Te pienso luego de una larga noche
luego de sombras y espacios fríos.
Te pienso luego de abismos simulados,
luego de silencios largos
y ojos dormidos.
Te pienso y no estás ausente,
en mi despertar existe tu sombra
que danza pausada buscando su lecho,
para amarse en la realidad escondida
del tiempo sin memoria.
Te pienso luego de larga ausencia
y es como si tu voz me llamara a gritos
a reunirme con tu boca,
de la que emana un manatial de sal
perdido entre cielo y rocas.
Te pienso en mi despertar
y mi voz te llama…, te clama…
¡Ay! si el tiempo no fuera un cruel tirano
derrumbando a su paso espacios
dejándolos vacios,
Sólo si el tiempo nos diera tregua
para recobrar lo perdido,
podría recuperar mi acento,
y tu patria mía, podrias de nuevo
tenerme contigo.






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