Con congoja pienso que para los que quieren salir de él, el problema principal no es Chavez si no sacarlo de dentro del venezolano promedio.
Son mas de 10 años de presencia omnimoda, que poco a poco ha ido penetrando a favorables y oposicionistas.
Donde una subcultura de ignorancia y de espíritus mágicos se ha adueñado de toda la simbología identificativa del país.
Venezolanos que se dicen cultos se encuentran pendientes de las predicciones astrológicas de Arianna Azzi, y del horóscopo. Se habla de Babalaos y de brujos. Se cuenta con fuerzas oscuras par obtener beneficios propios o causar daño.
Y con frecuencia se encuentran a la espera de una fuerza superior que genere un cambio.
Pero los cambios son interiores antes que exteriores y me temo que Chavez logra activar neuronas espejo en la mayoría de los venezolanos, gobierno y oposición tanto que si se fuera, ambos notarán un vacío.
Donde no se leen si no revistas de farandula y se vive una vida prestada de hedonismo material y vacuo.
Donde ser venezolano, hoy parece relacionarse con un estilo de vida superficial y transgresor de normas en beneficio propio, en detrimento del beneficio colectivo en vez de lo contrario que es el deber ser.
Veo tristemente que vivimos en un mundo alrevés y así como los terroristas ganan las batallas en los aeropuertos, aterrorizando a pasajeros y autoridades hasta tal punto que por viajar renuncian a su dignidad y ni siquiera se dan cuenta de ello.
Si esto sucede en un primer mundo, ¿que queda para el resto?, que se encuentra a merced de gobiernos totalitarios omnipresentes, que han logrado penetrar a la sociedad y adueñarse de sus valores mas intimos, a cambio de bienes materiales vacíos y hedonistas que fomentan la dependencia y con frecuencia el sufrimiento.
Además mientras el primer mundo evoluciona y progresa el tercero con mucha frecuencia lo hace en ignorancia y superficialidad.
No, tengo la profunda convicción de que «por ahora», la lucha en la sociedad venezolana la tiene ganada el gobierno, contra una resistencia débil de los que aún profesan algunos valores, pero que pronto (me temo) será vencida.
Si tengo razón y desde el fondo de mi sistema límbico espero no tenerla, la batalla que aún libran algunos reductos de la sociedad contra Chavez. está perdida, y salvo que ocurra un milagro (en los cuales no dejo de creer), tendremos Chavez para rato.







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