Se mantiene la lucha estudiantil en Venezuela, no nos asombra la falta de cobertura internacional, decíamos que los cambios han de ser internos antes de externos y que lo que hacía falta para el cambio en Venezuela era alcanzar lo que los sociologos llaman una masa crítica para el cambio.
Al parecer ya está sucediendo, como decía en un escrito previo y como ya habían comentado muchos otros analistas entre ellos mi compañero de blog Jesús, se hacia necesario sacar de dentro del venezolano promedio a Chavez.
No se puede ocultar el sol con un dedo y la experiencia histórica enseña que la verdad siempre termina imponiéndose. Así pues parece ser que ya una masa crítica ha dejado de decir: «No vale, yo no creo…»(Excelentemente criticado y comentado por Orlando Urdaneta) y ha empezado a decir «Chavez estás ponchao…» y aún más, gracias a la agudeza del ahora perseguido Laureano Marquez, se ha comenzado a imaginar un País sin Esteban.
El cambio en la simbiótica es importante y desde el punto de vista psicologico implica pasar de la negación (Herramienta rudimentaria de protección psicológica) a la ira, que sucede luego de que la realidad nos alcanza y nos hace despertar, luego vendrá la culpa que es una etapa que muchos venezolanos asertivos ya han alcanzado desde hace tiempo, y de esto hay muchos análisis que terminan en que Chavez no es la causa si no la consecuencia de un desajuste social que evolucionó hacia este desastre. La culpa nos lleva a plantear soluciones y casi todos los que han analizado la situación venezolana, coinciden en que si bien Chavez es una consecuencia social, cualquier solución pasa por su salida del gobierno.
Un poco terminarnos de sacudir ese pasado que nos persigue y cuyas aguas traen estos lodos, parafraseando a Serrat.
En eso están los estudiantes, valiente defensa final de los valores que deben prevalecer en la sociedad y garantes del cambio social necesario. A ellos todo nuestro apoyo y confío en que serán la última barrera infranqueable de un régimen totalitario antes de terminar de hacer del país su feudo.
La foto resume bien el valor, la indignación y la fortaleza del débil, de un pueblo, con toda la fuerza que dá la moral y la verdad de un lado y la inmoralidad e indignidad de quien detenta las armas que es incapaz de devolver una mirada, y cobardemente se oculta tras su escudo, casco y costosos equipos de represión, del otro lado.
Es para sentirse orgulloso. Mientras esta reserva exista hay esperanzas y mientras haya esperanza podemos ser optimistas. Una última cita de Antonio Gramsi: El pesimismo se debe a la razón y el optimismo se debe a la voluntad. Y es en esta parte donde la esperanza es necesaria.
Gracias compañeros estudiantes por mantener esta llama de optimismo encendida, aún poniendo en la última línea su seguridad física. la pregunta es ¿Que haremos nosotros?
Gracias Maria Gabriela por compartir esa foto en FB.







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