Se entiende bien que el terrorismo internacional constituye un problema serio para el mundo occidental, y en esto no me voy a extender, sin embargo la solución a los problemas tiene que buscar sus causas, y en las ciencias, se establece que retirando la causa, se elimina el efecto.
Con frecuencia la causa es evidente, el fuego quema, eliminamos el fuego, eliminamos la posibilidad de que alguien se queme.
Ahora bien el problema es cuando tenemos a alguien quemado, la solución es tratar la quemadura, y paralelamente tomar previsiones para que nadie más se queme.
En el problema de Afganistán, pareciera que se está tratando de evitar que alguien más se queme, pero se está dejando la quemadura de lado.
Lo que hace que se los quemados indignados, generen más fuego en una lógica primitiva, que establece algo así como: «Si yo estoy quemado y los infieles son responsables, pues yo quemo a los infieles…».
No tengo idea de si el enfrentamiento militar, es la única opción para resolver el problema del terrorismo, pero estoy seguro de que al menos, una faceta del problema es ideológica, y existen muchos excluidos en estas sociedades, donde el ciudadano común suele estar entre dos fuegos, por una parte de los terroristas, que le acosan y por otra parte de los ejércitos que tratan de imponer una paz exterior, causando más destrucción. Sobre todo cuando las «bombas inteligentes» se equivocan y destrozan bienes exiguos y vidas inocentes.
El resultado es un semillero para el desarrollo de fanatismos que buscan una salida (así sea la muerte) a una realidad frustrante.
Y digo yo ¿ no se podría pensar de que parte de la solución estaría en tratar de mejorar las condiciones de vida esas culturas desde su propio contexto cultural?.
Como dice el refrán a «dios rogando y con el mazo dando» , podría cambiar a «a los talibanes dando y al pueblo ayudando».
Pero por favor no significa ponerles Mac Donalds y llevarles Coca Cola, que es en lo que muchas veces se ha convertido la ayuda occidental a estos pueblos, o con el aporte de ONG que les convierte en parásitos, habría que hacerlo desde su propia cultura, utilizando herramientas que ya tienen, como la religión.
En fin supongo que los que toman las decisiones ya saben esto, y me imagino que alguien ya estará trabajando en ello; es más, que más de uno ha presentado algún proyecto de factibilidad, que tendrá que romper la barrera de nuestra soberbia occidental, que piensa que todos los pueblos tienen que parecerse a nosotros. Pensamiento arquetípico de los que toman las decisiones, como sutilmente lo expresó James Camerùn en su última película.







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