
No se nos quita de la cabeza la idea de los estudiantes venezolanos haciendo huelga de hambre en la OEA, protestando pacíficamente contra los presos políticos del régimen en general y por otro compañero en particular (Julio Rivas) , pensando que tal vez en la sede de la OEA funcione esta lucha, puesto que parece que al gobierno del país le tiene sin cuidado que unos opositores más, pongan su vida en peligro, y muy probablemente no hará nada hasta que la presión internacional se active.
Fuera del país cada vez con más frecuencia Descubro algún y alguna, jóvenes venezolanos de mirada limpia trabajando en varias actividades, y no puedo evitar pensar en el derroche, ya no de recursos materiales, si no en lo más importante, en recursos humanos, ¿Cómo puede un país darse el lujo de perder tanto recurso valioso?.
Si sumamos los que no tienen oportunidad en el país y llevan una vida de frustraciones, los que mueren o son lesionados por el hampa, los que son apresados o agredidos por pensar diferente, y los que se van del país que además con mucha frecuencia pasan por las penurias que significa emigrar, muchos jóvenes y en plena capacidad productiva, son impelidos fuera del sistema económico, por un estado ineficiente corrupto, represor y terrorista.
No soy sociólogo pero me parece que ninguna sociedad puede soportar este despilfarro de recursos humanos y materiales, por muy noble que sea un país. Tal vez sí sea cierto, pero la justificación barata, de que en Venezuela pasan cosas peores y no se hace nada, no nos reconforta en lo absoluto.
Mientras tanto los estudiantes, que deberían ser los protegidos de una sociedad, que encarnan la posibilidad de un futuro mejor y que deberían ser resguardados para tomar el relevo en las mejores condiciones posibles, asumen un liderazgo, valiente, pero que pone en evidencia las deficiencias de un estado y de una sociedad incapaz de brindarles una seguridad mínima, para que en un ambiente adecuado puedan desarrollar sus capacidades.
Si, constituyen una esperanza para muchos, tal vez la única esperanza, pero no puedo evitar pensar en lo bajo que ha caído un sistema social para que los que sirvan de carne de cañón sean los estudiantes, valientes paladines de la justicia y tal vez la última línea de reserva moral de un país.
Siempre es bueno saber que se cuenta con esta fortaleza, aún los que apoyan al gobierno deberían plantearse si están haciendo algo mal cuando el futuro imparcial se les enfrenta.
Seguramente el jefe máximo que se encuentra reunido con los sátrapas del planeta, saldrá de allí restándole importancia al problema, y diciendo que son manipulaciones del imperio y no un grupo de JÓVENES, que están protestando LEGÍTIMAMENTE, por algunas de las MUCHAS injusticias que se producen en su régimen despótico, esto exige un grado de auto crítica que estamos seguros que pocas personas de su administración tienen.
¿Qué haremos cada uno de nosotros ante este valiente ejemplo?.







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