Humildad extraña virtud
En este país de mis destierros
No consigo un referente
O una cosa frecuente que se te parezca
Aquí ya no hay pureza
No hay ingenuidad
Y todo lo han sustituido
Con absurda frivolidad
La gente va descuidada
Van como viendo nada
Parecen no querer mirar
Parece que intentan disimular
Aunque parecen fijarse en algo
Que quizá sea su sombra
Su reflejo, su propia oscuridad.
Terrible patria mía
También terrible para un montón más
Le robaron súbitamente su valor
Cualquier rasgo para admirar
Y no es que este deprimido
Ni cosa parecida, porque así he de hablar
Es que hoy estoy mirando
Con un poco de maldad
Esa, igual con la que mira
Esta injusta sociedad.
Soy extraño en mi patria
Exiliado en mis adentros
Profundos, muy interiores
Exiliado en mis extrañas entrañas
Ahí oigo a ratos tus gritos de rabia
Tus quejas viscerales
Ó tus rabias ancestrales
Se hace difícil entender, para ambos
Como fuimos descuidados
Cuando tú solo ofrecías
Inagotables manantiales
De recursos minerales
Creo que es tarde patria querida
Tú hora y la mía
Se han juntado
Y ni tus desesperos, sufrimientos ó los míos
Evitaran el final inevitable
De este absurdo y sin sentido
Del mancillar constante
De este cuartel de animales
Que se llaman militares
No tolero un uniforme
No acepto una gorra más
Me olvidé del verde oliva
Y ya lo quiero cambiar
Por el color de la libertad
Deseo el color de la paz.
Creo que como Borges
Sería bueno y prudente aceptar
Que soy un simple anarquista
Que ya no desea un desgobierno más
Abajo los gobiernos y que vivan
Las pequeñas patrias libres
Que me permitan soñar
En una más amplia, sin fronteras
Que vivan los municipios
Las alcaldías, las gobernaciones
Abajo los cuarteles oprobiosos
Abajo los robos, la corrupción
La impunidad, la burocracia
Añoro más humanismo, más civilismo
Añoro más urbanidad
Menos militarismo
Ya no quiero autoridad.
CCS 25 de febrero de 2010, Jesú Zurita Peralta








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