Nos suele ser útil culpar a los demás de todo lo que nos acontece, cuando en realidad interactuamos con las causas de nuestros males y si bien en un principio pueden responder a efectos externos que no controlamos, con frecuencia si miramos bien, podemos aprender y poco a poco irnos forjando un mundo mejor.
El adagio, sionista «si me engañas la primera vez es tu culpa, la segunda vez que me engañas es mi culpa», se aplica a muchas cosas de la vida donde nosotros mismos terminamos engañándonos, creyendo lo que creemos creer.
La realidad es una sola y mas tarde o mas temprano termina enfrentándonos, generalmente mientras mas tarde peor, las consecuencias, suelen ser mas serias.
En las crisis es bueno ver oportunidades y en los problemas soluciones, quejarnos sin tomar acción, no resuelve nada y nos hace mas miserables.
Una última cita » si la culpa siempre es de los demás, siempre serás una víctima»







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