política no cautiva, la política necesita el barrio, la sociedad no necesita política para organizarse, necesita voluntad sin falsedad.

Se hace perentorio y prudente un modelo de reingeniería social, planificado, a corto, mediano y largo plazo, que se proponga sacar la patria del barrio, minimizar el barrio, reducirlo hasta donde le sea posible, sin utopías, es necesario más que hablar, hacer labor social, generar la falta de patria, renovar las ganas de patria, con planes y proyectos, que deben pasar por la reorganización de la estructura social en otro tipo de barrio, de lo contrario es necesario entonces prepararse para cohabitar con el y esperar por su propio proceso evolutivo, esperar por sus dinámicas y sus cambios.

O logramos el cambio ó usamos la frase predilecta del barrio, cálatela!

Jesús Zurita Peralta, 26 de marzo de 2010.

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